El aumento en el número de sesiones permitió que los integrantes del Concejo Municipal de Quetzaltenango reciban más de Q50 mil al mes en concepto de dietas, pese a la falta de fiscalización y sin aval del Ministerio de Finanzas.

Tomado de Prensa Comunitaria sin fines comerciales.
El Concejo Municipal de Quetzaltenango aprobó un incremento en el número de sesiones mensuales, pasando de 40 a 54 reuniones, lo que ha derivado en un significativo aumento en los pagos por dietas a sus integrantes. Actualmente, cada concejal, síndico y el alcalde pueden recibir hasta Q53 mil mensuales únicamente por asistir a las sesiones del Concejo.
Este monto supera ampliamente los pagos en otras municipalidades, como la capital, donde por 12 sesiones al mes se pagan Q13 mil 200 en dietas, y equipara los ingresos que reciben los concejales de Mixco, donde se realizan 15 sesiones y se pagan hasta Q60 mil.
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Según la Ley Orgánica del Presupuesto, el Ministerio de Finanzas Públicas (MinFin) debe autorizar mediante acuerdo gubernativo y dictamen favorable el monto por dietas que pueden recibir los funcionarios municipales. Sin embargo, Quetzaltenango, al igual que más de 240 alcaldías del país, ha fijado de forma autónoma los valores y la frecuencia de estas sesiones, sin intervención ni autorización del MinFin.
La falta de control externo ha generado críticas. La diputada Sonia Gutiérrez (URNG-Winaq) señaló que “hay una gran cantidad de reuniones y pagos sin justificación ni resultados visibles. Se ha convertido en un abuso discrecional amparado en vacíos legales”. La legisladora promovió en 2021 una iniciativa 5922, cuyo objetivo era limitar a cuatro las sesiones mensuales, pero esta fue archivada en la Comisión de Finanzas Públicas.
Un sistema opaco y sin fiscalización
La mayoría de sesiones en Quetzaltenango se realizan a puerta cerrada, sin permitir auditoría social. Aun cuando se publican agendas, estas son generalmente vagas o difíciles de interpretar. Las decisiones se toman con votos masivos del Concejo, dominado por una mayoría afín al alcalde Juan Fernando López, del partido Humanista.
“El sistema permite que las mayorías fijen pagos y frecuencias sin rendición de cuentas. Eso facilita los abusos”, criticó Gutiérrez.
Además de las dietas, los alcaldes también devengan sueldos base y múltiples bonificaciones. En el caso de Juan Fernando López, alcalde de Quetzaltenango, su salario base es de Q40 mil 300. Con el pago del Bono 14 y las dietas mensuales, puede superar los Q100 mil en ingresos durante algunos meses del año.
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Escasa transparencia y registros deficientes
Aunque solo 93 de las 340 municipalidades han tramitado autorizaciones formales ante el MinFin para el pago de dietas, muchas otras —incluyendo Quetzaltenango— han establecido sus propios montos y dinámicas de sesiones. Este vacío normativo se ampara en la autonomía municipal, pero sin eximir de la obligación de reportar al ministerio correspondiente.
Un análisis realizado por Prensa Comunitaria evidenció además que los registros presupuestarios sobre estos pagos son irregulares y mal clasificados. Carlos Gossmann, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), indicó que el problema radica en la falta de personal capacitado en las unidades financieras de muchas municipalidades. “Esto lleva a una mala planificación y desvío de recursos que podrían usarse en proyectos comunitarios más urgentes”, advirtió.
En Quetzaltenango, este incremento de sesiones y dietas se da en un contexto donde muchas necesidades locales, desde el estado de la infraestructura hasta la provisión de servicios básicos, continúan desatendidas.
Juan López, alcalde de Quetzaltenango, devenga un salario base de Q40 mil 300. Con el Bono 14 y dietas mensuales, puede superar los Q100 mil en ingresos en algunos meses del año.
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