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Quetzaltenango,

Cantel: el “profeta”, estará más de 33 años en prisión, la historia del pastor que agredía sexualmente a menores

Tras un proceso de más de dos años, el Tribunal de Femicidio de Quetzaltenango le impuso una pena de 33 años y 4 meses de prisión al pastor evangélico Welser Gilmar Reyes Florián, que se hacía llamar “profeta”, tras hallarlo culpable del delito de agresión sexual con agravación de la pena contra una menor de edad.

Redacción/laprensadeoccidente.com.gt

Además, de los 33 años y 4 meses en prisión, se planteó una reparación digna económica de Q40 mil para las víctimas.

«Después de más de dos años (del proceso) estamos satisfechos porque se hizo justicia. Ha sido un proceso doloroso y desgastante, pero hemos llegado hasta aquí», comentó Rina Calderón, madre de la afectada.

«Tengo conocimiento de que hay otras víctimas, les hago un llamado para que hablen y no tengan miedo. Las mujeres, debemos romper el miedo y hablar, no más niñas abusadas, ni más niños abusados, no más mujeres abusadas», agregó Calderón.

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Sucedió en Cantel

En Quetzaltenango predominan dos religiones, la católica y protestante, según los datos del Censo; por lo tanto, en cada rincón se encuentran iglesias con decenas y cientos de personas que acuden a las reuniones.

En el municipio de Cantel se ubicaba la iglesia evangélica Ministerio Capital de Luz, dirigida por el pastor Welser Gilmar Reyes Florián, a quien la feligresía llamaba “profeta”. Sin embargo, el 5 de noviembre de 2021 fue detenido por investigadores del Ministerio Público por delitos de agresión sexual en contra de una menor de edad y a raíz de este suceso, se dieron a conocer detalles de la intimidad de la iglesia en los cuales se evidenciaba la violencia que ejerció contra mujeres jóvenes desde su postura autoritaria como líder religioso de ese lugar.

Desde entonces, salieron a la luz los relatos de varios integrantes que se retiraron de la iglesia tras notar “comportamientos raros”, pues las personas estaban encandiladas con el encanto de Reyes Florián, quien predicaba sobre el amor de Dios, pero insistía y daba mucho énfasis en la ofrenda que pudieran dar los feligreses. De este modo, muchos congregados entregaron propiedades, vehículos, joyas y dinero en efectivo para el ministerio de Reyes, explicó Helen García, exintegrante de esta iglesia, quien agregó que, al finalizar las reuniones, los asistentes hacían largas filas y lo esperaban el tiempo que fuera necesario para despedirlo con una reverencia y hasta con besos en las manos.

Además, se dio a conocer que el supuesto profeta realizó una ceremonia dentro de su iglesia, en la cual, usando una corona y un trono, se autoproclamó rey. Incluso cuando llegaba al edificio, los servidores lo ayudaban a salir de su vehículo, utilizando guantes y resguardándolo del sol.

Testigos refieren que Reyes recibía muy a gusto los abrazos de mujeres jóvenes, mientras que rechazaba las muestras de cariño de los hombres. Además, cuando las jóvenes le pedían consejos sobre sus relaciones sentimentales, eran reprendidas y no les permitía relacionarse con algún integrante de la iglesia, pues siempre les decía que no eran convenientes para ellas.

Ex integrantes de la iglesia agregaron que en los servicios de consejería que ofrecía, Reyes aprovechaba para ofrecer masajes a las mujeres y con esto violentarlas.

La antropóloga feminista Silvia Trujillo explicó que estas conductas son violencia contra la mujer porque el victimario tiene una posición respaldada por una congregación o grupo de personas y esto les da poder y mayor credibilidad, por lo que las víctimas están en desventaja. “La representación de estos personajes tienen tanta fuerza porque se supone que son los enviados de Dios y por lo tanto las personas suelen creer lo que ellos dicen”, aseguró la especialista.

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