Inicio500 AÑOSTrayectoria de mi vida y contribución intelectual al pensamiento centroamericano

Trayectoria de mi vida y contribución intelectual al pensamiento centroamericano

Marta Casaus Arzú.
Directora y Vicepresidenta.
Fundación María y Antonio Goubaud.

Buenos días a todos y a todas, buenos días a la Sra Diana López de Sánchez Presidenta de la Gremial de Editores

Buenos días a La Sra. Embajadora de España Clara Gibrau Ronda, a la Sra. Ministra de cultura Liwy Grazioso y al Sr Presidente de la República Bernardo Arévalo de León.

Ministros/as Viceministras, Representantes diplomáticos, congresistas y otros cargos públicos y diplomáticos, representantes de los Pueblos indígenas que nos acompañan y público en general,

Tengan Uds. muy buen día, en esta ocasión de compartir con nosotros, la celebración de una fiesta cultural tan importante en nuestro país, como es la inauguración de la XXII edición de la Feria Internacional de Guatemala, FILGUA.

En primer lugar, agradezco el nombramiento de autora invitada en la XXII edición de Feria Internacional del Libro de Guatemala (FILGUA) en julio de 2025

Creo que esta es una buena ocasión para buscar y reconocer a aquellos autores y colegas que fueron fuente de mi inspiración y agradecerles profundamente su legado.

Me parecía interesante narrarles mi experiencia, como mujer, mestiza, guatemalteca y como académica, activista e intelectual,  en la construcción de una serie de ideas y conceptos que me permitieron crear un marco teórico de referencia para entender mi país y Centroamérica; pero sobre todo para comprender cómo la enorme magnitud del racismo y las redes familiares e intelectuales y los imaginarios de nación nos habían llevado a la construcción de un Estado autoritario, racista y excluyente como el de Guatemala y el resto de América Central.

Como ya he dicho en múltiples ocasiones, porque es importante partir de los orígenes para construir nuestra identidad, nací en Guatemala en el año 1948, en una jaula dorada, El Zapote, en la Cervecería Centroamericana donde vivía con mis abuelos, rodeada de todos los cuidados y atenciones, pero sin comunicarme con ningún niño para que no me contagiaran “las mismas”, cuando me escape a jugar a la ranchería me reprendieron diciendo que “con indígenas no se jugaba”

Desde, entonces, que tuve conciencia de las enormes diferencias y barreras que había en Guatemala. Me llamó la atención que, fuera de mi entorno, hubiera otra vida mucho más dura en donde jugaban y se ensuciaban los patojos indígenas en la ranchería y las diferencias brutales que había entre unos y otros…

Viví más de 8 años en esa jaula de oro al cuidado de mi abuelo Arturo Castillo y mi maravillosa abuela María Goubaud de Castillo, que me acompañó durante buena parte de mi existencia, quienes marcaron mi vida y mi futuro.

Cuando llegué a España por razones familiares, a los 10 años, me di cuenta de que no todas las sociedades estaban tan fragmentadas y desintegradas como la guatemalteca; pero también pude percibir lo que era una sociedad autoritaria y fuertemente represiva, durante la dictadura franquista. Nunca pude escapar de ese ambiente ni me sentí nada cómoda con las dictaduras y los gobiernos autoritarios.

PUEDE INTERESARLE

Llueve sobre mojado

A partir de allí me crie y formé entre Guatemala y España lo cual me proporcionó muchas ventajas y aportes en mi formación, en la forma de ver el mundo como algo más plural y diverso y me brindó nuevas experiencias de vida, entre ellos mi familia nuclear

Durante mi carrera de Ciencias Políticas y Sociología, muy impactada por los comentarios cotidianos que escuchaba en mi casa acerca de los indígenas me volqué en hacer una tesis, mi tesis, sobre la ideología racista de la oligarquía guatemalteca y su percepción de los Pueblos indígenas.

Mi tesis se convirtió en libro, bajo la edición del Dr. Torres Rivas que tuvo la brillante idea de ponerle este título, Guatemala. Linaje y Racismo, en 1992

Lo primero que hay que preguntarse es por qué Linaje y Racismo causó ese impacto en la población y por qué sigue siendo un libro buscado discutido, rebatido y, al fin y al cabo, leído.

Quiero recordar con una enorme emoción que cuando volví a mi país y fui a Xela, el recibimiento caluroso y emotivo que me hizo su alcalde de entonces, Rigoberto Quemé Chay, junto con otros personajes de la corporación municipal, y el son que me dedicaron en esa recepción me causaron tal asombro y emoción que no lo olvidaré nunca.

Desde entonces Rigo y yo establecimos una relación de amistad, que se ha acrecentado en el tiempo, al igual que con Irma Alicia con la que hemos pasado momentos felices y esperanzadores, y a la vez muy duros; y a los tres les debo buena parte de mi formación y motivación para continuar profundizando en los temas de racismo y genocidio y nación,

El descubrimiento de un libro que me proporcionó Rolando Castillo sobre las redes familiares, que explicaba la pervivencia de las familias en América Latina, como estructuras de poder de larga duración y como una estructura paralela que, en épocas de crisis, suplía al Estado y copaba sus instituciones, convirtiéndolo en un simple apéndice de sus intereses de clase.

Este aporte metodológico y sus innumerables utilizaciones fue un hallazgo que me permitió avanzar mucho a lo largo de todas mis investigaciones futuras.

El segundo elemento, pero también el tema central de mi tesis era el racismo que solo lo habían tenido en cuenta Carlos Guzmán Böckler y Jean-Loup Herbert, en su libro, Guatemala una interpretación histórico social, al dar en el clavo con un problema que había sido negado e invisibilizado por los antropólogos culturalistas y por los académicos marxistas de su generación.

Las premisas de mi investigación fueron si el racismo era algo aislado o era un elemento histórico-estructural que conformaba y configuraba la sociedad de Guatemala, desde la conquista hasta nuestros días; y si era un elemento determinante en la configuración de la jerarquización de la estructura social guatemalteca. En otras palabras: a mayor jerarquía social, mayor racismo, y si esta ideología hegemónica servía a la clase para justificar su sistema de dominación y explotación.

PUEDE INTERESARLE

500 años: “Los pueblos originarios han decidido plantearlo desde la óptica de la invasión”

Y por último queríamos averiguar cómo se dispersaba el racismo por el resto de la sociedad y cuáles eran sus lógicas, mecanismos, manifestaciones y prácticas racistas, a lo largo de la historia. Para ello era necesario hacer un estudio detenido del prejuicio socio-racial y del estereotipo.

Cuando me propuse investigar si existía racismo en la clase dominante, cómo se manifestaba, qué tipo de racismo y de prejuicios expresaba dicha clase y si ese racismo se dispersaba por el conjunto de la sociedad y del Estado, lo primero que me pregunté fue ¿cómo voy a medir o a valorar el racismo en la oligarquía y cómo voy a construir una muestra representativa de dicha clase, si no sé quiénes son? o ¿cómo voy a valorar su importancia dentro de la estructura social de status y de poder?

En primer lugar, me pregunté ¿quién es la clase dominante y cuáles son los miembros a quienes entrevistar?, ¿cómo diferenciar entre clase, elite de poder y status?, ¿cómo valorar su poder económico y político?

¿Qué añadió el análisis de redes familiares a la comprensión de la estructura social y de poder de Guatemala, desde el siglo XVI al XX?, y ¿Cuáles fueron los principales aportes de esta investigación en el tema metodológico y teórico?

En el ámbito metodológico nos permitió:

  1. Elaborar un análisis pormenorizado de las redes familiares que se constituyeron desde el siglo XVI, a raíz de los primeros conquistadores y colonizadores en Guatemala, y se desarrollaron hasta el siglo XXI, utilizando para ello un análisis genealógico y prosopográfico, para descubrir cuáles habían sido aquellas redes que pervivieron a lo largo de estos siglos.
  2. Determinar, con un seguimiento de esas redes familiares, a lo largo de estos siglos, quiénes eran los puentes o intermediarios que unían a las diferentes redes y quiénes eran sus intelectuales orgánicos que permitían que esas redes pasaran de un periodo a otro sin menoscabo de su poder político y económico.
  3. Valorar, a través de unas redes egocéntricas, quiénes de cada red eran los individuos que poseían más vínculos fuertes y que se constituían como el centro de la red familiar, el pater familias, y de otras muchas redes secundarias, que circulaban en torno a la red principal, formando una constelación de redes que se intercambiaban bienes y servicios unas con otras, y que contribuían a preservar la hegemonía de la red principal.
  4. Observar que, en cada siglo, había una red principal en torno a la que giraban las restantes redes ya sea con relaciones clientelares o de subordinación, ya sea estableciendo alianzas matrimoniales y de negocios.
  5. Observar el papel de las mujeres que, a pesar de que sus lazos pudieran ser débiles, jugaban el papel de intermediarias o de puentes con otras redes, a través de las alianzas matrimoniales y de las dotes o casamientos con las viudas o divorciadas que heredaban una parte del patrimonio
  6. Descubrir, para este tipo de investigación, nuevas fuentes primarias poco exploradas hasta el momento como: genealogías, correspondencia, juicios de residencia, testamentos, herencias, pleitos con los que configurar y elaborar parámetros de estas redes familiares y el lugar que ocupaban en la escala política, social y económica.
  7. Revelar que no es suficiente una sola disciplina para analizar e interpretar la realidad, sino que hay que contar, como mínimo, con tres disciplinas. En este caso contamos estas disciplinas fueron la historia, la antropología y la sociología y, aleatoriamente, la ciencia política.

Lo importante de esta metodología, que, en principio, era un simple instrumento heurístico, se convirtió en un marco teórico para interpretar la estructura de poder de Guatemala y del conjunto de Centroamérica.

Sin esta interdisciplinariedad metodológica, difícilmente hubiéramos podido acceder a esta clase dominante y elaborar una muestra suficientemente representativa, aunque fuera a nivel cualitativo, y mucho menos realizarles las entrevistas.

Solo esa parte de la investigación ya era una tesis en sí, pero mi preocupación no era la oligarquía y su estructura de poder, analizada a través de las redes familiares de larga duración, y su capacidad de sobrevivir a la crisis económicas y políticas con su red. Era el racismo de la clase dominante en relación con los Pueblos indígenas lo que me importaba. De ahí la necesidad de construir una entrevista que nos permitiera conocer cómo se percibía a sí misma y cuál era la relación entre identidad y racismo. Esta fue otra parte inesperada de la investigación.

¿Cuáles fueron los principales aportes que una investigación histórica y antropológica tuvieron para la academia y, sobre todo, para la población Maya que sufría y padecía ese racismo y esa discriminación desde tiempos inmemoriales?

En primer lugar, que el racismo no se crea de la noche a la mañana, que es un elemento histórico–estructural propio del colonialismo o de los pueblos colonizados que se inicia con la conquista y colonización, va mutando y metamorfoseando hasta nuestros días.

En segundo lugar, que el racismo constituye un elemento justificador de la ideología dominante que le sirve como cohesión de clase, al considerarse sus miembros “blancos /criollos y, a la vez, les permite justificar su dominio y explotación de los Pueblos indígenas.

En tercer lugar y derivado del anterior, el racismo aparece directamente vinculado con la opresión, con la explotación y con la humillación, y ha sido uno de los elementos más utilizados por la clase dominante para someter a los Pueblos indígenas a lo largo de la historia.

En quinto lugar, el racismo como ideología es la vertiente en la que más he trabajado; se disemina por la sociedad en su conjunto y alcanza a todas las clases y grupos étnicos, independientemente del género, el status, la etnia o la edad, y se difunde por diferentes canales, siendo el principal la familia y, luego, la escuela, la universidad, las instituciones públicas, la administración, la justicia, principalmente a través del Estado.

En otros términos, el racismo constituye uno de los ejes fundamentales para entender la historia de Guatemala y para comprender la estructura de poder de la clase dominante y el sojuzgamiento y pobreza de los Pueblos Indígenas.

Por lo que se refiere al prejuicio racial y al estereotipo con los indígenas, no parece que haya habido cambios significativos, desde la Colonia hasta nuestros días: el indígena es haragán, vago, maleante e indolente; una raza inferior durante el liberalismo. Si le añadimos los epítetos que afloraron en la prensa, a raíz del juicio por genocidio contra Ríos Montt, nos encontramos con: resentido, vengativo, no guatemalteco, subversivo, etc.

Por último, es significativo que un sector de la muestra, el 10% de las personas entrevistadas, fuera partidario de su exterminio y de la mejora de la raza, como solución para incorporar a los Pueblos Indígenas. Eso nos hizo descubrir, con sorpresa y estupefacción, la relación entre racismo y genocidio.

PUEDE INTERESARLE

Los 500 años de Quetzaltenango, genealogía de la invasión, escribe Daniel Matul Morales

Por lo tanto, empezamos inmediatamente a trabajar en la correlación entre racismo y genocidio, y este descubrimiento y el interés de los/as fiscales y los abogados nos condujeron, inevitablemente, a solicitar que realizáramos los peritajes en varios procesos legales: el juicio por Genocidio contra Ríos Montt, el juicio de las Mujeres de Sepur Zarco y de las Mujeres Achí. Sin embargo, entre la publicación de mi libro, en 1992, y el juicio por el Genocidio Ixil en 2013, habían pasado más de 20 años.

A partir de entonces, ¿cómo ha sido mi trayectoria de investigación vinculada con la acción y la participación?

Podríamos decir que ha tenido tres grandes ejes que se ha complementado entre si a lo largo de mi vida y que me han permitido avanzar en el conocimiento, comprensión, denuncia e intento de modificación de las condiciones de discriminación étnica y de desigualdad en las que vivían y padecían los Pueblos indígenas.

Para ello construimos un marco teórico que explicara que era el racismo y la discriminación y como paliar esas discriminaciones que se convertían en desigualdades y coadyuvaran a un sistema de dominación. Para ello fue importante entre de qué forma operaba el racismo de estado.

La forma de los Acuerdos de Paz nos permitió continuar con nuestras investigaciones y con nuestros compromisos académicos con maestrías con pertinencia étnica y de género a partir de 1996 en Quetzaltenango y Cobán

Continuando con mi trayectoria de investigación-acción, durante el gobierno del presidente Óscar Berger y del vicepresidente, Eduardo Stein, y gracias al apoyo de otro de nuestros amigos y colegas, el Dr. Rolando Castillo, coordinador de estos temas en la Secretaría de la Vicepresidencia, nos encargaron elaborar un Diagnóstico del racismo (2005 y 2006) para la elaboración posterior de una Política pública contra la discriminación étnica, de género y etaria.

El diagnóstico nos permitió diseñar una Política pública que abordara la necesidad de paliar los efectos del racismo y la discriminación de etnia, género y etaria. Esta Política fue aprobada durante este gobierno, aunque escasamente implementada y menos aún evaluada.

Nuestra última contribución en el 2019, en este campo, fue un informe sobre Racismo en redes sociales en Guatemala y medidas para desactivarlo, informe que ha servido mucho para otros países de la región como ejemplo para valorar la exacerbación del racismo en redes y la construcción de las pirámides de Odio.

Antes de continuar, con mi recorrido de vida e intelectual, querría hacer un reconocimiento público a los aportes que los intelectuales mayas han hecho a mi trabajo y a mi vida.

PUEDE INTERESARLE

Entrevista: “Solo sé que mis performances son una respuesta a la rabia”, Regina Galindo, hoy en Xela.

Sería inmenso su listado, pero sólo quiero citar a aquellos que han contribuido notablemente a enriquecer mi concepción del racismo y a quienes les debo buena parte de mi desarrollo intelectual. Quiero y debo destacar a tres de ellos, a saber, a:  Rigoberto Quemé Chay, Irma Alicia Velásquez y Demetrio Cojti Cuxil.

No es casual que me acompañen en estos momentos de mi vida, en este homenaje, porque ellos formaron y forman parte de mi vida y de mi bagaje intelectual, en múltiples aspectos y en particular, en temas como racismo, movimientos étnicos, etnia y etnicidad, colonialismo, mujeres mayas, genocidio, completando mis conocimientos con su propia mirada y sus investigaciones.

Otras mujeres intelectuales mayas han sido de una gran importancia para comprender el fenómeno de la discriminación, del racismo, la etnicidad y el género: las Mujeres de Kaqlá, Emma Chirix, Aura Cumes, Gladys Tzul, Lina Barrios, Victoria Tubín, Sandra Xinico, Delfina Mux, entre otras muchas académicas, con quienes comparto, no solo conocimientos, vivencias y experiencias, sino una gran amistad, admiración y respeto.

Notable y prolífera es la generación de jóvenes mayas, con nuevos planteamientos, formas de expresión y prácticas sociales y políticas, como: las hermanas Lucía y Andrea Ixchiu, Glenda Ixtabalán, las abogadas Lucia Xiloj, Haydee Valley o Jovita Tzul y en el ámbito artístico, así como nuestra cantante y mejor representante, Sara Curruchich, compositora y cantante comprometida, que lleva nuestros idiomas por todo el mundo, siendo una revelación mundial su música, sus textos en Cakchiquel y español y su denuncia en contra del racismo, el machismo y la explotación.

Aportes al pensamiento Centroamericano

El segundo eje fue el análisis de la formación de las naciones centroamericanas y porque no imaginamos una nación mestiza como México o Brasil sino construimos un modelo de nación eugenésica basado en la idea de la mejora de la raza y del blanqueamiento de la nación

Para ello diseñamos una investigación interdisciplinaria y regional que nos permitiera analizar las redes intelectuales centroamericanas, poniendo el foco en el tema de los imaginarios nacionales.

Descubrimos la enorme importancia de la teosofía y del espiritualismo y la incidencia que ello tuvo en la conformación de un pensamiento nuevo, de un nuevo modelo de nación y de ciudadanía, así como las extensas redes del unionismo y antiimperialismo y la enorme importancia que las mujeres han tenido en la configuración de ese proyecto político y a la vez la relevancia del positivismo racialista en la construcción de una nación eugenésica.

El caso de las redes de mujeres teósofas formadas por Gabriela Mistral y, de forma paralela, la red de mujeres liberales construida en torno a la intelectual, Vicenta Laparra y la generación de opinión pública alrededor de un diario que ellas dirigían, que posteriormente se convertiría en uno de los ejes de la excelente tesis. Patricia Arroyo y la ciudadanización de las mujeres

Los resultados de esta investigación se publicaron en el libro de co-autoría con Teresa García Giráldez, Las redes intelectuales centroamericanas: un siglo de imaginarios nacionales (1820-1920), en 2005, que también nos dio pistas para comprender la enorme importancia del pensamiento unionista y antiimperialista, así como del pensamiento racial en la construcción de los estados nacionales centroamericanos, especialmente el pensamiento guatemalteco.

Y el último “descubrimiento” de la investigación, no buscado y un efecto no esperado, fue habernos encontrado el enorme peso que las corrientes teosóficas de corte socialista fabiano o anarquista habían tenido en Centroamérica.

Mi descubrimiento de Masferrer, como pensador social de una fuerza intelectual descomunal y de una capacidad de difusión y dispersión de sus ideas; como ningún otro pensador centroamericano con un pensamiento alternativo que me era muy difícil desentrañar, me llevó a estudiar su obra y su vida más de 10 años, y a hacer una inmersión en otro tipo de pensadores, de corrientes ideológicas y movimientos sociales para mí desconocidos hasta el momento.

¿Cuáles fueron los aportes del análisis de redes intelectuales centroamericanas y sus imaginarios nacionales para la región?

Esta  amplia red de intelectuales relacionados estrechamente unos con otros crearon un espacio cultural y político diferente del anterior, en donde la circulación de las ideas y las influencias intelectuales de ida y vuelta entre Europa, Oriente y América, fueron mayores y más fructíferas de lo que hasta el momento se había subrayado, abriendo nuevos espacios generadores de opinión pública, política y de denuncia social  que cambiaron notablemente las relaciones entre cultura, sociedad, política y Estado.

Lo importante de estas ideologías subalternas -espiritualismo, vitalismo y teosofía- en gran parte de estas redes élites intelectuales de las generaciones de 1910 y de 1920 es que cambiaron la forma de ver como dicotómicas las relaciones entre las corrientes positivistas/liberales y las marxistas, en toda la región. Fueron ideas que silenciaron deliberadamente los analistas posteriores, porque no interesaba políticamente su recuperación ni eran políticamente correctas en determinados contextos.

Estas tendencias soterradas ayudaron a explicar ciertos textos y discursos no solo intelectuales y políticos, sino literarios que, hasta el momento, no parecían encajar en las dos ideologías hegemónicas de entonces: el marxismo y liberalismo.

Por último, a mi juicio, lo más relevante ha sido analizar los diferentes imaginarios de nación que se produjeron en este periodo y el enorme debate que hubo entre intelectuales partidarios del positivismo racialista, y otras corrientes de intelectuales más plurales y partidarios de la inclusión de mujeres e indígenas en la construcción del imaginario de nación.

El tercer eje fue la relación entre racismo y el Genocidio

En un pequeño libro, Genocidio, la máxima expresión del racismo, publicado en 2008. Sirvió para empezar a profundizar en la correlación entre racismo y genocidio para elaborar los tres peritajes en los que hemos intervenido: en la Sentencia por genocidio y delitos contra deberes de la humanidad contra el Pueblo Ixil, 2013; en la Sentencia por violación, esclavitud sexual y crímenes de Lesa Humanidad contra las mujeres de Sepur Zarco, en 2016; y en el peritaje de las mujeres Achí (2022). En los tres peritajes intentamos vincular el racismo y el feminicidio -lo que algunas autoras llaman femigenocidio-  para intentar probar, mediante un estudio comparado de tres casos de mujeres violadas pública y sistemáticamente por soldados, comisionados y altos mandos, que el racismo, la violencia y violación de las mujeres constituyen parte de un protocolo diseñado por el Estado para sojuzgar y humillar a las mujeres indígenas, impedir su reproducción biológica y exterminar su cultura; de este modo y una vez más, el racismo ha jugado un papel coadyuvante en este tipo de violaciones y de crímenes de lesa humanidad.

Por último, creemos haber podido contribuir junto con otras muchas peritas más expertas que yo, en esta materia, a demostrar que, la violación sexual sistemática, durante el conflicto armado fue utilizada como una estrategia de terror, como una de las formas más agudas de sojuzgar a las mujeres y a sus familias, utilizando el cuerpo de las mujeres y de las niñas para provocar un etnocidio y femigenocidio en contra de la población maya q’eqchi’ Ixil y Achí.

La contribución de mujeres mayas en estos peritajes como, Irma Alicia Velásquez, Aura Cumes y las abogadas mayas como Lucía Xilok, Jovita Tzul y Haydee Valley entre otras han supuesto una enorme contribución en los juicios, unido a la labor de las abogadas y fiscales.

Epilogo y consejos de una larga vida de investigación para la acción y en la perspectiva de una intelectual comprometida con su realidad

  • La realidad latinoamericana y la guatemalteca en especial, no puede ser abordada solo desde una óptica, una tendencia o una disciplina, es necesario abordarlo desde la multi o interdisciplinariedad, al menos la combinación de tres disciplinas y acudir a los que muchos autores llaman los prestamos metodológicos entre disciplinas y técnicas de investigación.
  • La formación de buenos equipos de investigación sin los cuales todo el trabajo no hubiera sido posible. En el equipo, poder contar con una persona clave en mi vida, como es Teresa García Giráldez, compañera, investigadora, pero sobre todo amiga del alma, con la cual hemos pasado momentos de risas, sonrisas y lágrimas y de mis exalumnas que se encuentran aquí presentes Patricia, Marisa, Georgina, Gloria y Juan Manuel, pero sobre todo nos hemos divertido mucho investigando y a mis muchas alumnas que aquí están presentes y que se han desplazado para celebrar conmigo este homenaje que sin duda es fruto de un trabajo colectivo y en equipo.
  • La aplicación de metodologías nuevas y apropiadas para cada investigación, sin tratar de que la realidad se acoplase a nuestro análisis, sino con la búsqueda de aquellos instrumentos heurísticos más apropiados para cada investigación y si no, tratando de adaptarlos de forma creativa.
  • La pasión y la obsesión por la búsqueda de la verdad, de la justicia y de la transformación de nuestra realidad y la denuncia de la injusticia y violación de los derechos humanos, sin temor a las consecuencias que de ello derivaran y siempre enfocando en los problemas de las personas, de las mujeres y de las más desfavorecidas.
  • Lo que nunca debe faltar son dos cosas para seguir adelante: unas redes académicas e intelectuales que comprendan los principios de la solidaridad, reciprocidad apoyo mutuo; y unas afinidades ideológicas o temáticas con las que trabajar a lo largo de tu vida.
  • Y sobre todo, la confianza y el apoyo en los Pueblos originarios, movimientos sociales y ciudadanía crítica y reflexiva dispuesta a luchar por sus derechos a tener derechos y a resistir valientemente frente a la corrupción, a la injusticia y a la discriminación cualquiera que sea su origen.

Para finalizar, quiero hacer una reflexión personal que me permito compartir con Uds., al hilo de estas investigaciones y que me llena de orgullo y de satisfacción, sobre todo por el reconocimiento no solo de mis ex alumnos/as y colegas académicos, en España y en Guatemala, sino del Pueblo Maya de Guatemala, en general, y de sus intelectuales, en particular, a los que les agradezco tantísimo su recepción, su cariño, su sabiduría y todo lo que he aprendido y me ha enriquecido estar, luchar y permanecer a su lado.

No hay mejor regalo para una intelectual comprometida con su realidad que sus investigaciones hayan servido para formar generaciones más jóvenes de investigadores y profesionales, que deje escuela y unos equipos de investigación; que haya podido contribuir a diseñar una política pública contra el racismo y la discriminación y un esbozo de políticas públicas sobre la necesidad de la Memoria Histórica.

Generalmente se piensa que “nadie es profeta en su tierra” y yo quiero decirles que me siento profundamente satisfecha de que la semilla que sembramos con Linaje y racismo, treinta y tres años más tarde se haya dispersado tanto y haya prendido con tanta fuerza que, hoy en día, no haya nadie que se atreva a negar el racismo en nuestro país y que no considere que es un tema clave para comprender el Estado y la sociedad guatemalteca. Yo, como mujer ladina-mestiza guatemalteca, me siento muy orgullosa y gratificada por ello.

Gracias a mi familia nuclear, a mis hijas, Tatiana, Alejandra y María quienes siempre me han acompañado y animado, a mis cinco nietos, que me han hecho la vida feliz y me han enseñado a valorar otros aspectos de la vida. A mi hermano Pedro quien, que siempre ha estado a mi lado, apoyándome y dándome ánimos, A mi madre, Odette Arzú Castillo, quien siempre me apoyó en mi lucha por la justicia y en contra de la impunidad, a quien le debo parte de mi personalidad de no importarme lo que la gente piense y por último a mi abuela, María Goubaud de Castillo, sin cuyo amor, generosidad y ejemplo me han servido de guía y de ejemplo.

Una mención especial para mi compañero de vida, Andrés Hurtado de Mendoza, sin cuyo aporte, paciencia y apoyo en todos los sentidos, ha sido esencial, dándome ánimos y cariño, alegrándose de mis triunfos y consolándome en mis malos momentos; pero sobre todo permitiéndome que me tomara el poco tiempo que siempre tuve para mi familia a investigar.

Por último, gracias a esta XXV edición de FILGUA por elegirme como autora de esta edición, por valorar mi obra en su conjunto y por la oportunidad de poder compartir con Uds. mis experiencias como investigadora, pero también como activista, por haberme brindado la oportunidad de dar a conocer el conjunto de mi trabajo y debatirlo con otros investigadores más jóvenes, y, sobre todo como mujer comprometida con su realidad y con la lucha para que, un mundo mejor y más justo para todos, sea posible.

Gracias al gobierno de Bernardo Arévalo, por abrir nuevas ventanas al conocimiento y a la cultura del país, por apoyar y promover proyectos como estos que fomentan la cultura, la lectura y las artes y que su gobierno enfatice la importancia de la cultura y la educación como uno de los elementos sustanciales para el desarrollo del país y para nuestro futuro como nación.

El discurso sobre mi trayectoria vital e intelectual es mi contribución a FILGUA con un pequeño ensayo que se repartirá en el público el día 10 de julio durante mi homenaje.

Créanme que, en estos momentos más que nunca, vamos a necesitar este perfil de académicos e intelectuales comprometidos, porque se nos avecinan tiempos realmente difíciles, en los que la justicia, la verdad y el respeto a los derechos humanos y el derecho al respeto a las diferencias étnicas, de género y culturas, están en entredicho y nos veremos comprometidos a reconquistarlos, cuando creíamos que ya eran derechos adquiridos y consolidados.

Gracias de corazón. Matyox chawe.

PUEDE INTERESARLE

El liderazgo de los alcaldes: El levantamiento y el diálogo

Noticias

Publicidad

spot_img
Inicio500 AÑOSTrayectoria de mi vida y contribución intelectual al pensamiento centroamericano

Trayectoria de mi vida y contribución intelectual al pensamiento centroamericano

Marta Casaus Arzú.
Directora y Vicepresidenta.
Fundación María y Antonio Goubaud.

Buenos días a todos y a todas, buenos días a la Sra Diana López de Sánchez Presidenta de la Gremial de Editores

Buenos días a La Sra. Embajadora de España Clara Gibrau Ronda, a la Sra. Ministra de cultura Liwy Grazioso y al Sr Presidente de la República Bernardo Arévalo de León.

Ministros/as Viceministras, Representantes diplomáticos, congresistas y otros cargos públicos y diplomáticos, representantes de los Pueblos indígenas que nos acompañan y público en general,

Tengan Uds. muy buen día, en esta ocasión de compartir con nosotros, la celebración de una fiesta cultural tan importante en nuestro país, como es la inauguración de la XXII edición de la Feria Internacional de Guatemala, FILGUA.

En primer lugar, agradezco el nombramiento de autora invitada en la XXII edición de Feria Internacional del Libro de Guatemala (FILGUA) en julio de 2025

Creo que esta es una buena ocasión para buscar y reconocer a aquellos autores y colegas que fueron fuente de mi inspiración y agradecerles profundamente su legado.

Me parecía interesante narrarles mi experiencia, como mujer, mestiza, guatemalteca y como académica, activista e intelectual,  en la construcción de una serie de ideas y conceptos que me permitieron crear un marco teórico de referencia para entender mi país y Centroamérica; pero sobre todo para comprender cómo la enorme magnitud del racismo y las redes familiares e intelectuales y los imaginarios de nación nos habían llevado a la construcción de un Estado autoritario, racista y excluyente como el de Guatemala y el resto de América Central.

Como ya he dicho en múltiples ocasiones, porque es importante partir de los orígenes para construir nuestra identidad, nací en Guatemala en el año 1948, en una jaula dorada, El Zapote, en la Cervecería Centroamericana donde vivía con mis abuelos, rodeada de todos los cuidados y atenciones, pero sin comunicarme con ningún niño para que no me contagiaran “las mismas”, cuando me escape a jugar a la ranchería me reprendieron diciendo que “con indígenas no se jugaba”

Desde, entonces, que tuve conciencia de las enormes diferencias y barreras que había en Guatemala. Me llamó la atención que, fuera de mi entorno, hubiera otra vida mucho más dura en donde jugaban y se ensuciaban los patojos indígenas en la ranchería y las diferencias brutales que había entre unos y otros…

Viví más de 8 años en esa jaula de oro al cuidado de mi abuelo Arturo Castillo y mi maravillosa abuela María Goubaud de Castillo, que me acompañó durante buena parte de mi existencia, quienes marcaron mi vida y mi futuro.

Cuando llegué a España por razones familiares, a los 10 años, me di cuenta de que no todas las sociedades estaban tan fragmentadas y desintegradas como la guatemalteca; pero también pude percibir lo que era una sociedad autoritaria y fuertemente represiva, durante la dictadura franquista. Nunca pude escapar de ese ambiente ni me sentí nada cómoda con las dictaduras y los gobiernos autoritarios.

PUEDE INTERESARLE

Llueve sobre mojado

A partir de allí me crie y formé entre Guatemala y España lo cual me proporcionó muchas ventajas y aportes en mi formación, en la forma de ver el mundo como algo más plural y diverso y me brindó nuevas experiencias de vida, entre ellos mi familia nuclear

Durante mi carrera de Ciencias Políticas y Sociología, muy impactada por los comentarios cotidianos que escuchaba en mi casa acerca de los indígenas me volqué en hacer una tesis, mi tesis, sobre la ideología racista de la oligarquía guatemalteca y su percepción de los Pueblos indígenas.

Mi tesis se convirtió en libro, bajo la edición del Dr. Torres Rivas que tuvo la brillante idea de ponerle este título, Guatemala. Linaje y Racismo, en 1992

Lo primero que hay que preguntarse es por qué Linaje y Racismo causó ese impacto en la población y por qué sigue siendo un libro buscado discutido, rebatido y, al fin y al cabo, leído.

Quiero recordar con una enorme emoción que cuando volví a mi país y fui a Xela, el recibimiento caluroso y emotivo que me hizo su alcalde de entonces, Rigoberto Quemé Chay, junto con otros personajes de la corporación municipal, y el son que me dedicaron en esa recepción me causaron tal asombro y emoción que no lo olvidaré nunca.

Desde entonces Rigo y yo establecimos una relación de amistad, que se ha acrecentado en el tiempo, al igual que con Irma Alicia con la que hemos pasado momentos felices y esperanzadores, y a la vez muy duros; y a los tres les debo buena parte de mi formación y motivación para continuar profundizando en los temas de racismo y genocidio y nación,

El descubrimiento de un libro que me proporcionó Rolando Castillo sobre las redes familiares, que explicaba la pervivencia de las familias en América Latina, como estructuras de poder de larga duración y como una estructura paralela que, en épocas de crisis, suplía al Estado y copaba sus instituciones, convirtiéndolo en un simple apéndice de sus intereses de clase.

Este aporte metodológico y sus innumerables utilizaciones fue un hallazgo que me permitió avanzar mucho a lo largo de todas mis investigaciones futuras.

El segundo elemento, pero también el tema central de mi tesis era el racismo que solo lo habían tenido en cuenta Carlos Guzmán Böckler y Jean-Loup Herbert, en su libro, Guatemala una interpretación histórico social, al dar en el clavo con un problema que había sido negado e invisibilizado por los antropólogos culturalistas y por los académicos marxistas de su generación.

Las premisas de mi investigación fueron si el racismo era algo aislado o era un elemento histórico-estructural que conformaba y configuraba la sociedad de Guatemala, desde la conquista hasta nuestros días; y si era un elemento determinante en la configuración de la jerarquización de la estructura social guatemalteca. En otras palabras: a mayor jerarquía social, mayor racismo, y si esta ideología hegemónica servía a la clase para justificar su sistema de dominación y explotación.

PUEDE INTERESARLE

500 años: “Los pueblos originarios han decidido plantearlo desde la óptica de la invasión”

Y por último queríamos averiguar cómo se dispersaba el racismo por el resto de la sociedad y cuáles eran sus lógicas, mecanismos, manifestaciones y prácticas racistas, a lo largo de la historia. Para ello era necesario hacer un estudio detenido del prejuicio socio-racial y del estereotipo.

Cuando me propuse investigar si existía racismo en la clase dominante, cómo se manifestaba, qué tipo de racismo y de prejuicios expresaba dicha clase y si ese racismo se dispersaba por el conjunto de la sociedad y del Estado, lo primero que me pregunté fue ¿cómo voy a medir o a valorar el racismo en la oligarquía y cómo voy a construir una muestra representativa de dicha clase, si no sé quiénes son? o ¿cómo voy a valorar su importancia dentro de la estructura social de status y de poder?

En primer lugar, me pregunté ¿quién es la clase dominante y cuáles son los miembros a quienes entrevistar?, ¿cómo diferenciar entre clase, elite de poder y status?, ¿cómo valorar su poder económico y político?

¿Qué añadió el análisis de redes familiares a la comprensión de la estructura social y de poder de Guatemala, desde el siglo XVI al XX?, y ¿Cuáles fueron los principales aportes de esta investigación en el tema metodológico y teórico?

En el ámbito metodológico nos permitió:

  1. Elaborar un análisis pormenorizado de las redes familiares que se constituyeron desde el siglo XVI, a raíz de los primeros conquistadores y colonizadores en Guatemala, y se desarrollaron hasta el siglo XXI, utilizando para ello un análisis genealógico y prosopográfico, para descubrir cuáles habían sido aquellas redes que pervivieron a lo largo de estos siglos.
  2. Determinar, con un seguimiento de esas redes familiares, a lo largo de estos siglos, quiénes eran los puentes o intermediarios que unían a las diferentes redes y quiénes eran sus intelectuales orgánicos que permitían que esas redes pasaran de un periodo a otro sin menoscabo de su poder político y económico.
  3. Valorar, a través de unas redes egocéntricas, quiénes de cada red eran los individuos que poseían más vínculos fuertes y que se constituían como el centro de la red familiar, el pater familias, y de otras muchas redes secundarias, que circulaban en torno a la red principal, formando una constelación de redes que se intercambiaban bienes y servicios unas con otras, y que contribuían a preservar la hegemonía de la red principal.
  4. Observar que, en cada siglo, había una red principal en torno a la que giraban las restantes redes ya sea con relaciones clientelares o de subordinación, ya sea estableciendo alianzas matrimoniales y de negocios.
  5. Observar el papel de las mujeres que, a pesar de que sus lazos pudieran ser débiles, jugaban el papel de intermediarias o de puentes con otras redes, a través de las alianzas matrimoniales y de las dotes o casamientos con las viudas o divorciadas que heredaban una parte del patrimonio
  6. Descubrir, para este tipo de investigación, nuevas fuentes primarias poco exploradas hasta el momento como: genealogías, correspondencia, juicios de residencia, testamentos, herencias, pleitos con los que configurar y elaborar parámetros de estas redes familiares y el lugar que ocupaban en la escala política, social y económica.
  7. Revelar que no es suficiente una sola disciplina para analizar e interpretar la realidad, sino que hay que contar, como mínimo, con tres disciplinas. En este caso contamos estas disciplinas fueron la historia, la antropología y la sociología y, aleatoriamente, la ciencia política.

Lo importante de esta metodología, que, en principio, era un simple instrumento heurístico, se convirtió en un marco teórico para interpretar la estructura de poder de Guatemala y del conjunto de Centroamérica.

Sin esta interdisciplinariedad metodológica, difícilmente hubiéramos podido acceder a esta clase dominante y elaborar una muestra suficientemente representativa, aunque fuera a nivel cualitativo, y mucho menos realizarles las entrevistas.

Solo esa parte de la investigación ya era una tesis en sí, pero mi preocupación no era la oligarquía y su estructura de poder, analizada a través de las redes familiares de larga duración, y su capacidad de sobrevivir a la crisis económicas y políticas con su red. Era el racismo de la clase dominante en relación con los Pueblos indígenas lo que me importaba. De ahí la necesidad de construir una entrevista que nos permitiera conocer cómo se percibía a sí misma y cuál era la relación entre identidad y racismo. Esta fue otra parte inesperada de la investigación.

¿Cuáles fueron los principales aportes que una investigación histórica y antropológica tuvieron para la academia y, sobre todo, para la población Maya que sufría y padecía ese racismo y esa discriminación desde tiempos inmemoriales?

En primer lugar, que el racismo no se crea de la noche a la mañana, que es un elemento histórico–estructural propio del colonialismo o de los pueblos colonizados que se inicia con la conquista y colonización, va mutando y metamorfoseando hasta nuestros días.

En segundo lugar, que el racismo constituye un elemento justificador de la ideología dominante que le sirve como cohesión de clase, al considerarse sus miembros “blancos /criollos y, a la vez, les permite justificar su dominio y explotación de los Pueblos indígenas.

En tercer lugar y derivado del anterior, el racismo aparece directamente vinculado con la opresión, con la explotación y con la humillación, y ha sido uno de los elementos más utilizados por la clase dominante para someter a los Pueblos indígenas a lo largo de la historia.

En quinto lugar, el racismo como ideología es la vertiente en la que más he trabajado; se disemina por la sociedad en su conjunto y alcanza a todas las clases y grupos étnicos, independientemente del género, el status, la etnia o la edad, y se difunde por diferentes canales, siendo el principal la familia y, luego, la escuela, la universidad, las instituciones públicas, la administración, la justicia, principalmente a través del Estado.

En otros términos, el racismo constituye uno de los ejes fundamentales para entender la historia de Guatemala y para comprender la estructura de poder de la clase dominante y el sojuzgamiento y pobreza de los Pueblos Indígenas.

Por lo que se refiere al prejuicio racial y al estereotipo con los indígenas, no parece que haya habido cambios significativos, desde la Colonia hasta nuestros días: el indígena es haragán, vago, maleante e indolente; una raza inferior durante el liberalismo. Si le añadimos los epítetos que afloraron en la prensa, a raíz del juicio por genocidio contra Ríos Montt, nos encontramos con: resentido, vengativo, no guatemalteco, subversivo, etc.

Por último, es significativo que un sector de la muestra, el 10% de las personas entrevistadas, fuera partidario de su exterminio y de la mejora de la raza, como solución para incorporar a los Pueblos Indígenas. Eso nos hizo descubrir, con sorpresa y estupefacción, la relación entre racismo y genocidio.

PUEDE INTERESARLE

Los 500 años de Quetzaltenango, genealogía de la invasión, escribe Daniel Matul Morales

Por lo tanto, empezamos inmediatamente a trabajar en la correlación entre racismo y genocidio, y este descubrimiento y el interés de los/as fiscales y los abogados nos condujeron, inevitablemente, a solicitar que realizáramos los peritajes en varios procesos legales: el juicio por Genocidio contra Ríos Montt, el juicio de las Mujeres de Sepur Zarco y de las Mujeres Achí. Sin embargo, entre la publicación de mi libro, en 1992, y el juicio por el Genocidio Ixil en 2013, habían pasado más de 20 años.

A partir de entonces, ¿cómo ha sido mi trayectoria de investigación vinculada con la acción y la participación?

Podríamos decir que ha tenido tres grandes ejes que se ha complementado entre si a lo largo de mi vida y que me han permitido avanzar en el conocimiento, comprensión, denuncia e intento de modificación de las condiciones de discriminación étnica y de desigualdad en las que vivían y padecían los Pueblos indígenas.

Para ello construimos un marco teórico que explicara que era el racismo y la discriminación y como paliar esas discriminaciones que se convertían en desigualdades y coadyuvaran a un sistema de dominación. Para ello fue importante entre de qué forma operaba el racismo de estado.

La forma de los Acuerdos de Paz nos permitió continuar con nuestras investigaciones y con nuestros compromisos académicos con maestrías con pertinencia étnica y de género a partir de 1996 en Quetzaltenango y Cobán

Continuando con mi trayectoria de investigación-acción, durante el gobierno del presidente Óscar Berger y del vicepresidente, Eduardo Stein, y gracias al apoyo de otro de nuestros amigos y colegas, el Dr. Rolando Castillo, coordinador de estos temas en la Secretaría de la Vicepresidencia, nos encargaron elaborar un Diagnóstico del racismo (2005 y 2006) para la elaboración posterior de una Política pública contra la discriminación étnica, de género y etaria.

El diagnóstico nos permitió diseñar una Política pública que abordara la necesidad de paliar los efectos del racismo y la discriminación de etnia, género y etaria. Esta Política fue aprobada durante este gobierno, aunque escasamente implementada y menos aún evaluada.

Nuestra última contribución en el 2019, en este campo, fue un informe sobre Racismo en redes sociales en Guatemala y medidas para desactivarlo, informe que ha servido mucho para otros países de la región como ejemplo para valorar la exacerbación del racismo en redes y la construcción de las pirámides de Odio.

Antes de continuar, con mi recorrido de vida e intelectual, querría hacer un reconocimiento público a los aportes que los intelectuales mayas han hecho a mi trabajo y a mi vida.

PUEDE INTERESARLE

Entrevista: “Solo sé que mis performances son una respuesta a la rabia”, Regina Galindo, hoy en Xela.

Sería inmenso su listado, pero sólo quiero citar a aquellos que han contribuido notablemente a enriquecer mi concepción del racismo y a quienes les debo buena parte de mi desarrollo intelectual. Quiero y debo destacar a tres de ellos, a saber, a:  Rigoberto Quemé Chay, Irma Alicia Velásquez y Demetrio Cojti Cuxil.

No es casual que me acompañen en estos momentos de mi vida, en este homenaje, porque ellos formaron y forman parte de mi vida y de mi bagaje intelectual, en múltiples aspectos y en particular, en temas como racismo, movimientos étnicos, etnia y etnicidad, colonialismo, mujeres mayas, genocidio, completando mis conocimientos con su propia mirada y sus investigaciones.

Otras mujeres intelectuales mayas han sido de una gran importancia para comprender el fenómeno de la discriminación, del racismo, la etnicidad y el género: las Mujeres de Kaqlá, Emma Chirix, Aura Cumes, Gladys Tzul, Lina Barrios, Victoria Tubín, Sandra Xinico, Delfina Mux, entre otras muchas académicas, con quienes comparto, no solo conocimientos, vivencias y experiencias, sino una gran amistad, admiración y respeto.

Notable y prolífera es la generación de jóvenes mayas, con nuevos planteamientos, formas de expresión y prácticas sociales y políticas, como: las hermanas Lucía y Andrea Ixchiu, Glenda Ixtabalán, las abogadas Lucia Xiloj, Haydee Valley o Jovita Tzul y en el ámbito artístico, así como nuestra cantante y mejor representante, Sara Curruchich, compositora y cantante comprometida, que lleva nuestros idiomas por todo el mundo, siendo una revelación mundial su música, sus textos en Cakchiquel y español y su denuncia en contra del racismo, el machismo y la explotación.

Aportes al pensamiento Centroamericano

El segundo eje fue el análisis de la formación de las naciones centroamericanas y porque no imaginamos una nación mestiza como México o Brasil sino construimos un modelo de nación eugenésica basado en la idea de la mejora de la raza y del blanqueamiento de la nación

Para ello diseñamos una investigación interdisciplinaria y regional que nos permitiera analizar las redes intelectuales centroamericanas, poniendo el foco en el tema de los imaginarios nacionales.

Descubrimos la enorme importancia de la teosofía y del espiritualismo y la incidencia que ello tuvo en la conformación de un pensamiento nuevo, de un nuevo modelo de nación y de ciudadanía, así como las extensas redes del unionismo y antiimperialismo y la enorme importancia que las mujeres han tenido en la configuración de ese proyecto político y a la vez la relevancia del positivismo racialista en la construcción de una nación eugenésica.

El caso de las redes de mujeres teósofas formadas por Gabriela Mistral y, de forma paralela, la red de mujeres liberales construida en torno a la intelectual, Vicenta Laparra y la generación de opinión pública alrededor de un diario que ellas dirigían, que posteriormente se convertiría en uno de los ejes de la excelente tesis. Patricia Arroyo y la ciudadanización de las mujeres

Los resultados de esta investigación se publicaron en el libro de co-autoría con Teresa García Giráldez, Las redes intelectuales centroamericanas: un siglo de imaginarios nacionales (1820-1920), en 2005, que también nos dio pistas para comprender la enorme importancia del pensamiento unionista y antiimperialista, así como del pensamiento racial en la construcción de los estados nacionales centroamericanos, especialmente el pensamiento guatemalteco.

Y el último “descubrimiento” de la investigación, no buscado y un efecto no esperado, fue habernos encontrado el enorme peso que las corrientes teosóficas de corte socialista fabiano o anarquista habían tenido en Centroamérica.

Mi descubrimiento de Masferrer, como pensador social de una fuerza intelectual descomunal y de una capacidad de difusión y dispersión de sus ideas; como ningún otro pensador centroamericano con un pensamiento alternativo que me era muy difícil desentrañar, me llevó a estudiar su obra y su vida más de 10 años, y a hacer una inmersión en otro tipo de pensadores, de corrientes ideológicas y movimientos sociales para mí desconocidos hasta el momento.

¿Cuáles fueron los aportes del análisis de redes intelectuales centroamericanas y sus imaginarios nacionales para la región?

Esta  amplia red de intelectuales relacionados estrechamente unos con otros crearon un espacio cultural y político diferente del anterior, en donde la circulación de las ideas y las influencias intelectuales de ida y vuelta entre Europa, Oriente y América, fueron mayores y más fructíferas de lo que hasta el momento se había subrayado, abriendo nuevos espacios generadores de opinión pública, política y de denuncia social  que cambiaron notablemente las relaciones entre cultura, sociedad, política y Estado.

Lo importante de estas ideologías subalternas -espiritualismo, vitalismo y teosofía- en gran parte de estas redes élites intelectuales de las generaciones de 1910 y de 1920 es que cambiaron la forma de ver como dicotómicas las relaciones entre las corrientes positivistas/liberales y las marxistas, en toda la región. Fueron ideas que silenciaron deliberadamente los analistas posteriores, porque no interesaba políticamente su recuperación ni eran políticamente correctas en determinados contextos.

Estas tendencias soterradas ayudaron a explicar ciertos textos y discursos no solo intelectuales y políticos, sino literarios que, hasta el momento, no parecían encajar en las dos ideologías hegemónicas de entonces: el marxismo y liberalismo.

Por último, a mi juicio, lo más relevante ha sido analizar los diferentes imaginarios de nación que se produjeron en este periodo y el enorme debate que hubo entre intelectuales partidarios del positivismo racialista, y otras corrientes de intelectuales más plurales y partidarios de la inclusión de mujeres e indígenas en la construcción del imaginario de nación.

El tercer eje fue la relación entre racismo y el Genocidio

En un pequeño libro, Genocidio, la máxima expresión del racismo, publicado en 2008. Sirvió para empezar a profundizar en la correlación entre racismo y genocidio para elaborar los tres peritajes en los que hemos intervenido: en la Sentencia por genocidio y delitos contra deberes de la humanidad contra el Pueblo Ixil, 2013; en la Sentencia por violación, esclavitud sexual y crímenes de Lesa Humanidad contra las mujeres de Sepur Zarco, en 2016; y en el peritaje de las mujeres Achí (2022). En los tres peritajes intentamos vincular el racismo y el feminicidio -lo que algunas autoras llaman femigenocidio-  para intentar probar, mediante un estudio comparado de tres casos de mujeres violadas pública y sistemáticamente por soldados, comisionados y altos mandos, que el racismo, la violencia y violación de las mujeres constituyen parte de un protocolo diseñado por el Estado para sojuzgar y humillar a las mujeres indígenas, impedir su reproducción biológica y exterminar su cultura; de este modo y una vez más, el racismo ha jugado un papel coadyuvante en este tipo de violaciones y de crímenes de lesa humanidad.

Por último, creemos haber podido contribuir junto con otras muchas peritas más expertas que yo, en esta materia, a demostrar que, la violación sexual sistemática, durante el conflicto armado fue utilizada como una estrategia de terror, como una de las formas más agudas de sojuzgar a las mujeres y a sus familias, utilizando el cuerpo de las mujeres y de las niñas para provocar un etnocidio y femigenocidio en contra de la población maya q’eqchi’ Ixil y Achí.

La contribución de mujeres mayas en estos peritajes como, Irma Alicia Velásquez, Aura Cumes y las abogadas mayas como Lucía Xilok, Jovita Tzul y Haydee Valley entre otras han supuesto una enorme contribución en los juicios, unido a la labor de las abogadas y fiscales.

Epilogo y consejos de una larga vida de investigación para la acción y en la perspectiva de una intelectual comprometida con su realidad

  • La realidad latinoamericana y la guatemalteca en especial, no puede ser abordada solo desde una óptica, una tendencia o una disciplina, es necesario abordarlo desde la multi o interdisciplinariedad, al menos la combinación de tres disciplinas y acudir a los que muchos autores llaman los prestamos metodológicos entre disciplinas y técnicas de investigación.
  • La formación de buenos equipos de investigación sin los cuales todo el trabajo no hubiera sido posible. En el equipo, poder contar con una persona clave en mi vida, como es Teresa García Giráldez, compañera, investigadora, pero sobre todo amiga del alma, con la cual hemos pasado momentos de risas, sonrisas y lágrimas y de mis exalumnas que se encuentran aquí presentes Patricia, Marisa, Georgina, Gloria y Juan Manuel, pero sobre todo nos hemos divertido mucho investigando y a mis muchas alumnas que aquí están presentes y que se han desplazado para celebrar conmigo este homenaje que sin duda es fruto de un trabajo colectivo y en equipo.
  • La aplicación de metodologías nuevas y apropiadas para cada investigación, sin tratar de que la realidad se acoplase a nuestro análisis, sino con la búsqueda de aquellos instrumentos heurísticos más apropiados para cada investigación y si no, tratando de adaptarlos de forma creativa.
  • La pasión y la obsesión por la búsqueda de la verdad, de la justicia y de la transformación de nuestra realidad y la denuncia de la injusticia y violación de los derechos humanos, sin temor a las consecuencias que de ello derivaran y siempre enfocando en los problemas de las personas, de las mujeres y de las más desfavorecidas.
  • Lo que nunca debe faltar son dos cosas para seguir adelante: unas redes académicas e intelectuales que comprendan los principios de la solidaridad, reciprocidad apoyo mutuo; y unas afinidades ideológicas o temáticas con las que trabajar a lo largo de tu vida.
  • Y sobre todo, la confianza y el apoyo en los Pueblos originarios, movimientos sociales y ciudadanía crítica y reflexiva dispuesta a luchar por sus derechos a tener derechos y a resistir valientemente frente a la corrupción, a la injusticia y a la discriminación cualquiera que sea su origen.

Para finalizar, quiero hacer una reflexión personal que me permito compartir con Uds., al hilo de estas investigaciones y que me llena de orgullo y de satisfacción, sobre todo por el reconocimiento no solo de mis ex alumnos/as y colegas académicos, en España y en Guatemala, sino del Pueblo Maya de Guatemala, en general, y de sus intelectuales, en particular, a los que les agradezco tantísimo su recepción, su cariño, su sabiduría y todo lo que he aprendido y me ha enriquecido estar, luchar y permanecer a su lado.

No hay mejor regalo para una intelectual comprometida con su realidad que sus investigaciones hayan servido para formar generaciones más jóvenes de investigadores y profesionales, que deje escuela y unos equipos de investigación; que haya podido contribuir a diseñar una política pública contra el racismo y la discriminación y un esbozo de políticas públicas sobre la necesidad de la Memoria Histórica.

Generalmente se piensa que “nadie es profeta en su tierra” y yo quiero decirles que me siento profundamente satisfecha de que la semilla que sembramos con Linaje y racismo, treinta y tres años más tarde se haya dispersado tanto y haya prendido con tanta fuerza que, hoy en día, no haya nadie que se atreva a negar el racismo en nuestro país y que no considere que es un tema clave para comprender el Estado y la sociedad guatemalteca. Yo, como mujer ladina-mestiza guatemalteca, me siento muy orgullosa y gratificada por ello.

Gracias a mi familia nuclear, a mis hijas, Tatiana, Alejandra y María quienes siempre me han acompañado y animado, a mis cinco nietos, que me han hecho la vida feliz y me han enseñado a valorar otros aspectos de la vida. A mi hermano Pedro quien, que siempre ha estado a mi lado, apoyándome y dándome ánimos, A mi madre, Odette Arzú Castillo, quien siempre me apoyó en mi lucha por la justicia y en contra de la impunidad, a quien le debo parte de mi personalidad de no importarme lo que la gente piense y por último a mi abuela, María Goubaud de Castillo, sin cuyo amor, generosidad y ejemplo me han servido de guía y de ejemplo.

Una mención especial para mi compañero de vida, Andrés Hurtado de Mendoza, sin cuyo aporte, paciencia y apoyo en todos los sentidos, ha sido esencial, dándome ánimos y cariño, alegrándose de mis triunfos y consolándome en mis malos momentos; pero sobre todo permitiéndome que me tomara el poco tiempo que siempre tuve para mi familia a investigar.

Por último, gracias a esta XXV edición de FILGUA por elegirme como autora de esta edición, por valorar mi obra en su conjunto y por la oportunidad de poder compartir con Uds. mis experiencias como investigadora, pero también como activista, por haberme brindado la oportunidad de dar a conocer el conjunto de mi trabajo y debatirlo con otros investigadores más jóvenes, y, sobre todo como mujer comprometida con su realidad y con la lucha para que, un mundo mejor y más justo para todos, sea posible.

Gracias al gobierno de Bernardo Arévalo, por abrir nuevas ventanas al conocimiento y a la cultura del país, por apoyar y promover proyectos como estos que fomentan la cultura, la lectura y las artes y que su gobierno enfatice la importancia de la cultura y la educación como uno de los elementos sustanciales para el desarrollo del país y para nuestro futuro como nación.

El discurso sobre mi trayectoria vital e intelectual es mi contribución a FILGUA con un pequeño ensayo que se repartirá en el público el día 10 de julio durante mi homenaje.

Créanme que, en estos momentos más que nunca, vamos a necesitar este perfil de académicos e intelectuales comprometidos, porque se nos avecinan tiempos realmente difíciles, en los que la justicia, la verdad y el respeto a los derechos humanos y el derecho al respeto a las diferencias étnicas, de género y culturas, están en entredicho y nos veremos comprometidos a reconquistarlos, cuando creíamos que ya eran derechos adquiridos y consolidados.

Gracias de corazón. Matyox chawe.

PUEDE INTERESARLE

El liderazgo de los alcaldes: El levantamiento y el diálogo

Noticias

Publicidad

spot_img

Quetzaltenango,