El sol de la mañana del lunes 25 de agosto bañaba con su luz el Centro Histórico de Quetzaltenango cuando los acordes de la banda escolar anunciaron el inicio de un día especial.

José Cancinos / laprensadeoccidente.com.gt
Era el cierre de las actividades por el 72 aniversario del Colegio Encarnación Rosal, una fecha que no podía concluir de otra manera que con fe y devoción: un desfile lleno de juventud y, sobre todo, la solemne procesión en honor a la madre Encarnación Rosal.
Desde la puerta del colegio, las estudiantes, vestidas con uniformes impecables, caminaron con paso firme, llevando en alto estandartes, flores y el fervor de quienes saben que forman parte de una tradición que trasciende generaciones. En medio de ellas, la imagen de la madre Encarnación Rosal avanzaba en andas, rodeada de incienso y de la música de la banda estudiantil.

El recorrido abrazó el corazón de la ciudad.
El cortejo rodeó el parque Centroamérica, donde transeúntes, comerciantes y visitantes se detenían con respeto para contemplar la escena. Parecía que el bullicio cotidiano cedía ante la solemnidad del momento. Finalmente, la procesión ingresó a la Catedral Metropolitana del Espíritu Santo, donde las autoridades eclesiásticas aguardaban para la misa que cerraría las celebraciones con broche de oro.
La docente Andrea Velásquez resumió el sentir de todos: “Estamos celebrando nuestro aniversario, cumplimos 72 años de fundación de nuestro querido colegio. Asimismo, recordamos los 168 años de la oración reparadora fruto de la revelación mística que tuvo madre Encarnación para sanar el Sagrado Corazón de Jesús. Esto nos llena de alegría y compromiso”.
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Para la comunidad educativa, cada paso del recorrido fue un acto de gratitud, un recordatorio de que la fe también se enseña y se transmite en la vida cotidiana. No era solo un aniversario, era un homenaje a la primera santa centroamericana, la quetzalteca que sigue inspirando a generaciones enteras.
Al final de la eucaristía, entre plegarias y cantos, quedó en el ambiente la certeza de que la misión del colegio continúa firme: servir con amor, inculcar valores espirituales y mantener viva la llama de devoción que la madre Encarnación Rosal encendió hace más de un siglo.

Quién era Encarnación Rosal
Vicenta Rosal nació el 26 de octubre de 1820 en Quetzaltenango. Coincide su nacimiento con la fecha de supresión de la Orden de Belén.
Sus padres, Manuel Encarnación Rosal y Gertrudis Leocadia Vásquez, se esmeraron en darle una formación y cultura que respondía a las inquietudes de su hogar cristiano y a la sociedad guatemalteca que les correspondió vivir. Vicenta recibió de sus padres y hermanos una educación integral.
En el aspecto religioso aprendió de sus padres y hermanos mayores la fe como vivencia, es decir la piedad filial con Dios, la orientación amorosa a Cristo en el misterio de la Eucaristía.
Funda un Colegio en Quetzaltenango, pero debido a la persecución religiosa, tuvieron que ir a Costa Rica, donde fundan dos colegios, uno en Cartago y otro en Heredia.




