Fluyendo desde el Corazón de la Sierra Madre, se halla la actual ciudad de Quetzaltenango. Comprometida con principios optimistas por la vida surgió hace tantos años revelando su alma entrelazada con la natural musicalidad del valle, en cada susurro luminoso germinado desde sus montañas, volcanes, flora, fauna, luna y pulsación humana podemos averiguar lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos.

Daniel Matul Morales/ laprensadeoccidente.com.gt
Huellas Imborrables
Sucede que aquella prístina sonoridad continúa reverberando en la ciudad, en múltiples ecos que atesoran la experiencia telúrica y los lenguajes que han hecho posible la eterna Xelajú. Es en esta profundidad vibratoria donde reconocemos tragedia y gozo; muerte y transfiguración; nostalgia y aventura; negación y afirmación; exterminio y génesis; dioses y demonios; dolor físico y angustia espiritual,
Por supuesto, sintonizando diálogos con esta amplia academia inaugurada desde la noche de los tiempos, conseguimos acertar con diversos acontecimientos naturales y humanos que han dejado huella imborrable advirtiendo que estamos hechos de pasado, y que volverlo inteligible es organizar el recuerdo para prolongar la vida por el radiante sendero de la palabra, de la estética y de la ética.
Intuición Promesa de Comprensión
Recordar equivale a mantener abiertas las diversas ventanas con que podemos mirarnos a nosotros mismos, el saber de épocas pretéritas que en posibilidad nos muestren las primeras pisadas humanas en el terruño ¿Cómo era este suelo milenios atrás? ¿Qué había aquí en edad remota? Pues bien, diversos medios locales de comunicación informaban en abril de 2013 que en la zona 5 de la ciudad, contiguo al cerro “El Baúl”, cuando se estaba edificando el inmueble del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) se hallaron restos fósiles de un gliptodonte, es decir, mamífero acorazado, cuyo caparazón alcanza 1.5 metros de altura por 2 metros de largo, siendo trasladado al Museo de Historia Natural de la Universidad de San Carlos de Guatemala, para su estudio y reconstrucción.

Como si fuera poco, con la remodelación y revitalización del Museo de Historia Natural “Víctor Salvador de León Toledo” de la Casa de la Cultura de Occidente “Julio César de la Roca”, realizada por estudiantes de Arqueología de la Universidad Nacional Autónoma de San Carlos de Guatemala, entre 2017 y 2019, aproximadamente, se encontró una punta de flecha tipo “Clovis”, cuya característica ofrece forma de hoja, con base cóncava con acanaladura central, que permite atar un astil de madera, configurando así el instrumento de caza que se lanza mediante un arco.
Técnica que evita el enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre el cazador y los animales de gran tamaño. La literatura acerca del origen del hombre americano establece que este modelo de saeta fue encontrado por vez primera en la localidad de Clovis, Nuevo México, en los primeros meses de 1930, de acuerdo a pruebas de carbono 14 refiere de 11,250 a 10,600 años a.C.
De manera que, al relacionar la novedad del gliptodonte con la punta de flecha tipo Clovis, permite imaginar, la posibilidad de vida humana en Xelajú, desde por lo menos ocho mil o siete mil años antes de la era actual transitando de nómada a sedentaria.
Quizá en tiempo venidero arqueología y paleontología contribuyan a desentrañar lo que hasta ahora permanece como ensayo mental en la averiguación del germen humano en la venerada ciudad.
Academia del Misterio
Sin embargo, en ciclos más recientes, evidencias arqueológicas halladas entre la 4ta. calle y la 12 avenida de la zona 1, en pleno centro de la actual ciudad, acertaron con cerámica maya-mam que data del siglo IV d. C., dando cuenta que fue esta cultura la primera en fijar su domicilio en la localidad, otorgándole el nombre de Tqul a’, (Culajá en el coloquio popular castellanizado) vocablo mam, que traducido al castellano refiere “garganta de agua”.

Tiempo después se asentó la cultura kiché, pasando a llamarse She La Luj Noj. En habla castiza denota “bajo las diez sabidurías”. Sucede que los vestigios kíche descubiertos en el mismo sitio sobrepuestos a la huella mam, informan del siglo X de nuestra era.
Es probable que el subsuelo del parque central citadino constituya rico yacimiento arqueológico y que la ciudad se encuentre asentada sobre asombrosa enciclopedia artística, estética, científica. Algún día las generaciones venideras tendrán la oportunidad de penetrar a esta academia del misterio, que guarda el corazón de nuestro generoso valle.
Infortunio Transmarino
Época de tragedia y dolor significo la ocupación militar de ultramar en 1524, con su cauda de muerte, She Lajuj Noj, fue sometido a procesos de explotación, discriminación, opresión, humillación y desprecio que se prolongó casi trescientos años de transcurso colonial, alcanzando la independencia, la vida republicana, la implantación del liberalismo hasta nuestros días.
Sin embargo, en este universo de violencia, teniendo siempre presente el petitorio más noble que emergió de los tiernos corazones de los antepasados: “… pensad en nosotros, no nos borréis de la memoria. ni nos olvidéis, mirad siempre vuestras casas…”, el carácter cultural, la solidez de los valores y la robustez de identidad maya, cristalizó con firmeza su decidida intervención ante la depredadora cultura del invasor.
Igualmente ha ocurrido en todo el territorio nacional con las diversas nacionalidades que vienen desde la antigüedad.
Aventura de vida en la diferencia
De pronto la ciudad se convirtió en atmósfera de coexistencia colonizador-colonizado, en lo fundamental la espiritualidad maya recreo la cofradía para satisfacer su más honda sensibilidad, salvaguardar cultura e identidad.
En lo político se instauró el Kat B´al Tzij, que traducido al idioma castellano revela conceptualmente: “El lugar donde se entreteje la palabra para la conducción del vecindario, asumiendo connotación de Alcaldía Indígena; ejemplos vivos de mantener el sueño del camino maya.
Con el transcurso de los años, menguada la relación colonial, el protagonismo de la doctrina de los derechos humanos, es posible vislumbrar interacciones, negociaciones o acuerdos de diverso tipo.
En él ahora la Iglesia interactúa con las cofradías y estas con aquella. También el máximo poder oficial del municipio, el ayuntamiento, siempre se encuentra conformado con presencia maya-kíche.

Ya no digamos en lo referente a la fractura ontológica, que ha cumplido quinientos años, impidiendo a Guatemala, constituirse y obrar éticamente en fundamento a su diversidad cultural y sus componentes.
En este sentido, ha sido Quetzaltenango, la exigencia ante el poder central, de configurar la inédita estructura política, jurídica, cultural y de poder que conocemos como Estado-Nación, como ha sido históricamente demostrado con la creación del Supremo Sexto Estados de los Altos y la gesta revolucionaria de 1897 por la democracia, la libertad y la república.
El 29 de octubre, Quetzaltenango llega al bicentenario.
Bicentenario llamamiento nacional
Ahora mismo, en que conmemoramos el bicentenario del Decreto No. 63 del Congreso de la República de Guatemala, emitido el 29 de octubre de 1825, que otorgó a Quetzaltenango, el rango de ciudad, consideramos que esta evocación debemos elevarla a llamamiento por la interlocución ciudadana como estrategia para desafiar el problema espiritual-político de ausencia del anhelado proyecto nacional coherente y compartido, desde el germen histórico más profundo de Guatemala.
Además, porque la edificación de la nación constituye condición necesaria para liberar al Estado del atavismo colonial y con ello iniciar la resolución de las dificultades sociales, políticas, económicas y culturales que aquejan a la sociedad desde hace ya más de cinco siglos.
Cumplimos doscientos años de asunción a ciudad en contexto de transición democrática, la historia nos respalda para convocar a la edificación de la nación multiétnica, multilingüe y pluricultural en dignidad de reconciliación con el pasado histórico de Guatemala y en labor ético-cultural de prefigurar el futuro compartido donde seguramente germinará el Estado-Nación en analogía a la música polifónica: multitud de voces cada una con su tesitura, argumento, tono, carácter y personalidad conviviendo todas en armonía. En determinados pasajes destaca una voz respecto de las otras, pero en otro momento cede a otra el relieve.
Memoria, reconciliación y concordia
Precisamos miradas contextuales, en tanto que la forma de mirar la realidad, condiciona la forma de intervenir en ella para transformarla, supone también trascender los campos de la ortodoxia científica, hablamos de un pensar que penetre los distintos campos de la realidad nacional, no solamente la apariencia objetiva.
Significa volver a las filosofías, espiritualidades, simbólicas, psicologías, mitologías, cosmologías, poesía, mística y arte, todo emergente de la riqueza contextual.

Esperamos que el bicentenario de haber obtenido el título de ciudad, nos permita aquilatar el caudal cultural, científico y artístico de Xelajú, para edificar nuevas formas de relaciones socio-políticas y culturales desinadas a clausurar prejuicios e ignorancias, acrecentar el humanismo explorando, otorgando sentido a las emociones, ampliando la creatividad, cuestionado relatos históricos «oficiales», por, sobre todo, conceder voz a quienes les ha sido negada, omitido y silenciado.
No olvidemos que la función de la memoria consiste en desvelar el pasado como fuente del presente, recordar la historia nos concede, además de avivar celebraciones, la posibilidad de evitar la amnesia, impedir la pérdida de sentido de vida y el logro de una conmemoración inspirada, no en la venganza, sino en una nueva teoría de la justicia, del humanismo y de la política, porque en todas partes los odios enconados tienen un sólo enemigo común: la concordia, la reconciliación, la compasión y el perdón.
Paraje Pajicoj (hoy zona 3), 23 de octubre de 2025.




