La intensa lluvia de este lunes volvió a dejar calles anegadas por arena, lodo y basura en pleno corazón de Quetzaltenango.

José Cancinos / laprensadeoccidente.com.gt
El lunes 20 de octubre, una fuerte tormenta golpeó la ciudad y generó un escenario de desesperación entre vecinos y comerciantes de varios sectores del casco urbano. Vecinos exigen que la municipalidad actúe desde la parte alta y atienda las causas, no solo las consecuencias.
Las correntadas de agua pluvial se formaron en Pacajá Alto, zona 10, y en el zanjón Calderón, zona 9. Al unirse en la 4.ª calle, bajo el puente Las Américas, descendieron con fuerza hasta el parque El Calvario, zona 1.
Durante la lluvia y hasta una hora después, nueve cuadras quedaron completamente inundadas.
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Pero el agua no bajó sola: arrastró basura, lodo y enormes cantidades de arena, producto de la deforestación, la minería y el desarrollo urbano sin control en la parte alta, denunciaron líderes comunitarios.
Las avenidas 22 y 23, entre otras, quedaron cubiertas por una capa espesa de arena que impidió el ingreso y la salida de vecinos a sus viviendas.
En el momento más crítico de la lluvia, los tragantes principales del parque El Calvario colapsaron, lo que agravó aún más la inundación.

Vecinos relataban que dos trabajadores de la empresa contratada por la municipalidad acudieron a la emergencia, pero solo realizaron desbloqueos paliativos.
“Estamos cansados, cada vez que llueve vivimos lo mismo. Nos llena de lodo, perdemos ventas y nadie resuelve el problema desde su raíz”, expresó Maricela Citalán, comerciante del área.
Por su parte, Ronaldo Gamboa, presidente del COCODE del sector El Vaquero, zona 9, explicó que la arena que descendió evidencia que no se han dragado las lagunas de retención en Pacajá Alto, construidas hace más de una década para frenar las correntadas.

“Si esas lagunas no se limpian, el agua ya no se detiene y baja con todo hacia el centro. Hoy se comprobó nuevamente”, advirtió.
Durante la emergencia, el COCODE de El Calvario utilizó sus redes sociales para alertar sobre el peligro de las correntadas y del taponamiento de la bóveda del sector. En sus publicaciones pidieron a la municipalidad de Quetzaltenango que acudiera de inmediato y limpiara los drenajes, pues el agua descendía con piedras, arena blanca y lodo.
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Al concluir la tormenta, la Dirección de Drenajes y Alcantarillados informó que su personal limpió la entrada de la bóveda del parque El Calvario y que este martes 21 de octubre procederá a limpiar las unidades de drenaje de la 4.ª calle, zona 1, además del sistema sanitario de las áreas más afectadas.
Sin embargo, los vecinos reclaman acciones estructurales y urgentes. “No basta limpiar donde se nota el daño; deben hacerlo desde Pacajá Alto y el zanjón Calderón. Si no lo hacen, vendrán más inundaciones o, peor aún, el polvo seco que se levantará después afectará nuestra salud”, advirtió Alberto Jucup, residente del sector.

Samuel Gutiérrez, de Pacajá Alto, denunció que la municipalidad lleva al menos cinco años sin remover la arena acumulada en la parte alta. “Solo se concentran en El Calvario, pero aquí también respiramos polvo contaminado. Nadie nos escucha”, dijo con frustración.
El panorama tras la tormenta es desolador: calles cubiertas de lodo, piedras y basura. Mientras tanto, la lluvia volvió a evidenciar una ciudad vulnerable: no sólo por el agua, lodo y arena, sino por la falta de prevención y gestión ambiental.
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Quetzaltenango tiene un solo colector que originalmente era un zanjón que data de 1821




