InicioOpiniónArjona y yo

Arjona y yo

“Viajero que regresas a esa ciudad del norte
Donde una dulce nieve empapa la razón
Donde llegan los barcos cargados de preguntas
A muelles laboriosos como mi corazón”

J Sabina, a manera de epígrafe.

Adrián Velásquez/ laprensadeoccidente.com.gt

En los años recientes, más aún en la actualidad, Ricardo Arjona ha llegado a florecer como ícono cultural aclamado en Guatemala, y en diversas latitudes del continente, especialmente por su imagen comprometida con el pop latino, la balada romántica y causas sociales.

Todos sus conciertos, de una u otra manera, guardan conexión profunda con sus fans, ya sea en Nueva York, o Argentina, el éxito masivo y duradero es elocuente. Hoy en día es el cantautor más importante de Latinoamérica, el que más estadios y teatros llena.

Resulta que, en la madrugada del 1 de noviembre reciente, curiosamente el día en que se conmemora a las almas que han partido, soñé a mi partner Carlos Rigalt, lo vi, convesando con Arjona, en la calle.

Ricardo, aguardaba en el interior de su camioneta. Carlos me increpó:

-¡Así no es la cita de la entrevista! –expresó.

Contesté: así me lo dijo, lo tengo grabado.

Arjona se retiró.

Nos quedamos conversando con Carlos.

El agudo maullido de una gata de la vecindad intranquilizó a mis mascotas y desperté. Aproximadamente, las agujas del cronómetro señalaban las 12:55 horas, tiempo del inaudito insomnio, pero propicio para pensar y repensar mi existencia. De pronto se resbalan  las fotos del show de Ricardo en el Teatro Nacional por el WhatsApp,  se deben colocar en las redes y así fue mi madruga.

Entonces recordaba que cuando Vinicio Cerezo, asumió la presidencia de la república – 1986 a 1991- nombró a Elmar René Rojas como Ministro de Cultura y aprueba la organización de un festival de música de tres días.

En 1983,  conocí a un ex combatiente de la contra nicaragüense, de apellido Peña (no recuerdo su nombre) en la empresa de Roberto Carpio Nicole, Edinsa, llegó de vendedor, hicimos buena amistad. Le perdí la pista, pero fue en 1986 que lo volvería a ver, regresaba a Guatemala en esos años, con proyectos diversos.

Guardo con puntualidad en la memoria su imagen: Peña, con guayabera blanca, pantalón de lino beige, zapatos blancos, esclavas, relojes, cadena. Guardo por cierto muy cambiado a como lo conocí.

Lo cierto es que se dirigió al edificio del periódico El Gráfico donde yo laboraba, al hallarme con entusiasmo me da a conocer el ambicioso proyecto de llevar a cabo un concierto de tres días en el Estadio Mateo Flores, hoy Doroteo  Guamuch, con un Line up encabezado por la banda australiana Opus, en ese momento su éxito “Live Is Life” lanzado en 1984 sonaba es las radios, además Gloria Stefan de Miami Sound Machine, Ray Barretto conguero de Fania All Star, había más artistas, que participaron en ese festival.

Efectivamente se llevó a cabo en un salón en el hotel Sheratón, una recepción para los artistas, recuerdo un momento especial a completar la escena de un jovencito vestido de negro, abundante melena, rostro pequeño, barba partida, amable, le acompañaban dos chicas muy guapas, era Ricardo Arjona con sus hermanas. Ahí fue cuando supe de él por vez primera. Luego le perdí la pista.

Sin embargo, como en 1988, el periodista Pepe Estrada me llama a su cubículo en el segundo nivel de El Gráfico, y me presenta a Ricardo.  Algo así como “aquí este brother le gusta la música que te gusta”, hablamos de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Piero. En la conversación nos presenta el disco en formato LP.  “El hombre del traje gris” de Joaquín Sabina, que trae “Quién me ha robado el mes de abril”.

“Hágale una entrevista para AudioEscena”, dice Pepe. Con gusto, acordamos charlar en la cafetería Palace, en la 8 calle de la zona 10, -ese casete por algún lado a de estar. Hablamos de todo, sobre música de la época y de ese entonces a la fecha cultivamos una espontánea empatía que fundamentó una sustentable amistad.

Luego se volvió común que llegara a El Gráfico, en encuentros conversábamos Pepe, Rigalt y yo, en uno de ellos narró que el papá de una chica que pretendía, al enterarse que era músico y  cantante: le prohibió su relación de noviazgo, aduciendo que -él- Arjona iba a ser un fracasado y que lo dejara porque no le veía futuro.

Recuerdo que acudían a citas, a veces tomaban café en Antigua Guatemala, a propósito de evadir la mirada de personas conocidas y su familia. Ricardo en su BMW gris y yo en mi Jeep descapotable, por ahí nos veíamos. Finalmente deja a la chica.  Ricardo decide el azar maravilloso fuera de Guatemala.

Pero antes pasó algo, llegó a Xela para la Feria de la Independencia, a la velada de Reina Nacional, ahí conoce a su primera esposa, la puertorriqueña, la mamá de la actriz Adri Arjona.

En la memoria guardo la imagen de Ricardo, nos contó que le urgía vender su automóvil BMW, gris clásico, quería largarse a buscaer el éxito. México, había decidido por destino, estábamos el Pantera, su sonidista, Rigalt, Tony Toffano -los tres ya fallecidos-, y yo en McDonald’s, de la 7ª avenida frente al Inguat.

Después de esa noche, llegó al rotativo El Gráfico a tomar café. La página de Sociedad la trabajaba María Antonieta Somoza, de nacionalidad nicaragüense, que cada vez que veía entrar a Arjona a la redacción, inmediatamente se le acercaba y con cariño de una madre, le tocaba su abundante y brillosa cabellera, lo saludaba con aprecio.

Además, gozaba de la bienvenida que le brindaba nuestra compañera de labores, periodista María Eugenia Gordillo, seguramente debe acordarse de estos pasajes y de lo carismático de Ricardo Arjona en el segundo nivel del matutino. Ese día Ricardo se despidió, nos abrazamos con un adiós garantizándole muy buena suerte.

Al año nos enteramos que hacía sus apariciones en algunas novelas de Televisa, con sus pantalónes de tela de vestiemementa indígena, hechos en Panajachel, y siempre con su saco de gamuza beig, camisa de lona y sus botas vaqueras, su look incambiable.

Comienza el éxito

El programa de mayor raiting en México,  «Siempre en Domingo» de Raúl Velasco se grabó el 15 de enero de 1992 en Antigua Guatemala. Arjona ya venía en el line up.

Para ese show Arjona llegó al Aeropuerto La Aurora, a eso de las 12 de la noche, un día antes de la grabación en la Ermita de la Santa Cruz en Antigua Guatemala, no había fanáticos, solamente su familia y Tony, Carlos y yo. Lo esperamos fumando y tomando café. Cuando llega, se captan estas fotos.

De izquierda a derecha: Tony Toffano, Adrián Velásquez, Ricardo Arjona y Carlos Rigalt.

Como a la una de la madrugada nos instalamos en una habitación de un hotel, pedimos algo de comer, bebidas gaseosa y café. Nos introdujimos en una charla casi hasta el amanecer del siguiente día.

Vibrando con Pepsi

Para ese año, 1992, Carlos y yo, manteníamos relaciones comerciales con La Mariposa, representante de Pepsi en Guatemala, por medio de Luisa María -Tuti- Mata. La bebida se acababa de embarcar en aventura comercial publicitaria con Michael Jackson, manejado por Don King, aquel célebre organizador de peleas de box mundiales; Don Enrique Castillo, quien en una de esas tardes de whisky, me obsequió el libro “La Guerra de las Colas” de Roger Enrico, presidente de PEPSI, en el libro narra lo atormentado de la negocación y el carácter de Michael Jackson.

En octubre de 1993, Michael Jackson presentó cinco conciertos en el Estadio Azteca como parte de su Dangerous World Tour fue cuando me invitan asistir al concierto, la empresa fue espléndida con el grupo. Nos hospedaron en el hotel de la cadena japonesa Niko, comidas, rock and roll y streapers, como tratan a los ejecutivos de alto nivel en el DF, hoy CDMX.

Fue allí donde germinó  la idea que le comunicamos a Tuti, Carlos Enrique y a don Quique, “agarren a Arjona para Guatemala y hagamos algo” y efectivamente así fue.

Más tardes Arjona estaba con Pepsi y se armó la campaña “Vibrando Contigo” donde participaba PEPSI, Prensa Libre y los canales de TV de Ángel González.

Para esa fecha teníamos fortalecida la publicación de AULA 2000 en colegios e institutos, los shows fueron exitosos. En ese entonces, Arjona me contestaba el teléfono siempre, no había barreras, platicábamos, aún no estaba en las ligas mayores.

Chepe Zarco a puñetazos con Arjona

Zarco dejó de ser director de Prensa Libre. Su mamá, doña Tere de Zarco, preguntaba qué hacemos con Chepe. Elías Jiménez – de Casa Comal hoy- nos dijo: que haga un programa de tele, un show” y así fue. Doña Tere intervino y Gonzáles nos recibe en Miami para pactar la idea.

Así es nace T-Mas de Noche por Canal 13.

Arjona estaba ya escalando la cima de la popularidad, iba a estar en México, hago los arreglos para que como reportero de Prensa Libre lo entrevistara. Chepe se entera y me dice, nosotros también vamos.

Ese día, llegamos al hotel Niko, colonia Polanco de la hoy Ciudad de México, alcaldía Miguel Hidalgo, como a las 14:00 horas. Aunque el día anterior que fue nuestro arribo en compañía de Elías Jiménez, Hugo Cooper, Chepe y yo, esa tarde nos fuimos de fiesta. Chepe espléndido y amable. “De todo morocho” como dice Pepe Estrada, aquellas estupendas vivencias, como las noches de Joaquín Sabina.

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Ricardo Arjona, ‘EL SECO’ anuncia gira desde el Madison Square Garden de NY

A las once de la mañana del del día siguiente nos reunimos en el restaurante. Nos armanos con un par de whiskies e ilusionados: “Vamos a hablar con Ricardo, el bro de la colonia Atlántida, el que llegaba a conversar a El Gráfico, Arjona”.

En el lobby del Niko, nos atendió una chica y nos dijo:

-Deben esperar, Ricardo los atenderá.

Pedimos café, pero Chepe se levanta de los sillones:

-Ya vengo.

Se perdió. Una hora después, Chepe ya estaba con nosotros y la chica, “subamos”.

Llegamos al penhause del Nikko, lujo minimalista. -Ricardo me dice:

Hola Adrián y me abraza.

Ricardo estaba vestido con una camisa de lino blanca, impecable, y pantalón de lona. Botas vaqueras de gamuza.

Chepe me dijo, ·”voy yo”, y qué hacer si Zarco era dueño de Prensa Libre, yo, empleado le cedí mi turno, que Ricardo me había proporcionado.

Arjona sentado al lado de Chepe. Se inicia la conversación y la grabación. No recuero exactamente, pero presiento que Chepe, se sintió inconforme, quizá porque Ricardo ya estaba en otro nivel. Ya no era aquel chico que llegaba a los medios, sencillo. Ahora estaba como artista profesional, quien ya empezaba a trascendiendo el simple éxito comercial para convertirse en un ícono cultural de Latinoamérica.
Chepe somata con su puño el sillón. Ricardo hace lo mismo, la señal de desacuerdo era evidente. De pronto comienzan los insultos, corría la mitad de la grabación, entonces se paran y el conato de una pelea con los puños.

Mi deber como productor de la entrevista fue sujetar a Chepe.

Salgamos, tranquilo, le dije, lo abracé como pude y salimos de la habitación, ya no me despedí de Arjona, fue incómodo.

En ese momento le dice Elías a Hugo a Cooper, “saca el casete, salí”. Hubo más conatos.

Ese programa se transmitóo en Canal 13, fue muy comentado.

Chepe continuó con sus problemas de adicción, como en 2008 falleció, yo estaba trabajando para Nuestro Diario, me tocó hacer la nota, me lo sugirio Ricardo Castillo del Carmen, esposo de la hija de doña Tere de Zarco.

Yo ya no pude acercarme a Arjona. Tuvo managers argentinos que son intocables. Ahora no tengo idea quién lo maneja o a quién a acudir para obsequiarle los negativos de estas fotos, históricas, que a mi de nada me sirven.-

Me encantaría hablar con Arjona de esos tiempos.

Pero dicen que la fama y el dinero cambian a la personas y ahora no es el mismo. A saber. Por lo menos tuve esta experiencia con Ricardo y mis amigos.

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https://www.prensalibre.com/hemeroteca/a-la-memoria-de-jose-eduardo-chepe-zarco/

 

 

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Arjona y yo

“Viajero que regresas a esa ciudad del norte
Donde una dulce nieve empapa la razón
Donde llegan los barcos cargados de preguntas
A muelles laboriosos como mi corazón”

J Sabina, a manera de epígrafe.

Adrián Velásquez/ laprensadeoccidente.com.gt

En los años recientes, más aún en la actualidad, Ricardo Arjona ha llegado a florecer como ícono cultural aclamado en Guatemala, y en diversas latitudes del continente, especialmente por su imagen comprometida con el pop latino, la balada romántica y causas sociales.

Todos sus conciertos, de una u otra manera, guardan conexión profunda con sus fans, ya sea en Nueva York, o Argentina, el éxito masivo y duradero es elocuente. Hoy en día es el cantautor más importante de Latinoamérica, el que más estadios y teatros llena.

Resulta que, en la madrugada del 1 de noviembre reciente, curiosamente el día en que se conmemora a las almas que han partido, soñé a mi partner Carlos Rigalt, lo vi, convesando con Arjona, en la calle.

Ricardo, aguardaba en el interior de su camioneta. Carlos me increpó:

-¡Así no es la cita de la entrevista! –expresó.

Contesté: así me lo dijo, lo tengo grabado.

Arjona se retiró.

Nos quedamos conversando con Carlos.

El agudo maullido de una gata de la vecindad intranquilizó a mis mascotas y desperté. Aproximadamente, las agujas del cronómetro señalaban las 12:55 horas, tiempo del inaudito insomnio, pero propicio para pensar y repensar mi existencia. De pronto se resbalan  las fotos del show de Ricardo en el Teatro Nacional por el WhatsApp,  se deben colocar en las redes y así fue mi madruga.

Entonces recordaba que cuando Vinicio Cerezo, asumió la presidencia de la república – 1986 a 1991- nombró a Elmar René Rojas como Ministro de Cultura y aprueba la organización de un festival de música de tres días.

En 1983,  conocí a un ex combatiente de la contra nicaragüense, de apellido Peña (no recuerdo su nombre) en la empresa de Roberto Carpio Nicole, Edinsa, llegó de vendedor, hicimos buena amistad. Le perdí la pista, pero fue en 1986 que lo volvería a ver, regresaba a Guatemala en esos años, con proyectos diversos.

Guardo con puntualidad en la memoria su imagen: Peña, con guayabera blanca, pantalón de lino beige, zapatos blancos, esclavas, relojes, cadena. Guardo por cierto muy cambiado a como lo conocí.

Lo cierto es que se dirigió al edificio del periódico El Gráfico donde yo laboraba, al hallarme con entusiasmo me da a conocer el ambicioso proyecto de llevar a cabo un concierto de tres días en el Estadio Mateo Flores, hoy Doroteo  Guamuch, con un Line up encabezado por la banda australiana Opus, en ese momento su éxito “Live Is Life” lanzado en 1984 sonaba es las radios, además Gloria Stefan de Miami Sound Machine, Ray Barretto conguero de Fania All Star, había más artistas, que participaron en ese festival.

Efectivamente se llevó a cabo en un salón en el hotel Sheratón, una recepción para los artistas, recuerdo un momento especial a completar la escena de un jovencito vestido de negro, abundante melena, rostro pequeño, barba partida, amable, le acompañaban dos chicas muy guapas, era Ricardo Arjona con sus hermanas. Ahí fue cuando supe de él por vez primera. Luego le perdí la pista.

Sin embargo, como en 1988, el periodista Pepe Estrada me llama a su cubículo en el segundo nivel de El Gráfico, y me presenta a Ricardo.  Algo así como “aquí este brother le gusta la música que te gusta”, hablamos de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Piero. En la conversación nos presenta el disco en formato LP.  “El hombre del traje gris” de Joaquín Sabina, que trae “Quién me ha robado el mes de abril”.

“Hágale una entrevista para AudioEscena”, dice Pepe. Con gusto, acordamos charlar en la cafetería Palace, en la 8 calle de la zona 10, -ese casete por algún lado a de estar. Hablamos de todo, sobre música de la época y de ese entonces a la fecha cultivamos una espontánea empatía que fundamentó una sustentable amistad.

Luego se volvió común que llegara a El Gráfico, en encuentros conversábamos Pepe, Rigalt y yo, en uno de ellos narró que el papá de una chica que pretendía, al enterarse que era músico y  cantante: le prohibió su relación de noviazgo, aduciendo que -él- Arjona iba a ser un fracasado y que lo dejara porque no le veía futuro.

Recuerdo que acudían a citas, a veces tomaban café en Antigua Guatemala, a propósito de evadir la mirada de personas conocidas y su familia. Ricardo en su BMW gris y yo en mi Jeep descapotable, por ahí nos veíamos. Finalmente deja a la chica.  Ricardo decide el azar maravilloso fuera de Guatemala.

Pero antes pasó algo, llegó a Xela para la Feria de la Independencia, a la velada de Reina Nacional, ahí conoce a su primera esposa, la puertorriqueña, la mamá de la actriz Adri Arjona.

En la memoria guardo la imagen de Ricardo, nos contó que le urgía vender su automóvil BMW, gris clásico, quería largarse a buscaer el éxito. México, había decidido por destino, estábamos el Pantera, su sonidista, Rigalt, Tony Toffano -los tres ya fallecidos-, y yo en McDonald’s, de la 7ª avenida frente al Inguat.

Después de esa noche, llegó al rotativo El Gráfico a tomar café. La página de Sociedad la trabajaba María Antonieta Somoza, de nacionalidad nicaragüense, que cada vez que veía entrar a Arjona a la redacción, inmediatamente se le acercaba y con cariño de una madre, le tocaba su abundante y brillosa cabellera, lo saludaba con aprecio.

Además, gozaba de la bienvenida que le brindaba nuestra compañera de labores, periodista María Eugenia Gordillo, seguramente debe acordarse de estos pasajes y de lo carismático de Ricardo Arjona en el segundo nivel del matutino. Ese día Ricardo se despidió, nos abrazamos con un adiós garantizándole muy buena suerte.

Al año nos enteramos que hacía sus apariciones en algunas novelas de Televisa, con sus pantalónes de tela de vestiemementa indígena, hechos en Panajachel, y siempre con su saco de gamuza beig, camisa de lona y sus botas vaqueras, su look incambiable.

Comienza el éxito

El programa de mayor raiting en México,  «Siempre en Domingo» de Raúl Velasco se grabó el 15 de enero de 1992 en Antigua Guatemala. Arjona ya venía en el line up.

Para ese show Arjona llegó al Aeropuerto La Aurora, a eso de las 12 de la noche, un día antes de la grabación en la Ermita de la Santa Cruz en Antigua Guatemala, no había fanáticos, solamente su familia y Tony, Carlos y yo. Lo esperamos fumando y tomando café. Cuando llega, se captan estas fotos.

De izquierda a derecha: Tony Toffano, Adrián Velásquez, Ricardo Arjona y Carlos Rigalt.

Como a la una de la madrugada nos instalamos en una habitación de un hotel, pedimos algo de comer, bebidas gaseosa y café. Nos introdujimos en una charla casi hasta el amanecer del siguiente día.

Vibrando con Pepsi

Para ese año, 1992, Carlos y yo, manteníamos relaciones comerciales con La Mariposa, representante de Pepsi en Guatemala, por medio de Luisa María -Tuti- Mata. La bebida se acababa de embarcar en aventura comercial publicitaria con Michael Jackson, manejado por Don King, aquel célebre organizador de peleas de box mundiales; Don Enrique Castillo, quien en una de esas tardes de whisky, me obsequió el libro “La Guerra de las Colas” de Roger Enrico, presidente de PEPSI, en el libro narra lo atormentado de la negocación y el carácter de Michael Jackson.

En octubre de 1993, Michael Jackson presentó cinco conciertos en el Estadio Azteca como parte de su Dangerous World Tour fue cuando me invitan asistir al concierto, la empresa fue espléndida con el grupo. Nos hospedaron en el hotel de la cadena japonesa Niko, comidas, rock and roll y streapers, como tratan a los ejecutivos de alto nivel en el DF, hoy CDMX.

Fue allí donde germinó  la idea que le comunicamos a Tuti, Carlos Enrique y a don Quique, “agarren a Arjona para Guatemala y hagamos algo” y efectivamente así fue.

Más tardes Arjona estaba con Pepsi y se armó la campaña “Vibrando Contigo” donde participaba PEPSI, Prensa Libre y los canales de TV de Ángel González.

Para esa fecha teníamos fortalecida la publicación de AULA 2000 en colegios e institutos, los shows fueron exitosos. En ese entonces, Arjona me contestaba el teléfono siempre, no había barreras, platicábamos, aún no estaba en las ligas mayores.

Chepe Zarco a puñetazos con Arjona

Zarco dejó de ser director de Prensa Libre. Su mamá, doña Tere de Zarco, preguntaba qué hacemos con Chepe. Elías Jiménez – de Casa Comal hoy- nos dijo: que haga un programa de tele, un show” y así fue. Doña Tere intervino y Gonzáles nos recibe en Miami para pactar la idea.

Así es nace T-Mas de Noche por Canal 13.

Arjona estaba ya escalando la cima de la popularidad, iba a estar en México, hago los arreglos para que como reportero de Prensa Libre lo entrevistara. Chepe se entera y me dice, nosotros también vamos.

Ese día, llegamos al hotel Niko, colonia Polanco de la hoy Ciudad de México, alcaldía Miguel Hidalgo, como a las 14:00 horas. Aunque el día anterior que fue nuestro arribo en compañía de Elías Jiménez, Hugo Cooper, Chepe y yo, esa tarde nos fuimos de fiesta. Chepe espléndido y amable. “De todo morocho” como dice Pepe Estrada, aquellas estupendas vivencias, como las noches de Joaquín Sabina.

PUEDE INTERESARLE 

Ricardo Arjona, ‘EL SECO’ anuncia gira desde el Madison Square Garden de NY

A las once de la mañana del del día siguiente nos reunimos en el restaurante. Nos armanos con un par de whiskies e ilusionados: “Vamos a hablar con Ricardo, el bro de la colonia Atlántida, el que llegaba a conversar a El Gráfico, Arjona”.

En el lobby del Niko, nos atendió una chica y nos dijo:

-Deben esperar, Ricardo los atenderá.

Pedimos café, pero Chepe se levanta de los sillones:

-Ya vengo.

Se perdió. Una hora después, Chepe ya estaba con nosotros y la chica, “subamos”.

Llegamos al penhause del Nikko, lujo minimalista. -Ricardo me dice:

Hola Adrián y me abraza.

Ricardo estaba vestido con una camisa de lino blanca, impecable, y pantalón de lona. Botas vaqueras de gamuza.

Chepe me dijo, ·”voy yo”, y qué hacer si Zarco era dueño de Prensa Libre, yo, empleado le cedí mi turno, que Ricardo me había proporcionado.

Arjona sentado al lado de Chepe. Se inicia la conversación y la grabación. No recuero exactamente, pero presiento que Chepe, se sintió inconforme, quizá porque Ricardo ya estaba en otro nivel. Ya no era aquel chico que llegaba a los medios, sencillo. Ahora estaba como artista profesional, quien ya empezaba a trascendiendo el simple éxito comercial para convertirse en un ícono cultural de Latinoamérica.
Chepe somata con su puño el sillón. Ricardo hace lo mismo, la señal de desacuerdo era evidente. De pronto comienzan los insultos, corría la mitad de la grabación, entonces se paran y el conato de una pelea con los puños.

Mi deber como productor de la entrevista fue sujetar a Chepe.

Salgamos, tranquilo, le dije, lo abracé como pude y salimos de la habitación, ya no me despedí de Arjona, fue incómodo.

En ese momento le dice Elías a Hugo a Cooper, “saca el casete, salí”. Hubo más conatos.

Ese programa se transmitóo en Canal 13, fue muy comentado.

Chepe continuó con sus problemas de adicción, como en 2008 falleció, yo estaba trabajando para Nuestro Diario, me tocó hacer la nota, me lo sugirio Ricardo Castillo del Carmen, esposo de la hija de doña Tere de Zarco.

Yo ya no pude acercarme a Arjona. Tuvo managers argentinos que son intocables. Ahora no tengo idea quién lo maneja o a quién a acudir para obsequiarle los negativos de estas fotos, históricas, que a mi de nada me sirven.-

Me encantaría hablar con Arjona de esos tiempos.

Pero dicen que la fama y el dinero cambian a la personas y ahora no es el mismo. A saber. Por lo menos tuve esta experiencia con Ricardo y mis amigos.

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