Francisco Román Bethancourt Maldonado, ahora de 72 años, tiene su academia de música en una vivienda antigua, la cual colinda con la casa donde se ubicaba el Tope Xelajú, la famosa cantina en los setentas y ochentas.

Román es de la tercera generación familiar después de Mingo Betancourt, insigne músico quetzalteco quien es un referente musical de todos los guatemaltecos.

Adrián Velásquez/laprensadeoccidente.com.gt
“Yo soy el único de la tercera generación, que estoy, ahí sí como dijo aquel, vivo y estoy al frente de la marimba”, dice Román al comenzar la entrevista. Luego abre su computador y nos muestra un árbol genealógico que elabora pero que no da copia debido a que está reservado para un libro que prepara, por lo que cuida celosamente su escrito.
“Para que se forme una idea, este es el árbol genealógico. Esta es la primera generación. Se llamaba Francisco Román Bethancourt Mazariegos y contrajo nupcias… aquí está, mire… el 3 de julio de 1896 con la señorita Leonarda Mazariegos. Ese es el primer paso que damos todos los seres humanos. Para que nos formemos una idea, entonces, de este matrimonio, de esta relación que tuvieron estas dos, la familia Bethancourt tiene 125 años de historia”.
“Para que nos formemos una idea, entonces, de este matrimonio… ¿verdad?, de esta relación que tuvieron estas dos personas, procrearon trece hijos, él fue el que creó la marimba. Él es mi abuelo, sus hijos son Tránsito, Aurora, José Rodolfo, Olimpia, Otilia, Benedicta, Román Domingo, Victoria, Mariano Agustín, Andrea Remberta, Margarita, Alfredo, Zoila y Ricardo”, agrega.
“El más famoso es Román Domingo. De ahí están mi señor padre, y mi tío, que usted quizá lo conoció, Alfredo Bethancourt, que participaba mucho en La voz de Los Altos. Ya teniendo esta idea, vamos a volver a regresar al cuadro anterior. Esta es la primera generación. La segunda generación es la de la centenaria Marimba Ideal de Domingo Bethancourt, patrimonio cultural de la nación”, comenta.
“Mi señor padre, Mariano Agustín, que es hijo también de la línea directa Bethancourt, tuvo cuatro hijos, pero solo dos participamos como marimbistas. Mi hermano, Salvador Bethancourt Maldonado y su servidor, con el que está hablando, que soy Francisco Román Bethancourt Maldonado”.
“En mi matrimonio, viene la cuarta generación. Mi hijo Román Alfredo Bethancourt Serrano, es el director actual de la marimba artística, de la Marimba Ideal. Román David también participa. Mis hijas Yareny y María Alicia no. Ellos ya tienen su quinta generación que ya participa. Román Alfredo tiene dos hijos. Román David tiene también dos y María Alicia tiene tres hijos. Hasta ahí estamos llegando con cinco generaciones de la centenaria Marimba Ideal hasta el momento. Yo tengo cincuenta y cinco años de tener el conjunto”, afirma el entrevistado.
¿Don Domingo fue la estrella?
Él tocaba, él componía, él se inspiraba para escribir. Ejecutaba, arreglaba y era un buen virtuoso de la marimba. Sí, sin quitarle el mérito a nadie, Domingo Bethancourt es la estrella de la familia y la estrella de Quetzaltenango.
¿Cuál sería el secreto?
Una melodía nace con un tema central, ¿verdad? Un temita central. Hasta usted puede ser compositor, pero el problema suyo va a ser que usted no la va a poder armonizar. Va a tener que buscar a alguien que le haga el favor de armonizar su idea para que esa melodía sea agradable al oído humano. En cambio, en el caso de Domingo Bethancourt, tenía todas esas facultades.

¿De qué se recuerda usted?
Ah, muchas cosas fantásticas. Yo participé con él diez años como compañero y él me estaba dirigiendo y enseñando la armonización.
Cuándo se integra al conjunto, ¿qué edad tenía usted y qué edad tenía él?
Mi primera enseñanza fue familiar. Yo aprendí en el hogar. Casualmente, mi señor padre se enfermó muy temprano y a mí me gustaba mucho… Me gusta mucho la marimba, no lo voy a negar. Me ha gustado demasiado y entonces yo, desde muy pequeño, fui diestro para la marimba.
Entonces, cuando mi papá se enfermó, como no tenía otra actividad de otra entrada económica, entonces, a mí me mandaban para que no comiera grasa o se tomara sus tequilines, ¿verdad? Yo le llevaba su comida preparada, entonces él dejaba su puesto, allí fue donde empecé a participar en 1967.
Yo tenía como 13 o 14 años. Me integré a la marimba del INVO en el 68. Y en ese momento se dio la casualidad que logramos incorporar buenos compañeros estudiantes del INVO. En esos años ganamos un concurso nacional y un concurso departamental. Entonces mi tío Domingo Bethancourt y mi tío, el que estaba en La voz de Los Altos, nos estaban echando el ojo. Entonces, Alfredo se le adelantó al tío Mingo, me quería llevar para La voz de Los Altos, pero mi mamá no quería que yo fuera marimbista. Me dijo “primeramente quiero que seas titulado”.

¿Qué pasó entonces?
“No quiero, mijo, porque ahí de una vez vas a dejar de estudiar”. Y me quedé así. Pero yo tenía ganas de participar. Un 20 de diciembre, cumpleaños de Domingo Bethancourt, teniendo marimbas y compañeros, me habló la esposa de él. Me dijo: “Mirá, mi’jo, yo quisiera que le tocaras unas dos piececitas a tu tío”.
En ese entonces, un grupo de quetzaltecos industriales y comerciantes. Recuerdo que estaba don De León Toledo, don Moisés Ovalle, estaban también los locutores de la TGD, ellos sacaban una posada con una canasta navideña. Y ese 20 de diciembre escogieron la casa de Domingo Bethancourt. Entonces ahí fuimos a tocar nosotros con todos los del INVO, con la Marimba Ideal. No éramos de la Marimba Ideal.
Él ya nos vio de cerca y entonces me dijo: “Mirá, yo quiero que agarrés la marimba, mi’jo”. Me integré a la Marimba Ideal un 20 de diciembre de 1970 bajo la dirección de Mingo Bethancourt, a los 17 años de edad.
¿Cuántas piezas compuso don Mingo?
Dos mil trescientas y pico de melodías”. Grabadas, con partitura y escuchadas, Domingo Bethancourt tiene cien melodías. Son diez long play. Y están en acetato y en cassette. Yo tengo los archivos de los discos.
¿Cuándo graba por primera vez la Marimba Ideal?
Tío Mingo, la primera vez vino acá y yo estaba muy niño, tal vez tenía unos 6 o 7 años. Si me acuerdo, grabaron la primera vez en el salón de recepciones del Teatro Municipal de Quetzaltenango, había dos casas guatemaltecas, Iximché y la Tikal. El sello Iximché se dedicó a grabar marimba pura. Y la Tikal se dedicó a grabar marimbas orquesta. Y ellos llevaron su cinta, pusieron el micrófono y lo montaron. Ellos trajeron todo el equipo a Quetzaltenango. Estuvieron una semana. Y entonces fue cuando se grabó. Yo no participé, pero sí lo vi y escuché el disco Mi linda Xelajú, donde hay una quetzalteca.
¿Qué más temas grabaron?
Antonieta, Clavel en botón. Ahí están todas las portadas. La última grabación que hizo Domingo Bethancourt fue el 11 de febrero de 1977. Fue en vivo, la primera grabación en vivo en Quetzaltenango, en el Teatro Municipal con el sello Dila.
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¿En qué año compuso El ferrocarril de Los Altos?
Él lo compuso tal vez mil novecientos… mínimo, mínimo, tal vez 25 o 27. Porque para que hubiera sido grabado en 1928, lo más tardío hubiera sido en 1926. Porque este disco fue publicado en 1928. Tío Mingo compuso tres melodías alrededor de El ferrocarril de Los Altos: el Corrido de Los Altos, está AEG y El ferrocarril de Los Altos.
¿El Corrido de Los Altos y los otros temas, suenan aún?
Bien, nosotros las rescatamos. Nosotros las hemos rescatado. Tocamos mucho El corrido de Los Altos.

¿A qué se refieren los otros temas?
Él era muy joven, entonces él estaba ansioso y pienso que todo el pueblo de Quetzaltenango, pero especialmente él, que tal vez, estaba interesado de ver cómo corría, entonces por eso le puso El corrido de Los Altos. Y la otra que se llama AEG es la empresa alemana, ellos tenían un Club Alemán acá y tuvieron mucho auge los alemanes en Quetzaltenango. AEG es la empresa que construyó el ferrocarril de Los Altos, porque iban a tocar mucho con los alemanes al Club Alemán.
Cuando usted se integra, don Mingo Bethancourt era el capitán de la nave. ¿Alguna anécdota? ¿Cómo era él? ¿Cómo era su personalidad? ¿Era alegre? ¿Era como los artistas bohemios? ¿Tomaba mucho? ¿Qué comía? ¿Cómo se presentaba a las personas en esa época?
Yo ya lo agarré muy grande. Él ya era como de 64 años, falleció a los 74.
Ya había alcanzado un grado de madurez sin haber tenido mucho estudio académico, era muy didáctico, muy respetuoso. Tenía mucha, mucha disciplina en lo que hacía. Yo no lo conocí a él como bohemio.
¿Ustedes se echaban los capirulazos en las fiestas?
Me recuerdo muy bien. Yo entré e iba algo con sed y acalorado, ¿verdad? Joven, algo alocado. Tenía casi como cinco años o cuatro años de haberme integrado a la marimba, Me pasé jalando un mi jaibol y me lo tomé. Y él solo me observó. Y cuando llegué a la marimba, me llamó. Y me dijo: “Mirá, mirá, mi’jo, esta no es tu fiesta. Aquí venís a trabajar. Cuando querás tomar, tomá en tu fiesta y chupate tu pisto”.
De eso me recuerdo muy bien. Fue una lección, pero… buenísima, para toda mi vida. La otra lección que me dio muy buena fue cuando falleció un integrante, mi primo que ejecutaba contrabajo. Falleció un 14 de diciembre. murió como a las tres o cuatro de la mañana, y ese día teníamos que participar nosotros en una boda. Me mandó a llamar para que sacáramos los instrumentos. Antes los velorios eran en las residencias no eran las funerarias.
Yo llegué y le dije: “Mire, tío” le dije, “pero…” Él me dijo: “Haceme favor, llevate la marimba a la tocada”. “Tío”, le dije, “¿vamos a tocar?” “Sí. Ustedes tienen que ir a tocar. Los del matrimonio no tienen la culpa que se haya muerto tu primo. Ellos no tienen nada que ver. Ellos ya gastaron en invitaciones, en paches, en licor, en marimba, en meseros. ¿Ellos qué tienen que ver aquí? Y otra cosa que te voy a decir, toqués o no toqués”, me dijo, “el muerto no va a revivir con que ustedes no toquen. A tocar”, me dijo. “Y cuando terminen, entonces vienen al velorio”.
¿Y existen bosques sonoros en Guatemala?
Ay, lo malo es que las personas que no conocen el árbol o qué es lo que están botando, se traen los árboles. Lo voy a decir de esta manera, sin molestar a nadie. Hay mucha ignorancia en el área rural o agrícola.
El hormigo no es de aquí, de tierra fría. Han venido personas que dicen “botemos ese palo”. Inclusive han venido conmigo a ofrecerme y me dicen “Vos, tengo unas trozas de hormigo, andá a traerlas”, pero las cortan como que para que fuera leña. Unas trocitas ya no sirven para nada.
No saben cortar los árboles de hormigo. Un árbol de hormigo hay que saber cuándo lo va a cortar, en qué tiempo y la magnitud que tienen que estar las trozas para poder convertirlas en teclado de marimba.


