La 7ª calle de la zona 3 de Quetzaltenango se ha consolidado como un corredor clave que conecta la zona comercial de mayor plusvalía con la Terminal Minerva, punto de ingreso diario para más de 40 mil usuarios y más de 1,200 buses provenientes de distintos departamentos del occidente del país.

Raúl Barreno Castillo/ especial para La Prensa de Occidente
Esto se suma a los más de 10 mil quetzaltecos que usan el Mercado Minerva. Hoy esa calle está en reconstrucción, y su transformación marcará la movilidad de la ciudad durante los próximos 12 meses. O al menos eso se espera, porque hay antecedentes de rescisión de contratos de obras en esa misma arteria en años recientes.
Por ejemplo, en menos de tres años la Municipalidad ha invertido Q53.4 millones en cuatro intervenciones consecutivas y superpuestas en tramos contiguos de la misma calle, sin resolver los problemas de fondo (comercio informal, deterioro prematuro del pavimento y, especialmente, sin un plan integral de movilidad para la Terminal Minerva).

Historia de la arteria y sus intervenciones previas
Esta obra, anunciada por el alcalde Juan Fernando López como de “gran importancia y urgente”, se gestó, como otras, en sesiones a puerta cerrada del Concejo desde 2024, sin oposición real, tras la expulsión “legalizada” de los concejales del comité cívico Sacándole Brillo a Xela (SBX).
Lo curioso de esta obra, como otras tres intervenciones en la 7ª. calle, es que no solo se hicieron a puerta cerrada, sino que le fueron otorgadas a un solo participante.
En el acto de colocación de la primera piedra, el edil afirmó que “desde hace 20 años no se intervenía esa arteria”; sin embargo, no explicó por qué en los últimos cinco años de su gestión se había deteriorado y había sido invadida por el comercio informal que usa banquetas y espacios públicos.
Sin embargo, la historia de la vía es más larga: fue pavimentada con concreto hidráulico durante la primera gestión del Comité Cívico Xel-Jú, con Rigoberto Quemé Chay como alcalde (1996-2000). Esa obra, que costó poco más de Q10 millones, llegó hasta la 19 avenida de la zona 3, y representó uno de los hitos de modernización urbana de la época.
La obra que nunca se completó
Entre 2024 y 2025, la misma 7ª. calle fue intervenida por la empresa ICCA Ingeniería y Construcción Centroamericana, S. A. (Constructora Caminos de Guatemala), en el proyecto “Ampliación del Sistema de Agua Potable en la 7ª. calle de la 15 a la 24 avenida, zona 3” (NOG 21540039).

Los trabajos, que implicaron excavaciones profundas para nuevas tuberías y drenajes, se extendieron durante casi dos años con maquinaria estacionada y mínimos avances.
Vecinos y comerciantes denunciaron en julio de 2025 que la calle permanecía en condiciones precarias, generando caos vehicular, afectaciones al comercio local y molestias constantes. Sin embargo, el proyecto nunca se completó.
El 5 de noviembre de 2025, el Concejo, nuevamente a puerta cerrada, y de urgencia y sin decir nada a la población, aprobó la rescisión de mutuo acuerdo del contrato, argumentando “una serie de problemas sociales que han surgido y se han intensificado en la zona de ejecución del proyecto, haciendo imposible continuar con la obra de manera segura y eficiente”. Al momento de la rescisión el avance físico era de 93.40 % y se aplicaron multas por 62 días de atraso.
El patrón que se repite
Esta rescisión, ocurrida apenas tres meses antes de la adjudicación del actual proyecto de pavimentación (NOG 28804279), revela un patrón preocupante. La municipalidad invirtió millones en ampliación de agua potable en la misma arteria, pero no pudo completarla por conflictos sociales, y ahora destina Q26.9 millones más en concreto hidráulico, sin que el expediente contemple un plan de manejo de tránsito para los buses de la Terminal Minerva ni medidas de reubicación para los vendedores informales.
La pregunta es inevitable y pesa sobre la obra: ¿y si la historia se repite? La 7ª calle ya fue escenario de un proyecto que terminó inconcluso tras conflictos sociales no resueltos. Hoy, sin atender esas mismas causas, el fantasma del fracaso vuelve a asomarse. El riesgo no es menor: cierres interminables, caos vial y otra inversión millonaria que podría quedar, una vez más, a medio camino.

El 13 de febrero de 2026, la Municipalidad de Quetzaltenango adjudicó el proyecto “Mejoramiento Calle Séptima Calle de Veinticuatro Avenida a Avenida Las Américas, Zona Tres”, bajo el NOG 28804279. El único oferente (nuevamente el patrón se repite) fue la empresa Desarrollos de Proyectos e Inversiones de Centroamérica, Sociedad Anónima (Deproinca).
Once días después, el 24 de febrero, se firmó el contrato notarial número 34, por un monto de Q26 millones 941 mil 234 y un plazo de ejecución de 12 meses. La obra ya se inició, en este mes.
Los antecedentes que cita el propio SNIP
Los primeros planos de ubicación y algunos diseños eléctricos llevan fecha de septiembre de 2024. La Dirección Municipal de Planificación comenzó a trabajar en la idea hace más de 18 meses.
El Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP 0348503) se registró formalmente el 9 de diciembre de 2025. En él se menciona que la calle ya había recibido intervenciones previas en la misma zona (NOG 19914245 de 2023 y 24447978 de 2025), pero que el pavimento rígido había cumplido su vida útil y presentaba hoyos y deformaciones.

Entre las obras anteriores que la propia Municipalidad cita como antecedente en el SNIP del proyecto actual aparecen dos intervenciones recientes en la misma zona 3.
La primera, NOG 19914245, adjudicada en julio de 2023 a la empresa Construfer por Q12 millones 997 mil, con plazo de nueve meses, mejoró la arteria entre 24 y 25 avenidas de la 4ª. a la 7ª. calle, con demolición de pavimento existente, base granular, concreto hidráulico, banquetas con adoquín y señalización.
La segunda, NOG 24447978, firmada el 9 de enero de 2025 con la empresa Inversiones Comerciales (Invercom) por Q3 millones 850 mil y plazo de ocho meses, intervino la 10ª. calle, entre 21 avenida y diagonal 1, y la 21 avenida, entre 9 y 10 calles, con trabajos prácticamente idénticos de pavimentación y banquetas.
Apenas uno o dos años después de estas inversiones, la municipalidad ejecuta ahora una nueva obra de Q26.9 millones en la 7ª. calle, a escasos metros de distancia.
Algunas voces locales han denunciado que estas obras se hacen porque algunos miembros del Consejo Comunitario de Desarrollo de la colonia Minerva no solo impulsan proyectos de su sector, sino también la imagen del alcalde, y por ello han conseguido empleos por contrato en la comuna quetzalteca.
Incluso, intervienen con los vendedores informales para asegurarse el voto en las próximas elecciones, de 2027, con el partido de Sandra Torres, la Unidad Nacional de la Esperanza, de quien es secretario departamental el edil Juan López.

Las dudas que persisten en el expediente actual
El SNIP del proyecto actual reconoce explícitamente que “después de cierto tiempo las calles vuelven a presentar el mismo problema”, lo que genera interrogantes sobre la durabilidad real de estas pavimentaciones, la calidad de los materiales utilizados y la estrategia de mantenimiento vial a largo plazo en la zona.
Ninguno de los tres expedientes (2023, 2025 y 2026) incluye un análisis técnico que explique las causas del deterioro prematuro ni medidas preventivas para evitar que la nueva intervención sufra el mismo destino.
Esta secuencia de obras consecutivas en un radio reducido ocurre, además, sin que se haya definido un plan de manejo de tránsito para los buses de la Terminal Minerva ni para los vendedores informales que se instalaron ilegalmente en el área durante los 12 meses de ejecución.
La licitación se publicó en diciembre de 2025 y cerró el 3 de febrero de 2026. Solo Deproinca presentó oferta, como en las otras obras. La adjudicación fue el 13 de febrero, y la firma notarial, el 24. El SNIP había proyectado un inicio el 1 de enero de 2026, fecha que no coincidió con la realidad contractual.

Qué se construirá exactamente
El proyecto abarca cuatro componentes principales. En el pavimento se demolerá, el adoquín y el concreto existente, se estabilizará la subrasante, se colocará base granular compactada de 30 centímetros y se construirá un nuevo pavimento de concreto hidráulico de 20 centímetros de espesor, con resistencia F’c de 280 kg/cm². Se instalarán bordillos prefabricados, banquetas con adoquín decorativo clase B, rampas vehiculares y peatonales, bolardos y áreas de jardinización. La superficie total a intervenir supera los 19 mil metros cuadrados.
En el alumbrado, la Empresa Eléctrica Municipal Quezalteca (EEMQ) desmontará los postes, transformadores y redes actuales, y los trasladará a su bodega. La inversión total para el nuevo sistema eléctrico correrá con fondos propios de la Municipalidad de Quetzaltenango, a través del contrato adjudicado.
La empresa contratista Deproinca será la responsable de suministrar e instalar los nuevos postes de concreto de 35 y 40 pies, las estructuras trifásicas y el cableado completo. La EEMQ solo aportará recurso humano y equipo para supervisión y traslado de los materiales viejos a su bodega.
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En drenaje y agua potable, la Empresa Municipal Aguas de Xelajú (EMAX) remodelará las tuberías de distribución, y la Dirección Municipal de Drenajes y Alcantarillados (DMDA) construirá transversales de agua pluvial y sanitario.
Este componente parece estar relacionado con la ampliación del sistema de agua potable que ejecutó parcialmente la empresa ICCA entre 2024 y 2025 en el mismo tramo (NOG 21540039), obra que fue rescindida con un avance físico del 93.4 %. Sin embargo, el expediente actual no especifica cómo se interconectarán las nuevas tuberías y transversales con las ya instaladas en el proyecto anterior ni con las intervenciones de pavimentación de 2023 y 2025.
Finalmente, se colocará señalización horizontal y vertical completa: líneas blancas y amarillas, vialetas reflectivas y flechas de dirección.
La empresa y su trayectoria
Desarrollos de Proyectos e Inversiones de Centroamérica, S. A. (Deproinca) inició operaciones públicas en 2018 en Guastatoya, El Progreso. Entre 2018 y 2019 obtuvo sus primeros contratos de baja cuantía, principalmente arrendamiento de retroexcavadoras y maquinaria pesada.
En 2020 comenzó a expandirse a Monjas, Jalapa, con obras de agua potable y drenaje. Entre 2022 y 2023 consolidó su presencia allí, con mantenimiento de caminos rurales y balasto. El salto cuantitativo ocurrió en 2025: registró 17 adjudicaciones, por un total aproximado de Q65 millones, en municipios de El Progreso, Jutiapa, Zacapa y Petén. En febrero de 2026 obtuvo en Quetzaltenango el contrato más grande de su historia. Fue la única oferta presentada.
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La conexión con el exalcalde de Guastatoya
Durante 2018-2020, cuando Deproinca recibió sus primeros contratos en Guastatoya, el alcalde municipal era Jorge Antonio Orellana Pinto, conocido como “Congo”.
En los últimos meses, el exalcalde Orellana Pinto ha expresado públicamente su apoyo al club Xelajú MC, del cual el actual alcalde de Quetzaltenango, Juan López, fue presidente.
Sin planes del manejo de tránsito
El expediente técnico completo (contrato, SNIP, especificaciones de 136 páginas y planos) no incluye un plan de manejo de tránsito para los buses extraurbanos. La 7ª. calle es la vía principal de acceso y salida de la Terminal Minerva.
No existe ningún plano de fases constructivas, rutas alternas ni paradas provisionales. Los usuarios que llegan del occidente enfrentarán 12 meses de cambios, sin que se haya definido cómo se organizará el flujo.
Tampoco hay referencia alguna al manejo temporal de los vendedores informales que ocupan banquetas y aceras en la zona. El diagnóstico del SNIP reconoce que se trata de “un área principalmente comercial y residencial”, pero no contempla medidas de reubicación ni de contingencia.

El SNIP registra indicadores económicos (TIR, VAN y CAE) en cero, para las tres alternativas evaluadas. Se eligió la opción más costosa sin un análisis de rentabilidad. La bitácora electrónica ante la Contraloría es obligatoria, pero, hasta hoy, no ha sido publicada.
Lo que viene ahora
La obra ya está en ejecución. Los vecinos de la zona 3 y los usuarios de la Terminal Minerva enfrentan 12 meses de cambios en la movilidad. La municipalidad y Deproinca tienen la responsabilidad de informar oportunamente sobre el plan operativo, para minimizar el impacto en el transporte público y en el comercio informal.




