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Mensaje de la iglesia Católica en la conmemoración de los 500 años de fundación de Quetzaltenango

A un mes de que se conmemoran los 500 años de fundación de la ciudad de Quetzaltenango, en la homilía de monseñor Mario Molina de la misa Crismal, esto dijo:

José Cancinos/laprensadeoccidente.com.gt

“Celebramos esta misa Crismal en el año en que conmemoramos los 500 años del inicio de la evangelización de Guatemala. Esta ciudad de Quetzaltenango también cumple los 500 años de su fundación, pero es necesario destacar que la ciudad se fundó no sólo con propósitos administrativos civiles, sino como centro de evangelización, es decir que considerando los usos y las políticas de la época, cuando se fundó la ciudad se fundó igualmente en este lugar esta Parroquia del Espíritu Santo”, expresó.

Continuó: “El hecho de que la ciudad se fundó el Día de Pentecostés del año 1524 y que la parroquia tenga por titular al Espíritu Santo corrobora la presunción de que ciudad y parroquia se establecieron el mismo día. El acta fundacional de la parroquia de Quetzaltenango supongo yo debe estar en algún archivo eclesiástico en México pues de allí vino el inicio de la evangelización de Guatemala”.

“Pero esta conmemoración nos obliga a mirar al presente y al futuro. La fe y la iglesia han llegado hasta nosotros tras 500 años. La confianza en las palabras de Jesús de que estará con nosotros hasta el fin del mundo nos puede hacer presumir de que la iglesia y la fe permanecerán otros 500 años más en Guatemala sin que nosotros tengamos que preocuparnos de ello pues de eso se ocupará el Señor, pero eso no es cierto”, manifestó.

Exhortó: “Su permanencia depende de la acogida que demos al evangelio de Jesús y de nuestra respuesta evangelizadora frente a las oportunidad y amenazas que la iglesia y los evangelizadores deben confrontar”.

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“Actualmente nuestra fe cristiana está amenazada por variados factores externos a la iglesia y debilitada también por condiciones internas de la misma Iglesia Católica. Internamente nos afecta la pluralidad de teologías y de enfoques pastorales que genera un ambiente que se percibe como de confusión”, expresó.

“Pareciera que no hay verdad en la fe, que no hay unidad, que no hay voluntad de conocerla y aceptarla. Pareciera que esto fuera un invento humano. Nos afectan también internamente los pecados y deficiencias en la vida de los cristianos incluyendo las incoherencias éticas de nosotros obispos y presbíteros. Incoherencias que han alcanzado notoriedad universal y malestar local. Externamente nos afecta la descristianización de la cultura. Estamos acostumbrados a las simbiosis entre cultura y fe, sociedad iglesia. Hemos vivido 500 años juntos según la cual la cultura dominante se inspiraba en la fe y la iglesia y la sociedad compartían valores y cosmovisiones, pero a medida que se descristianizan, la cultura y la sociedad y nosotros no somos ajenos a lo que está pasando en Europa y Estados Unidos, se nos presenta el dilema de si la iglesia debe acomodarse a las tendencias culturales prevalentes para mantenerse pertinente a la cultura y a la sociedad y para eso debe modificar su doctrina, su liturgia, su enseñanza moral para estar a tono con las tendencias culturales o si por el contrario la iglesia debe tomar conciencia de los elementos esenciales de su identidad recibidos de Cristo, por la revelación de Dios, y mantenido sin variables a lo largo de los siglos y asumir que en materia de doctrina liturgia, moral y acción pastoral sus acciones tendrán un carácter marcadamente contracultural a medida que el contexto social sea menos cristiano”, relató.

“La iglesia no adapta su mensaje, ni su teología, ni su pastoral para acomodarse a las tendencias culturales prevalentes. La iglesia adapta su expresión y sus métodos para hacer más inteligible su mensaje y convertir a las personas que lo reciben”, sostuvo.

“Cuando la iglesia nació fue instancia contracultural por eso sufrió persecución, burla exclusión y martirio. Señalo algunos contrastes en la situación actual. La iglesia con su mensaje abre horizontes de trascendencia y eternidad mientras que la cultura prevalente se cierra en la inmanencia y la temporalidad”, indicó.

“El inmanentismo cultural a veces es más práctico que teórico, considera que lo único real y valioso es lo que cabe en el tiempo y el espacio lo que se toca y se ve, pero la vocación del hombre es Dios y su horizonte es la eternidad, adaptarse a la a inmanencia y a la temporalidad como el único horizonte de referencia es la mayor traición que le podemos hacer al evangelio y esa es una de las principales amenazas que le vienen a la iglesia desde fuera”, señaló.

“Simultáneamente nuestro contexto cultural se caracteriza también, y pareciera paradójico por la multiplicidad de religiones, sectas, confesiones, espiritualidades que parecen relativizar todo y hacer de la fe cristiana católica una religión más y no la única verdadera en la que podamos alcanzar la salvación”, explicó.

“Pero no hay tal paradoja si lo único real es lo que cabe en el tiempo y el espacio entonces las religiones son puro fenómeno cultural, todas intercambiables, todas iguales, todas aceptables y según la conveniencia de cada situación personal, esa es la crisis que pasamos, gente que se pasa de una religión a otra, todo da lo mismo”, lamentó.

“Nuestro entendimiento de la sexualidad humana como complementaria y orientada principalmente a la generación de la vida, nuestra concepción del matrimonio como indisoluble monógamo y heterógamos, es decir un hombre y una mujer, son hoy puntos de contraste donde no podemos sucumbir a componendas pues si somos sal de la Tierra es por contraste y cuando los cristianos cuando perdamos el sabor a sal no serviremos sino para que nos tiren al camino y nos pisoteen los transeúntes de este mundo”, agregó.

“Creo que es necesario volver a visualizar claramente la misión de Jesucristo pues la de la iglesia es continuación en el tiempo de la que Él vino a realizar a este mundo y fue ofrecer la salvación de Dios y sentido de vida frente a la caducidad y precariedad de la existencia humana”, instó.

“La iglesia debe tener claro que esa fue la misión del Señor dar respuesta a los interrogantes que plantea nuestra mortalidad. Esa sigue siendo su misión universal, llevar esperanza y luz, donde el temor a la muerte esclaviza a los hombres como dice la carta a los Hebreos en 2:15”, llamó a no perder el objetivo.

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“La otra misión de Jesucristo, que es también misión de la iglesia es dar respuesta al otro problema humano universal que nosotros no podemos resolver. Hemos sido creados libres, nuestra vida nuestra prescrita en ningún sitio tomamos decisiones equivocadas, irresponsables, negligentes y a veces ponemos en obra acciones destructivas de nosotros mismos, de nuestra familia y de nuestra sociedad, la mentira, la violencia, la corrupción, el desenfreno sexual todo eso destruye el disfrute de nuestra libertad”.

“Cuando una persona se da cuenta de que a consecuencia de sus acciones ha encaminado su vida hacia la destrucción, hacia la devaluación de su existencia, se preguntará si tiene derecho también a su propio futuro y el evangelio de que Dios es amor le permitirá a esa persona arruinada descubrir que es libre también para amar y construir su vida, la de su familia y su comunidad en el bien la verdad y la belleza. Descubrirá que el amor de Dios es tan grande que entregó a su Hijo al mundo para que todo el que crea en Él no perezca sino que alcance vida eterna”, dijo en nombre de Jesucristo.

Hizo llamado a todo el pueblo católico: “Hermanos sacerdotes y fieles cristianos celebramos el quinto centenario del inicio de la evangelización en una coyuntura histórica, social, cultural que exige que conozcamos el tesoro que ha llegado a nuestras manos para poder transmitirlo íntegro e incorrupto a las generaciones que seguirán a la nuestra”.

“Laicos y sacerdotes conozcamos nuestra fe contenida en el catecismo de la Iglesia Católica. Sólo la verdad de Dios que exige conversión producirá la salvación debemos fidelidad a Dios para conservar lo que nos ha revelado, la fidelidad a nuestros contemporáneos exige transmitirles el evangelio íntegro, porque su verdad la del evangelio es la que los salvará si se convierten a Él. Cristo sacerdote nos unge con su espíritu para la misión y que dure otros 500 años”.

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