Bibiana Ramírez, fue representante del pueblo Mam ante el CODEDE y originaria de Cabricán, asumió como nueva gobernadora departamental en medio de dudas sobre la forma en que se negoció su llegada al cargo.

Adrián Velásquez/ laprensadeoccidente.com.gt
Diversos actores locales temen que la designación responda más a pactos políticos que a un proceso transparente basado en méritos. También han surgido cuestionamientos sobre los perfiles que podrían integrar su equipo cercano.
Este cambio marca el tercer relevo en la Gobernación Departamental de Quetzaltenango durante la administración del presidente Bernardo Arévalo.
Ramírez logró posicionarse dentro de los primeros diez lugares en la tabla de punteos de sociedad civil y consolidó su nombramiento con el respaldo de actores territoriales.
Según diversas fuentes, su designación contó con el apoyo de autoridades indígenas y acuerdos políticos fuera de los espacios formales de deliberación.
Ramírez se presenta como lideresa maya Mam con trayectoria comunitaria, lo que para algunos sectores representa un avance en la inclusión de mujeres indígenas en cargos de alto nivel.

Sin embargo, organizaciones y observadores cuestionan que durante el proceso no presentó finiquito de la Contraloría General de Cuentas y que no posee título universitario, segundo aspecto que ella misma confirmó. Estos requisitos, señalan, se han aplicado con mayor rigor en procesos anteriores.
Un momento clave en su nombramiento habría sido la visita del presidente Arévalo a Cabricán, actividad convocada por la propia Ramírez, donde, según versiones, se consolidaron los acuerdos políticos para su designación.
Además, el acompañamiento de la organización de autoridades indígenas Iximulew fortaleció su posicionamiento ante el Ejecutivo.
Fuentes que pidieron anonimato indican que en su equipo cercano podrían integrarse figuras como Gustavo Lang, vinculado a una candidatura a diputado por el partido Servir de Carlos Pineda, y Walter López, relacionado con estructuras del Consejo Departamental de Desarrollo y con redes familiares históricas en la obra pública del departamento.

Para algunos liderazgos locales, estos perfiles podrían convertir la Gobernación en un espacio de operación política y electoral, en lugar de priorizar el servicio público.
Quetzaltenango enfrenta así una nueva etapa en su Gobernación, marcada por la tensión entre la representación indígena que encarna Ramírez y los cuestionamientos sobre la transparencia de su nombramiento.
Walter López, en la foto se presenta como asesor de gobernación.
Ante este escenario, organizaciones sociales y liderazgos comunitarios anunciaron que vigilarán de cerca sus primeras decisiones en proyectos, manejo de presupuesto y nombramientos, como indicador de si su gestión responderá a intereses políticos o al bien común.
El miércoles 1 de abril, se solicitó la posición de la señora Bibiana sobre este tema y ha pasado una semana y no se ha manifestado.




