InicioReportajesLas roscas, el pan tradicional que mantiene viva la historia de Quetzaltenango

Las roscas, el pan tradicional que mantiene viva la historia de Quetzaltenango

Las roscas forman parte de la historia y de las tradiciones de la Ciudad Altense. Morenas o blancas, siempre acompañan una taza de chocolate o café y ocupan un lugar especial en la gastronomía de Quetzaltenango.

Tanto la elaboración de roscas artesanales, como los dulces típicos y el chocolate forman parte de la gastronomía indígena y tradicional, íconos de la cultura maya.

Redacción/laprensadeoccidente.com.gt

Para conocer más sobre esta tradición, visitamos la panadería Victoria, propiedad de Sergio Rojas Bautista. Desde el ingreso, el aroma a pan recién horneado, el calor del horno de leña y la hospitalidad de la familia crean una experiencia única.

La familia Rojas Bautista se dedica a la panadería desde hace más de cien años. Entre sus productos más reconocidos destacan las roscas, el pan dormido, las shecas y los panes de yema. Además, adaptan nuevas recetas según la temporada y las preferencias de los clientes.

“A diario elaboramos entre 2 mil y 3 mil roscas. Mis hijos y yo nos encargamos de todo: amasamos, horneamos y distribuimos”, explicó don Sergio.

Las roscas artesanales, junto con los dulces típicos y el chocolate, forman parte de la gastronomía indígena y tradicional de Guatemala. Estos productos representan una expresión viva de la cultura maya y de la identidad quetzalteca.

La panadería lleva productos a diferentes departamentos, incluyendo la ciudad de Guatemala, además de tener un puesto de ventas en el mercado La Democracia.

Sin embargo, pocas familias conservan este legado. “Mis abuelos fundaron la panadería. Cuando ellos fallecieron, mis padres continuaron el trabajo y ahora seguimos mis hijos y yo. No tenemos un libro de recetas; el conocimiento se transmite de forma oral y con la práctica mantenemos lo que mis abuelos me enseñaron”, comentó.

Para Rojas, el secreto del sabor está en la cocción. “El secreto para que una rosca o un pan tenga buen sabor es la horneada. Si el horno es de leña, el pan queda más sabroso”, aseguró.

El panadero trabaja junto a su esposa y sus tres hijos. “Mi hijo se encarga del horno, mientras mis hijas y un joven que nos ayuda armamos las roscas y otros panes”, detalló.

“Mi sueño es que esta tradición no se pierda y que mis hijos continúen, que llegue a la cuarta, quinta, sexta o séptima generación”.

La panadería Victoria distribuye sus productos en varios departamentos del país, incluida la ciudad de Guatemala. Además, cuenta con un puesto de venta en el mercado La Democracia.

“Uno de los productos nuevos son las tostadas integrales y las polvorosas, que ya distribuimos en algunos restaurantes locales”, indicó.

Don Sergio recuerda con nostalgia los años de su infancia, cuando observaba largas filas de personas provenientes de municipios cercanos. Sus abuelos colocaban el pan sobre petates para que cada cliente eligiera las piezas de su preferencia.

“Yo ayudaba a mis abuelitos y, aunque fueran roscas mal formadas, la gente me las aceptaba”, recordó.

A sus 58 años, busca transmitir el oficio a sus tres nietos. “Los nietos más grandes llegan, se ponen los gorros, entran al taller, meten las manos en la masa y esperan instrucciones”, relató.

Como otros negocios familiares tradicionales, la panadería ha incorporado nuevas estrategias para atraer clientes. Gabriela, una de sus hijas, se encarga del área comercial y participa en bazares organizados en centros comerciales.

Josué distribuye los productos en otros departamentos y lleva las roscas a distintas ferias del país. La hija menor, Dulce, apoya en las ventas junto a su madre, a quien la familia considera el motor que impulsó la continuidad de esta herencia ancestral.

Un tour para preservar la tradición

Como parte de la conservación de su legado, la familia Rojas Delgado implementó el “Tour de la Panadería”, una actividad que recibe a estudiantes, turistas y organizaciones interesadas en conocer la historia y elaboración del pan tradicional.

“Llevamos un año con el tour. Los visitantes participan en la preparación y en el proceso de cocción. También les enseñamos cómo elaboramos las roscas de panela, los panes de yema y otros productos que estemos preparando ese día”, explicó Rojas.

A sus 58 años, trata de inculcar el arte a sus tres nietos.

Como cada año, la panadería Victoria también participará en el campo de la feria.

“Mi sueño es que esta tradición no se pierda y que mis hijos continúen con ella; que llegue a la cuarta, quinta, sexta o séptima generación y que perdure como parte de nuestra historia”, concluyó.

Esta nota es de archivo. 

LECTURA DE INTERÉS

Quetzaltenango reunirá a músicos, poetas y pintores en noche cultural sobre propiedad intelectual

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Las roscas forman parte de la historia y de las tradiciones de la Ciudad Altense. Morenas o blancas, siempre acompañan una taza de chocolate o café y ocupan un lugar especial en la gastronomía de Quetzaltenango.

Tanto la elaboración de roscas artesanales, como los dulces típicos y el chocolate forman parte de la gastronomía indígena y tradicional, íconos de la cultura maya.

Redacción/laprensadeoccidente.com.gt

Para conocer más sobre esta tradición, visitamos la panadería Victoria, propiedad de Sergio Rojas Bautista. Desde el ingreso, el aroma a pan recién horneado, el calor del horno de leña y la hospitalidad de la familia crean una experiencia única.

La familia Rojas Bautista se dedica a la panadería desde hace más de cien años. Entre sus productos más reconocidos destacan las roscas, el pan dormido, las shecas y los panes de yema. Además, adaptan nuevas recetas según la temporada y las preferencias de los clientes.

“A diario elaboramos entre 2 mil y 3 mil roscas. Mis hijos y yo nos encargamos de todo: amasamos, horneamos y distribuimos”, explicó don Sergio.

Las roscas artesanales, junto con los dulces típicos y el chocolate, forman parte de la gastronomía indígena y tradicional de Guatemala. Estos productos representan una expresión viva de la cultura maya y de la identidad quetzalteca.

La panadería lleva productos a diferentes departamentos, incluyendo la ciudad de Guatemala, además de tener un puesto de ventas en el mercado La Democracia.

Sin embargo, pocas familias conservan este legado. “Mis abuelos fundaron la panadería. Cuando ellos fallecieron, mis padres continuaron el trabajo y ahora seguimos mis hijos y yo. No tenemos un libro de recetas; el conocimiento se transmite de forma oral y con la práctica mantenemos lo que mis abuelos me enseñaron”, comentó.

Para Rojas, el secreto del sabor está en la cocción. “El secreto para que una rosca o un pan tenga buen sabor es la horneada. Si el horno es de leña, el pan queda más sabroso”, aseguró.

El panadero trabaja junto a su esposa y sus tres hijos. “Mi hijo se encarga del horno, mientras mis hijas y un joven que nos ayuda armamos las roscas y otros panes”, detalló.

“Mi sueño es que esta tradición no se pierda y que mis hijos continúen, que llegue a la cuarta, quinta, sexta o séptima generación”.

La panadería Victoria distribuye sus productos en varios departamentos del país, incluida la ciudad de Guatemala. Además, cuenta con un puesto de venta en el mercado La Democracia.

“Uno de los productos nuevos son las tostadas integrales y las polvorosas, que ya distribuimos en algunos restaurantes locales”, indicó.

Don Sergio recuerda con nostalgia los años de su infancia, cuando observaba largas filas de personas provenientes de municipios cercanos. Sus abuelos colocaban el pan sobre petates para que cada cliente eligiera las piezas de su preferencia.

“Yo ayudaba a mis abuelitos y, aunque fueran roscas mal formadas, la gente me las aceptaba”, recordó.

A sus 58 años, busca transmitir el oficio a sus tres nietos. “Los nietos más grandes llegan, se ponen los gorros, entran al taller, meten las manos en la masa y esperan instrucciones”, relató.

Como otros negocios familiares tradicionales, la panadería ha incorporado nuevas estrategias para atraer clientes. Gabriela, una de sus hijas, se encarga del área comercial y participa en bazares organizados en centros comerciales.

Josué distribuye los productos en otros departamentos y lleva las roscas a distintas ferias del país. La hija menor, Dulce, apoya en las ventas junto a su madre, a quien la familia considera el motor que impulsó la continuidad de esta herencia ancestral.

Un tour para preservar la tradición

Como parte de la conservación de su legado, la familia Rojas Delgado implementó el “Tour de la Panadería”, una actividad que recibe a estudiantes, turistas y organizaciones interesadas en conocer la historia y elaboración del pan tradicional.

“Llevamos un año con el tour. Los visitantes participan en la preparación y en el proceso de cocción. También les enseñamos cómo elaboramos las roscas de panela, los panes de yema y otros productos que estemos preparando ese día”, explicó Rojas.

A sus 58 años, trata de inculcar el arte a sus tres nietos.

Como cada año, la panadería Victoria también participará en el campo de la feria.

“Mi sueño es que esta tradición no se pierda y que mis hijos continúen con ella; que llegue a la cuarta, quinta, sexta o séptima generación y que perdure como parte de nuestra historia”, concluyó.

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