El reciente tres de julio, por la mañana, apenas habíamos ingresado al “Fórum Majadas” en la zona 11 de la ciudad capital Guatemala, empezamos a aspirar la fragancia naciente de inmensidad de fascinantes plumas, expresadas en negro sobre blanco, situadas en diversos estantes de variadas librerías y casas editoras nacionales y de diversos países.

Estábamos siendo partícipes de la vigésima quinta edición de la Feria Internacional del libro -FILGUA- 2025, me acompañaba el escritor Tito Morales, residente en aquella ciudad.
De Inmediato emprendimos travesía por lo que semejaba auténtico bulevar de libros dispuestos a dignificar a sus visitantes, aunque con gentileza buscaban atraparlos para que nadie regresara sin adquirir por lo menos un ejemplar. Retornamos a la infancia al pasar la vista por autores como Mark Twain creador del “Príncipe y el Mendigo” y de “Las aventuras de Tom Sawyer”; Virgilio Rodríguez Macal, artífice de “La Mansión del Pájaro Serpiente” y “Guayacán”; Edmundo de Amicis con su sensible “Corazón diario de un niño”; “La Cabaña del Tío Tom”, novela dedicada a la lucha en contra del esclavismo, escrita por Harriet Beecher, o bien “Historia de un Pepe” de José Milla.
“Los años no deben medirse por la fecha de nacimiento sino por la curiosidad intelectual que uno albergue”.
A medida que continuábamos nuestro recorrido hablamos de nuestras aventuras de niñez, especialmente de un divertido viaje al nacimiento del Río San Juan, Huehuetenango, y sus consecuencias, cuando Tito residía aquí en Xelajú. En mi interior en silencio exclamaba ¡Cuánto tiempo ha Pasado!, pero a la vez, recordaba a uno de mis autores favoritos en la contemporaneidad Salvador Pániker, que decía “los años no deben medirse por la fecha de nacimiento sino por la curiosidad intelectual que uno albergue”.
Lo cierto, es que esta romería de libros fue dedicada a la escritora Marta Elena Casaus Arzú, en homenaje a su trayectoria intelectual, académica y compromiso con la memoria histórica, los derechos humanos y contra el racismo. Como miembro prominente de La Fundación María y Antonio Goubaud Carrera, bondadosamente, invitó a integrantes de la academia de Xelajú: Alba Cecilia Mérida, Glenda Ixtabalán, Carlos Fredy Ochoa, Rigoberto Quemé Chay, Rony Alvarado Gamarro, Diego Vásquez Monterroso, y Daniel Matul Morales.
PUEDE INTERESARLE
La arquitectura quetzalteca: Una proposición regional contra la centralización política y cultural
Participamos en Sala Humberto Ak’abal, dialogando acerca de los problemas fundamentales de Guatemala: la reforma del estado; refundación de la nación; recuperación de las memorias; arte y memoria; racismo y discriminación; migraciones. Propuestas que resultaron atrayentes y sugestivas por su originalidad y compromiso con la vida, el público asistente generó agradables interacciones en cada presentación mostrando su satisfacción por el carácter de las ponencias.
En fin, haber participado por lo menos dos días en la maravillosa Feria Internacional del Libro de Guatemala, con la espléndida fraternidad de Tito Morales, transportó la memoria al libro infantil de Peter Pan, que vivía en el paradójico país de Nunca Jamás, una isla habitada por piratas, hadas, malhechores, niños perdidos, juventudes interminables, gente bondadosa y creativa. Semejante a nuestro amado país donde se vive la paradoja: maleantes y ciudadanía talentosa; corrupción y ensueño por un brillante porvenir; racismo y esperanza nacional. Hablamos de esperanza en los términos que narra nuestro fabuloso Tito Monterroso en uno de sus fascinantes cuentos cortos que dice: «Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho».
PUEDE INTERESARLE




