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Los manuscritos de Xelajuj conservan la memoria de los héroes
Todo lo que se sabe sobre Tekun y la memoria escrita más detallada que el pueblo conserva de la invasión, proviene de los cuatro manuscritos k’iche’ de Xelajuj: K’oyoi, Tz’unun, Ixkot y Nija’ib’.

En los títulos antiguos los avisos y preparativos de guerra (lab’al) ante la invasión, las batallas, la caída de la ciudad (Qulajá’), la rendición y las consecuencias de la derrota, ocupan un lugar central. Estos manuscritos se concentran con claridad en el territorio de Xelajuj, con apenas algunas referencias a otras ciudades invadidas. De esta tradición tomo forma la “Danza de la Conquista”, no solo en sus parlamentos, sino también en su escenografía, coreografía, personajes y música.
El Título K’oyoi dedica a estos episodios poco más de ocho de sus 56 páginas (fols. 35–42); el Título Nija’ib’, diez de sus 37 (fols. 17r–20r); el Título Ixkot, una de sus seis (fol. 10r); y el Título Tz’unun, cuatro de sus diecisiete páginas (fols. 5r–5v-6r- 6v). Los otros grandes temas en los manuscritos son la lucha de los “Trece de Qulaja de Xelajuj (Oxlajuj Qulaja AjXelaju’) contra el dominio mam, la delclaración de quienes fueron sus herores, y su lucha por reconstituirse en Espiritu Santo de Quezaltaltenango
Estos cuatro manuscritos pueden considerarse originados y escritos en Xelajuj porque sus autores se identifican como Aj Xelaju; los mojones o linderos que registran, que son al menos sesenta y ocho, se ubican en el valle de Xelajuj y la boca costa; y porque los sucesos que narran giran en torno sus montañas y sus centros poblados: Qulaja’, Pa B’aq’a, Xelajun kej, Xe’ Pach, Saq Poklaj y Tzib’am Pek. Por ello, estos documentos deben leerse como textos cercanos y entrelazados escritos por chinamitales de un origen común. Esta identificación resulta fundamental y, hasta ahora, no ha sido debidamente reconocida.
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Los señores Witzitzil Tz’unun, 9 Aj K’oyoi e Izkin Nija’ib’ declaran haber defendido la ciudad su ciudad (Q’ulaja) y su territorio de Xelajuj. Su tinamit era el bastión estrátegico mas importante de la confederación de Q’umarkaj. Los cuatro señores combatieron junto al gran Rajop Achij Tekun, formando parte de los treinta y tres portaestandartes convocados a la capital de Chi Q’umarkaj para enfrentar la invasión española. En la capital participaron en las ceremonias preparatorias durante siete días, en las cuales fueron investidos como capitanes.
Seguidamente, todos marcharon a concentrarse frente al centro fortificado en Xelajuj: “todos los Q’alel, Ajpop, Q’alechij, Rajop Achij, con el Rajpop, aquí en Xelajuj presentaron el canto y baile con las flautas en frente de las murallas y los edificios de piedra [de Qulaja’] en Xelajuj”, de donde salieron a la guerra con sus hijos:
Xa wi keje’ kakib’an konojel Q’apop, Uq’alechij Rajopachi ruk’ Rajpop A —chi ri’ Xelaju’. Janik’ la’ lo chi cham cham (chi) b’ix, chi xajoj katajin pa nima tz’aq k’oxtun Xelaju’ (K’oyoi, fol 37 y 38).
Tunatiw había traspasado las fronteras del país k’iche’, ambicionando la capital de Q’umarkaj, situada unos cien kilómetros adelante. En su avance primero invadió y saqueó la ciudad de Xe Pit, Xe Tulul (Zapotitlán) el día 1 Q’anil (20 de febrero de 1524).
En el camino debía someter a Xelajuj y a su principal centro poblado, Qulaja’. Esta ciudad fue finalmente invadida y saqueada el día 10 No’j (29 de febrero de 1524), según la cronología kaqchikel consignada en el Memorial. Pero los defensores fueron derrotados primero en Chuipach, luego en Chwa Ra’al Nik’aj Chaj (“En medio de los pinos”, en Palajunoj”). Finalmente, “frente a Tza’m ab’aj ocurrió la batalla y muerte de Tekum, en el día de Espíritu Santo” (es decir, en el día día 10 No’j), (K’oyoi, folios 38–39; Tz’unun, fol. 5v; Nijaib’ fols 17 v ss).
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b) Los señores Colibrí Witzitzil Tz’unun, Nueve Aj K’oyoi e Izkin Nija’ib’ defienden la ciudad

Los relatos k’iche’ de la pérdida y destrucción de su ciudad (Qulaja’) refieren que Tunatiw hizo allí “una destrucción, la mayor del mundo”; mató y esclavizó a numerosos habitantes y, tras ello, ocupó la ciudad, que halló despoblada. Según la carta de Pedro de Alvarado, del 11 de abril de 1524, la ciudad frente al volcan Lajun kej le pareció “tan grande como Tlaxcala”, por lo que se aposentó en ella y permaneció tres días, asolando y recorriendo la tierra.
Tunatiw vio allí una la luz caer del cielo, de verdad fue un gran fuego [nima q’aq’, una erupción]. Entonces le preguntó a sus acompañantes mexicanos el nombre de la montaña: “¿Cuál es el nombre de esta montaña?”; “Se llama tenanco Señor”, así dijeron todos los mexicanos. Está bien, entonces [la ciudad] se llamará Quetzaltenanko, dijo Tunatiw. (trad. Revisada):
-k’iche’- “Keje’ ri’ xqaj uloq jun q’ij ch(i) kaj. Qitzij nima q’aq’ (t/x)epe chi ri’. K’ute xuta(’o/wi) – — xutz’onoj ub’i’ ri juyub’ chikech Yaki Winaq. “Naqipa’ ub’i’ wa’e juyub?” xe’uchax(ik) — “Tenanko k’uchax usik’ixik, seňor”, xech(a’) konojel Yaki Winaq chire Don Pedro Albara(do). “Utz b’a’ la’ keje’ Quetzaltenanko b’a’ chu …” (K’oyoi, 39)
Por tanto, ante la pregunta de Tunatiw, la respuesta equivalía a decir: “tiene el nombre de la ciudad amurallada, señor”.
Este montaña que tronaba, que asombró a Tunatiw en un día lajuj noj, durante la invasión a Xelajuj, es un volcán claramente identificado en los Títulos K’oyoi y Nija’ib’ como “Lajun Kej” (laju(n): diez: kej: venado), al que también le cambiaron el nombre por volcan Candelaria. La Relación de Zapotitlan de 1579 muestra un mapa con este volcán en erupción, al que llama también “volcán de Quezaltenango” (Acuña, 1982, Pág. 56).
En la defensa de Xelajuj murió el señor 9 Aj K’oyoi (K’oyoi, fol 40), peleando al lado del nima Rajpop Tekun. A los otros capitanes, Izkin Nija’ib’, Tz’unun e Ixkot les correspondió presentarse ante Tunatiw, y al Señor Tz’unun le tocó ser el mensajero que comunicó la derrota a Q’umarkaj (K’oyoi, fol 36).
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Despues de una marcha de ocho dias más, el día 4 K’at (7 de marzo de 1524), según el Memorial (Otzoy, 1999, p. 187 ss.), Tunatiw estaba quemando la capital Q’umarkaj y con ella a los ajaw Oxi’b Kej y B’elejeb’ Tz’i’. Aquella marcha desbocada revela que Tunatiw no avanzaba explorando, sino sabía de antemano las ciudades que encontraría a su paso.
La guerra se prolongó en total durante 188 días; sin embargo, con la gran derrota celebrada en Cuzcatlán y el inicio de una larga guerra kaqchikel, que encabezaron los ajaw Kajii’ Imox y B’eleje’ K’at, se detuvo este avance, obligándo a Tunatiw a replegarse a Olintepeque, donde los españoles permanecieron hasta una segunda invasión que tuvo lugar en 1527 por Jorge de Alvarado, según el lienzo de Quauhquechollan.
El título K’oyoi fue escrito por un hijo del señor K’oyoi 9 Aj, gran Ajpop Achij, señor de B’aq’a, muerto en batalla junto a Tekun (K’oyoi, fols. 25, 31, 40, 42). El título del señor Colibrí Witzitzil Tz’unun fue escrito por Bartolomé López Rununqui, posiblemente hijo o nieto de don Pedro López Ixcot.
Estos escritores vivieron en la tercera generación tras la caída de la antigua ciudad amurallada. Ellos tomaron parte en el grupo de hijos de Principales escogidos para aprender a leer y escribir en el pueblo de Espíritu Santo (Lopes Ixkot, fols. 10v, 12r). Siguiendo la tradición mesoamericana, lo primero que registraron en su idioma fueron sus propias historias: sus ciudades, la invasión, el bautizo de los Principales y la reconstitución del nuevo pueblo.
Fuentes. Nijaib’ I, en Matsumoto, 2019, pp. 117–123). Memorial (fol. 42), en Otzoy 2002 y Romero 2024. Relación de Zapotitlán y Suchitepéquez (1579) en, Acuña 1982, Pág. 60; Alvarado, Carta del 11 de Abril de 1524. La citas del Titulo Tz’unum se basan en una copia suministrada gentilmente por la Biblioteca Newbarry actualmente poseedora del manuscrito. El autor prepara una reedición de este manuscrito.
Carlos Fredy Ochoa García
Carlos Fredy Ochoa García es un antropólogo guatemalteco reconocido por su trabajo en el análisis de los pueblos indígenas, el racismo estructural y las relaciones de poder en Guatemala. Su producción académica y ensayística se ha centrado en temas como la identidad étnica, la desigualdad social, la memoria histórica y la construcción del Estado en contextos multiculturales.

A lo largo de su trayectoria ha combinado la investigación académica con la docencia universitaria y la participación en espacios de debate público, aportando una mirada crítica sobre el colonialismo interno, la discriminación y los desafíos de la interculturalidad en el país.
Ochoa García es considerado una voz relevante dentro del pensamiento social guatemalteco contemporáneo, especialmente en discusiones relacionadas con derechos colectivos, ciudadanía y democracia en sociedades diversas.




