Los Juegos Florales Hispanoamericanos 2025 celebran el espíritu que une a los pueblos, adopta letras y memoria para conmemorar su bicentenario y fortalecer su compromiso con la cultura hispanoamericana.

José Cancinos/laprensadeoccidente.com.gt
Cada 12 de septiembre, Quetzaltenango late como el corazón cultural de Centroamérica. Este 2025, los Juegos Florales Hispanoamericanos ratifican su prestigio internacional y demuestran que la ciudad conserva intacto el espíritu centroamericanista que la ha acompañado.
“Vivimos una etapa única, de crecimiento exponencial y credibilidad internacional”, afirmó Rodolfo Custodio, presidente de la Comisión Permanente del certamen. Este año participaron 449 obras de seis países —México, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Colombia y España—, un récord que coloca a Quetzaltenango como punto de encuentro de las letras hispanoamericanas.
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En poesía, el primer lugar fue para el mexicano Yanire Uk; el salvadoreño Francisco Gálvez Pérez obtuvo el segundo. En ensayo, el quetzalteco José Alejandro Tuc González lideró con un trabajo sobre la historia de la ciudad, y el costarricense Byron Ramírez Agüero quedó en segundo con un texto que, desde fuera de las fronteras, honra la memoria de los Altos. En novela, el primero fue el colombiano Juan Carlos Gómez Jaimes, seguido de la española Mari Carmen González López.
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La dedicatoria de este año al bicentenario de Quetzaltenango, a don Cirilo Flores y a los mártires del Sexto Estado de Los Altos refuerza el lazo histórico entre los pueblos centroamericanos. Custodio señaló: “Un costarricense escribiendo sobre nuestra historia es prueba de que este espíritu sigue vivo”.
Los Juegos Florales Hispanoamericanos son más que un certamen: son un compromiso con la memoria, un homenaje a la palabra y un puente de unión entre naciones. Cada septiembre, al son de las voces que escriben, Quetzaltenango reafirma su lugar como la capital literaria de Centroamérica.
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