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Huelga de Dolores: Palo y tunda a los desmanes de la patria

La Huelga de Dolores nació como un movimiento estudiantil impulsado por la clase media urbana: universitarios, intelectuales y personas con mayor nivel educativo en la ciudad capital de Guatemala.

Daniel Matul Morales/ laprensadeoccidente.com.gt

Con el tiempo, el movimiento se autoorganizó en un crisol universitario paradójico, donde convergen los síntomas del malestar social y, a la vez, surge una señal de esperanza hacia futuros compartidos.

En sus inicios, el movimiento desarrolló una auténtica visión de mundo y de vida. Contó con fundamentos políticos claros, organización sólida y cohesión en la movilización popular. Además, integró una filosofía y mística propias, junto con bases jurídicas y la reivindicación de demandas socioculturales, así como la defensa de los derechos humanos, civiles, culturales y políticos.

Durante décadas, la Huelga de Dolores respondió al sistema autoritario impuesto en Guatemala desde la colonia y continuado en la República. Alcanzó su mayor expresión durante la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, en medio de la simulación de independencia y la dependencia de intereses extranjeros.

HUELGA DE TODOS LOS DOLORES 2012 REALIZÓ SU RECORRIDO HABITUAL LAS SÁTIRAS SE CENTRARON EN LA DESPENALIZACIÓN DE LAS DROGAS, TRANSURBANO, LA MINERÍA, LA VIOLENCIA.PROHIBIDO EL USO O REPRODUCCION EN GUATEMALA Y C.A.

En ese contexto, el movimiento adoptó un tono crítico y satírico para “dar palo y tunda” a los políticos de turno, mediante un lenguaje popular y jocoso.

En el plano cultural, la Huelga se inscribe en tradiciones universitarias originadas en instituciones medievales y renacentistas como Bolonia, en Italia, y Oxford, en Inglaterra. Estas prácticas se transmitieron de generación en generación y llegaron a universidades españolas como Salamanca y Sevilla en el siglo XII.

Con la fundación de universidades como Santo Tomás, en México; San Agustín, en República Dominicana; Chuquisaca, en Bolivia; San Marcos, en Lima, Perú, y San Carlos, en Guatemala, esa herencia universitaria de Salamanca se incorporó al contexto académico del país.

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El Espíritu de la Huelga de Dolores

La primera huelga estudiantil registrada en la historia nacional ocurrió en 1686, tres años después de la fundación de la Universidad de San Carlos. Estudiantes protestaron contra autoridades coloniales que impedían el ingreso de jóvenes mayas.

Más tarde, el 1 de abril de 1898, estudiantes impulsaron la primera Huelga de Dolores y publicaron el periódico “No Nos Tientes”, inspirado por alumnos de Medicina como Guillermo Salazar, Carlos Martínez, Luis Obregón, Francisco Asturias y Luis Gaitán.

Durante la discusión sobre el nombre del periódico, algunos propusieron términos como “Cancro” o “cáncer”. Finalmente, Francisco Asturias sugirió la frase “Noli me tangere” (“No me toques”), que Carlos Martínez tradujo libremente como “No Nos Tientes”, nombre que se consolidó definitivamente.

En 1921, estudiantes de Derecho y Medicina organizaron la creación del canto universitario. Alfredo Valle Calvo, José Luis Balcárcel, Miguel Ángel Asturias y David Vela integraron la comisión encargada. En reuniones informales surgió el coro “Matasanos practicantes…”, y luego, en la Escuela de Derecho, definieron el nombre de “Chalana”. Miguel Ángel Asturias escribió la estrofa final del canto.

Ese mismo año, el estudiante de Medicina Hernán Martínez Sobral creó “La Chabela” como símbolo ideal en un país marcado por la violencia.

En Quetzaltenango, estudiantes de la Escuela Facultativa de Ciencias Jurídicas y Políticas organizaron la primera Huelga de Dolores el 23 de marzo de 1923. La actividad se desarrolló en el edificio que hoy ocupa el Bufete Popular del Centro Universitario de Occidente.

En su esencia histórica, la Huelga defendió causas antioligárquicas, antiimperialistas, democráticas y la distribución justa de la tierra.

La historia del movimiento permite identificar cuatro períodos: su surgimiento frente a las dictaduras, la contrarrevolución de 1954, el conflicto armado interno y la etapa actual.

En los tres primeros, la Huelga denunció y analizó los principales hechos históricos, sociales, económicos y culturales del país. En ese proceso, numerosos estudiantes entregaron su vida en busca de paz y bienestar para Guatemala.

En la actualidad, el movimiento enfrenta un vacío ideológico y político. Esta situación evidencia una crisis cultural dentro del ámbito universitario, marcada por la desvalorización y el distanciamiento con el pueblo. Hoy, la Huelga aporta poco a la transición democrática del país.

Ante este panorama, el movimiento estudiantil puede retomar su rumbo mediante la reactivación de los acuerdos de paz, la construcción de una nación multiétnica, multilingüe y pluricultural, el impulso de reformas constitucionales y el fortalecimiento del Estado.

También resulta clave profundizar la democracia, abordar la problemática minera y avanzar en la descolonización nacional.

La Huelga de Dolores no puede continuar en la improvisación ni en la despolitización. Su esencia radica en la creatividad, la crítica y la imaginación, valores que deben mantenerse vigentes frente a los desafíos actuales.

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