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Juegos Florales: “El Sexto Estado de Los Altos, una república truncada mas no olvidada”

José Alejandro Tuc González, 22 años de edad, originario de Quetzaltenango, de la zona 1, hijo de José Efraín Tuc Quemé y Anaí Liliana González Morales, tiene cinco hermanos. A su edad, ganó el primer lugar en la rama de Ensayo de los Juegos Florales Hispanoaméricanos 2025 con su trabajo: Quetzaltenango y el proyecto frustrado de una nación en el occidente guatemalteco (1820–1902).

 

Adrián Velásquez/laprensadeoccidente.com.gt – Fotos: David Pinto 

Alejandro actualmente cursa el sexto semestre de Derecho en la Universidad Regional de Quetzaltenango. La primaria la hizo en el Colegio San Juan Bosco, la secundaria en el Colegio John Harvard donde se graduó de bachiller con orientación en medicina.

Tuc tendría que haber continuado estudios de medicina, pero no. “Es curiosa la historia, pero simplemente no me gustó”, comenta Alejandro.  “No me terminó de encantar. Me atrajo más la política, las leyes, la historia”.

Y cómo fue que tan joven haya ganado este premio. “Podría decirse que siempre he tenido esa pasión, o esa curiosidad, más que nada. Me gusta la lectura, me encanta leer”, dice.

Agrega: “a raíz de esto, pues, nace la curiosidad de saber más sobre Guatemala y en específico sobre el Occidente. Justamente coincide esa curiosidad con el certamen 87 de los Juegos Florales que se dedica a los mártires de Sexto Estado de los Altos y de Cirilo Flores”.

¿Cómo comenzaste a leer y a qué edad? ¿Cuál fue tu primer libro?

Recuerdo más o menos mis primeros libros, no me acuerdo exactamente, fueron en simultáneo. Primero, Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez, y El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias. A raíz de esto continué. Me interesó mucho la filosofía de Franz Kafka, Albert Camus y Fiódor Dostoyevski. Soy muy fan de ellos. Leí toda su obra.

¿Qué edad tenías cuando leíste a Dostoyevski? 

Más o menos como a los ocho o nueve años, por ahí.

¿Y cómo llegaron esos libros?

No hubo alguien que me los diera, en realidad. Más que nada fue por investigación propia. Porque desde pequeño he tenido curiosidad y siempre usé el Internet. Encontré un foro Reddit, en donde hablaban personas sobre Camus, Dostoyevski y Kafka.

¿Qué títulos leíste de ellos?

Tengo varios libros. A mí me gustan mucho Noches Blancas y Los Hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski. De Kafka, la colección de cuentos y La Metamorfosis.

A tu edad, ¿qué pensaste de Gregorio Samsa?

La Metamorfosis propone diferentes ideas. Todo nace a partir de la infancia de Kafka. Principalmente él, por decirlo de alguna manera, habla en su filosofía, su pensamiento abarca mucho la presión social, las desilusiones, el miedo al fracaso y al cambio. La Metamorfosis abarca mucho esos miedos que las personas tienen durante su vida. Habla de una persona que un día amanece en su cama transformado en una cucaracha. Y se enfrenta a su familia que lo desprecia, por decirlo de alguna manera, lo hace de menos, como que se quieren deshacer de él. Ya no puede trabajar, no puede continuar aportándole a su familia, entonces se vuelve una carga.

La obra deja a la persona libertad para que  interprete lo que lee, del que lo consume. A Samsa, su familia lo encierra, pero debido, de alguna manera, a su aburrimiento, su desesperación, sale de su habitación y se enfrenta a su familia.

Entonces su padre lo ataca, le clava una manzana en su costado, le deja una cicatriz. Su familia se deshace de él, lo deja en un basurero, y él ve alrededor, al final de la obra,  Gregorio ve como su familia se va feliz al deshacerse de él.

Es muy interesante esta analogía, porque es ver cómo la familia se deshace de la carga que este personaje es. Es interesante porque refleja, por decirlo de alguna manera, la frustración de las personas al no continuar sus metas, sus sueños. Como vuelvo a repetir, este individuo deja de trabajar, deja de aportar a su familia, y se vuelve una carga para ellos.

¿Qué más seguiste leyendo?

Ahí más o menos tenía como 10 años y continué investigando en Internet y me interesé por las obras Indie. Autores que no son tan reconocidos de Wattpad.  De Latinoamérica podría citar a Pablo Neruda. Me gusta mucho Octavio Paz, el mexicano ensayista. Me gusta mucho El laberinto de la soledad, me sirvió como inspiración para el ensayo.

Qué es lo que te hace clic para escribir el ensayo del Sexto Estado de Los Altos

Nace de la curiosidad. Es muy poco de lo que se habla sobre este tema. Por ejemplo, no puedes encontrar nada del general Agustín, Comandante en Jefe del Ejército del Estado de Los Altos. No lo encuentras, no se habla de él. Por qué no se encuentra información de manera oficial sobre el Sexto Estado. Y a raíz de esto, nace la idea de la investigación sobre el tema. Es lo que me motivó.

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¿Cuánto tiempo te llevó a realizar el trabajo ganador de Los Juegos Florales?

Alrededor de dos meses, incluyendo la investigación. Sin embargo, antes de eso, como repito, ya había leído bastantes obras, como el Señor Presidente y algunas otras sobre el Sexto Estado.

¿Tuviste un editor? ¿Cómo fue el proceso?

Sinceramente, nadie me corrigió, no le hablé a nadie sobre esto. La literatura para mí, o sea la escritura, es algo bastante íntimo, desde siempre, no le consulté a nadie, ni tampoco recibí ayuda, sinceramente. Todo lo hice de manera directa. El proceso, básicamente fue investigar, apuntaba datos interesantes sobre lo que leía. Y a raíz de esto, simplemente escribí lo que sentí en el momento. Es un ensayo histórico que invita a la reflexión, el proyecto frustrado de una nación en el occidente.

¿Cómo calificas tu obra?

En conclusión, Quetzaltenango y el proyecto frustrado de una nación en el occidente guatemalteco, más que una narración cronológica es una reflexión sobre cómo una región buscó insistentemente una forma de pertenecer a la nación sin perder su voz. Quetzaltenango encara la pregunta de una Guatemala plural y descentralizada, que aún sigue sin resolverse.

¿Qué lección te deja o qué reflexión?

El ensayo principalmente se enfoca en hacer una remembranza de lo que pudo ser y no fue. Hablamos de un término que menciona Octavio Paz, que se llama “interinidad perpetua”. ¿Qué significa esto? Que se refiere a algo viejo o antiguo que se resiste, en este caso lo cultural, la historia, y lo nuevo que nunca termina de llegar, es decir, el desarrollo. Entonces, puedo decir que es una remembranza, una añoranza de una memoria que sigue dentro del imaginario común y colectivo, dentro de nosotros como quetzaltecos, personas que recuerdan de boca en boca, porque esto no se enseña en los colegios o en las escuelas, es un pensamiento, un imaginario que va de boca en boca, se cuenta, tus abuelos te lo cuentan, tus padres te lo cuentan, algunas personas lo mencionan, y es muy interesante cómo este recuerdo aún perdura por años, es algo que pasó, pero aún puede pasar.

Este centralismo que existe, la historia solo cuenta sobre la ciudad de Guatemala, no cuenta el occidente y todas las periferias del país; en algún momento puede que esta idea se pueda repetir, y lo vemos, por ejemplo, en situaciones como lo de los 48 Cantones, no es exactamente Quetzaltenango. Los 48 Cantones es una organización que defiende los derechos de las personas, los campesinos, de los aborígenes, de los derechos humanos. Debido al centralismo, el país no se desarrolla en total plenitud, miremos a todas las periferias del país más que el occidente. La obra es una reflexión sobre cómo una región busca una forma de pertenecer a la nación sin perder su identidad. cómo que encarnar esa pregunta por una Guatemala plural y descentralizada, como debería de ser, como se sueña. Es la historia de una república truncada pero más no olvidada, eso es.

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¿Crees que los quetzaltecos estén conscientes de esto?

La alcaldía, aquí en Quetzaltenango, se ve como un poco abandonada por los organismos del Estado, en este caso el Congreso y el Presidente, como que no le dan importancia a las decisiones que aquí se toman. Si algo pudiera cambiar, principalmente que se aborde la descentralización. Es difícil decir si los jóvenes en la actualidad, más que saber, si identifican el tema, vemos que, por ejemplo, la afición del Xelajú se llama Sexto Estado, le dan reverencia, añoran al Sexto Estado.

¿Qué dicen tus papás que te dedicas a la literatura y que escribís?  ¿Cómo te han recibido?

Cuando recibí el premio, mis papas simplemente se sorprendieron mucho, sinceramente, yo no hablo mucho sobre mis gustos ni lo que hago, de lo que veo, de lo que escribo, entonces no estaban como muy enterados, sí tenían una leve idea, sin embargo pues no les comenté nada, así que realmente fue una gran sorpresa, sinceramente todos estuvieron muy contentos con lo del logro.

“Quetzaltenango y el proyecto frustrado de una nación en el occidente guatemalteco (1820–1902)”

El ensayo analiza la historia política y social de Quetzaltenango entre 1820 y 1902, presentándola como un espacio clave para entender las tensiones entre centro y periferia en Guatemala. Se plantea que la ciudad y su región no fueron meros receptores pasivos del poder central, sino actores con una identidad y proyecto propio, capaz de imaginar una nación distinta.

1.  Contexto general

La narrativa parte de la idea de que la historia de Quetzaltenango está marcada por una “fractura” inicial: un territorio con vocación de autonomía que vivió entre dos extremos —la agonía del régimen colonial y el terremoto de 1902— un siglo de intensos cambios políticos, económicos y culturales. Desde la rebelión indígena de Totonicapán (1820) hasta la destrucción del Estado de Los Altos (1840) y la consolidación del centralismo conservador, la región buscó insistentemente definir su propio destino.

2.   Conclusión

Quetzaltenango y el proyecto frustrado de una nación en el occidente guatemalteco (1820–1902), más que una narración cronológica, una reflexión sobre cómo una región buscó insistentemente una forma de pertenecer a la nación sin perder su voz. Quetzaltenango encarna la pregunta por una Guatemala plural y descentralizada, que aún hoy sigue sin resolverse. Su historia es la de un sueño republicano truncado, pero no olvidado.

Etapas históricas

  1. Entre colonia e independencia (1820–1823): La independencia no fue vivida con júbilo en el altiplano, sino con cautela y escepticismo. Para las élites criollas locales era una oportunidad de protagonismo político; para los pueblos indígenas, significó perder un árbitro distante que a veces protegía sus derechos. La rebelión de Totonicapán reveló una voluntad indígena de autonomía.
  2. Imperio y federación (1823–1838): La anexión al Imperio Mexicano y luego la breve República Federal de Centroamérica despertaron en Quetzaltenango la esperanza de una integración política más equitativa. Sin embargo, la inestabilidad, las guerras civiles y el centralismo frustraron estos proyectos. Creció la idea de que era necesario un Estado propio.
  3. El Sexto Estado de Los Altos (1838–1840): Se creó como un experimento republicano liberal, laico y descentralizado que abarcó gran parte del occidente guatemalteco. Promovió educación, prensa libre y cierta inclusión indígena, aunque mantuvo desigualdades. Fue aplastado por Rafael Carrera en 1840, lo que consolidó el dominio centralista y dejó una herida simbólica profunda.
  4. Centralismo conservador (1841–1870): Bajo Carrera, Guatemala se convirtió en un Estado autoritario, fuertemente ligado a la Iglesia, con una economía dominada por élites agrarias. Quetzaltenango mantuvo su dinamismo comercial y cultural, pero bajo control político. Persistió la memoria de Los Altos como símbolo de autonomía.
  5. Reforma liberal y modernización (1871–1902): El triunfo liberal impulsó el cultivo de café, la expansión de la educación laica y las obras públicas, pero también el despojo de tierras comunales indígenas y nuevas formas de explotación laboral. La región se integró más a la economía mundial, aunque persistieron las desigualdades. El terremoto de 1902 destruyó gran parte de la ciudad y simbolizó el fin de una etapa histórica.

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José Alejandro Tuc González, 22 años de edad, originario de Quetzaltenango, de la zona 1, hijo de José Efraín Tuc Quemé y Anaí Liliana González Morales, tiene cinco hermanos. A su edad, ganó el primer lugar en la rama de Ensayo de los Juegos Florales Hispanoaméricanos 2025 con su trabajo: Quetzaltenango y el proyecto frustrado de una nación en el occidente guatemalteco (1820–1902).

 

Adrián Velásquez/laprensadeoccidente.com.gt – Fotos: David Pinto 

Alejandro actualmente cursa el sexto semestre de Derecho en la Universidad Regional de Quetzaltenango. La primaria la hizo en el Colegio San Juan Bosco, la secundaria en el Colegio John Harvard donde se graduó de bachiller con orientación en medicina.

Tuc tendría que haber continuado estudios de medicina, pero no. “Es curiosa la historia, pero simplemente no me gustó”, comenta Alejandro.  “No me terminó de encantar. Me atrajo más la política, las leyes, la historia”.

Y cómo fue que tan joven haya ganado este premio. “Podría decirse que siempre he tenido esa pasión, o esa curiosidad, más que nada. Me gusta la lectura, me encanta leer”, dice.

Agrega: “a raíz de esto, pues, nace la curiosidad de saber más sobre Guatemala y en específico sobre el Occidente. Justamente coincide esa curiosidad con el certamen 87 de los Juegos Florales que se dedica a los mártires de Sexto Estado de los Altos y de Cirilo Flores”.

¿Cómo comenzaste a leer y a qué edad? ¿Cuál fue tu primer libro?

Recuerdo más o menos mis primeros libros, no me acuerdo exactamente, fueron en simultáneo. Primero, Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez, y El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias. A raíz de esto continué. Me interesó mucho la filosofía de Franz Kafka, Albert Camus y Fiódor Dostoyevski. Soy muy fan de ellos. Leí toda su obra.

¿Qué edad tenías cuando leíste a Dostoyevski? 

Más o menos como a los ocho o nueve años, por ahí.

¿Y cómo llegaron esos libros?

No hubo alguien que me los diera, en realidad. Más que nada fue por investigación propia. Porque desde pequeño he tenido curiosidad y siempre usé el Internet. Encontré un foro Reddit, en donde hablaban personas sobre Camus, Dostoyevski y Kafka.

¿Qué títulos leíste de ellos?

Tengo varios libros. A mí me gustan mucho Noches Blancas y Los Hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski. De Kafka, la colección de cuentos y La Metamorfosis.

A tu edad, ¿qué pensaste de Gregorio Samsa?

La Metamorfosis propone diferentes ideas. Todo nace a partir de la infancia de Kafka. Principalmente él, por decirlo de alguna manera, habla en su filosofía, su pensamiento abarca mucho la presión social, las desilusiones, el miedo al fracaso y al cambio. La Metamorfosis abarca mucho esos miedos que las personas tienen durante su vida. Habla de una persona que un día amanece en su cama transformado en una cucaracha. Y se enfrenta a su familia que lo desprecia, por decirlo de alguna manera, lo hace de menos, como que se quieren deshacer de él. Ya no puede trabajar, no puede continuar aportándole a su familia, entonces se vuelve una carga.

La obra deja a la persona libertad para que  interprete lo que lee, del que lo consume. A Samsa, su familia lo encierra, pero debido, de alguna manera, a su aburrimiento, su desesperación, sale de su habitación y se enfrenta a su familia.

Entonces su padre lo ataca, le clava una manzana en su costado, le deja una cicatriz. Su familia se deshace de él, lo deja en un basurero, y él ve alrededor, al final de la obra,  Gregorio ve como su familia se va feliz al deshacerse de él.

Es muy interesante esta analogía, porque es ver cómo la familia se deshace de la carga que este personaje es. Es interesante porque refleja, por decirlo de alguna manera, la frustración de las personas al no continuar sus metas, sus sueños. Como vuelvo a repetir, este individuo deja de trabajar, deja de aportar a su familia, y se vuelve una carga para ellos.

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¿Qué lección te deja o qué reflexión?

El ensayo principalmente se enfoca en hacer una remembranza de lo que pudo ser y no fue. Hablamos de un término que menciona Octavio Paz, que se llama “interinidad perpetua”. ¿Qué significa esto? Que se refiere a algo viejo o antiguo que se resiste, en este caso lo cultural, la historia, y lo nuevo que nunca termina de llegar, es decir, el desarrollo. Entonces, puedo decir que es una remembranza, una añoranza de una memoria que sigue dentro del imaginario común y colectivo, dentro de nosotros como quetzaltecos, personas que recuerdan de boca en boca, porque esto no se enseña en los colegios o en las escuelas, es un pensamiento, un imaginario que va de boca en boca, se cuenta, tus abuelos te lo cuentan, tus padres te lo cuentan, algunas personas lo mencionan, y es muy interesante cómo este recuerdo aún perdura por años, es algo que pasó, pero aún puede pasar.

Este centralismo que existe, la historia solo cuenta sobre la ciudad de Guatemala, no cuenta el occidente y todas las periferias del país; en algún momento puede que esta idea se pueda repetir, y lo vemos, por ejemplo, en situaciones como lo de los 48 Cantones, no es exactamente Quetzaltenango. Los 48 Cantones es una organización que defiende los derechos de las personas, los campesinos, de los aborígenes, de los derechos humanos. Debido al centralismo, el país no se desarrolla en total plenitud, miremos a todas las periferias del país más que el occidente. La obra es una reflexión sobre cómo una región busca una forma de pertenecer a la nación sin perder su identidad. cómo que encarnar esa pregunta por una Guatemala plural y descentralizada, como debería de ser, como se sueña. Es la historia de una república truncada pero más no olvidada, eso es.

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¿Qué dicen tus papás que te dedicas a la literatura y que escribís?  ¿Cómo te han recibido?

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1.  Contexto general

La narrativa parte de la idea de que la historia de Quetzaltenango está marcada por una “fractura” inicial: un territorio con vocación de autonomía que vivió entre dos extremos —la agonía del régimen colonial y el terremoto de 1902— un siglo de intensos cambios políticos, económicos y culturales. Desde la rebelión indígena de Totonicapán (1820) hasta la destrucción del Estado de Los Altos (1840) y la consolidación del centralismo conservador, la región buscó insistentemente definir su propio destino.

2.   Conclusión

Quetzaltenango y el proyecto frustrado de una nación en el occidente guatemalteco (1820–1902), más que una narración cronológica, una reflexión sobre cómo una región buscó insistentemente una forma de pertenecer a la nación sin perder su voz. Quetzaltenango encarna la pregunta por una Guatemala plural y descentralizada, que aún hoy sigue sin resolverse. Su historia es la de un sueño republicano truncado, pero no olvidado.

Etapas históricas

  1. Entre colonia e independencia (1820–1823): La independencia no fue vivida con júbilo en el altiplano, sino con cautela y escepticismo. Para las élites criollas locales era una oportunidad de protagonismo político; para los pueblos indígenas, significó perder un árbitro distante que a veces protegía sus derechos. La rebelión de Totonicapán reveló una voluntad indígena de autonomía.
  2. Imperio y federación (1823–1838): La anexión al Imperio Mexicano y luego la breve República Federal de Centroamérica despertaron en Quetzaltenango la esperanza de una integración política más equitativa. Sin embargo, la inestabilidad, las guerras civiles y el centralismo frustraron estos proyectos. Creció la idea de que era necesario un Estado propio.
  3. El Sexto Estado de Los Altos (1838–1840): Se creó como un experimento republicano liberal, laico y descentralizado que abarcó gran parte del occidente guatemalteco. Promovió educación, prensa libre y cierta inclusión indígena, aunque mantuvo desigualdades. Fue aplastado por Rafael Carrera en 1840, lo que consolidó el dominio centralista y dejó una herida simbólica profunda.
  4. Centralismo conservador (1841–1870): Bajo Carrera, Guatemala se convirtió en un Estado autoritario, fuertemente ligado a la Iglesia, con una economía dominada por élites agrarias. Quetzaltenango mantuvo su dinamismo comercial y cultural, pero bajo control político. Persistió la memoria de Los Altos como símbolo de autonomía.
  5. Reforma liberal y modernización (1871–1902): El triunfo liberal impulsó el cultivo de café, la expansión de la educación laica y las obras públicas, pero también el despojo de tierras comunales indígenas y nuevas formas de explotación laboral. La región se integró más a la economía mundial, aunque persistieron las desigualdades. El terremoto de 1902 destruyó gran parte de la ciudad y simbolizó el fin de una etapa histórica.

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