El Volcán Santa María 1902 cambió la historia de Guatemala para siempre tras siglos de calma absoluta. Este coloso del occidente liberó una carga magmática descomunal que nadie esperaba. El evento ocurrió después de una serie de sismos devastadores en la región.

TecnoRedactor | laprensadeoccidente.com.gt
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Durante más de trescientos años, las faldas de la montaña fueron sinónimo de prosperidad. Quetzaltenango veía al cono como una presencia protectora y eterna. Por ello, nadie imaginó que el gigante despertaría de forma tan violenta.
El despertar del Volcán Santa María

El año inició con advertencias que muchos subestimaron en el territorio nacional. Además, el 18 de abril ocurrió el Terremoto de San Perfecto con gran fuerza. Este sismo redujo a escombros los centros urbanos de Quetzaltenango y San Marcos.
Sin embargo, la consecuencia más grave fue la fractura de la corteza terrestre. Este proceso permitió que el magma ascendiera sin control hacia la superficie. Por esta razón, el Volcán Santa María acumulaba presión interna constantemente.

Los registros indican que se sintieron más de cuarenta temblores al mes. Las fisuras en los caminos rurales eran señales claras del peligro inminente. Por tanto, el coloso del occidente terminó con el silencio de muchos siglos.
Finalmente, la actividad del Volcán Santa María se convirtió en una de las erupciones más grandes del mundo. La población interpretó los ruidos como simples réplicas de los terremotos previos. Sin duda, la naturaleza preparaba un cambio drástico para Quetzaltenango.
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