Con profunda emoción, palabras llenas de fe y una catedral acompañada de feligreses, monseñor Víctor Hugo Palma Lau, arzobispo Metropolitano de Los Altos Quetzaltenango-Totonicapán, presidió, este lunes al mediodía, una misa en memoria del Papa Francisco, quien falleció en Roma.

Redacción/laprensadeoccidente.com.gt
“Una noticia que nos deja el corazón con tanta nostalgia”, expresó monseñor Palma al inicio de su homilía, recordando con gratitud la vida y el legado del pontífice argentino. “Un cristiano no dice ‘fallecimiento’, porque un bautizado no muere, solo vive de otra forma”, afirmó, resaltando la esperanza de vida eterna que anima a los creyentes.
El arzobispo, visiblemente conmovido, compartió que tuvo oportunidad de encontrarse con el papa en cuatro ocasiones, la última durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, en 2019. “Sentía la presencia de Dios en su sonrisa, en su apertura, en su cercanía”, dijo, calificando al pontífice como “un hombre maravilloso, testigo de la esperanza”.
Durante la eucaristía, Palma pidió a los fieles elevar juntos una oración de gratitud: “Gracias Señor por la vida de tu siervo, papa Francisco, hombre de misericordia, hombre de misión, testigo de la esperanza”.

Monseñor Palma hizo una sentida reflexión sobre el impacto del papa Francisco en la iglesia católica y el mundo. Destacó su énfasis en la misericordia, la alegría del evangelio, la protección del medio ambiente con la encíclica Laudato Si’, y su incansable defensa de los migrantes. “Cada vez que un migrante moría, él decía: “muere un poco de ti y un poco de mí’”, recordó.
También evocó la histórica imagen del papa en soledad durante la pandemia en el Vaticano: “Un mundo encerrado, pero él nos dijo: ‘no teman, el Señor nos hará superar esta prueba’”.
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El arzobispo lamentó que el pontífice no pudiera ver concluido su proyecto del camino sinodal y su encíclica Fratelli Tutti en un mundo aún marcado por las guerras. “Se fue con un dolor en el corazón, viendo cómo el 2025 comienza entre conflictos. Pero se fue también habiéndonos dejado el año de la esperanza”, dijo, señalando la cruz conmemorativa que preside la catedral.
Palma cerró su mensaje recordando el compromiso del papa con las periferias, con los excluidos, y su impulso a una Iglesia abierta, donde la mujer y los marginados tienen un papel esencial. “El Papa Francisco que abrió las puertas del corazón de la Iglesia al mundo entero, el Papa de América Latina, merece que digamos juntos: ¡Gracias Señor por la vida de Francisco, recíbelo en el cielo con San José y la Virgen María!”.
La misa concluyó con un sentido aplauso y una oración por el alma del papa número 266 de la Iglesia Católica, el hombre que “nos dio el brío que la Iglesia tiene hoy”, reafirmó.

La gobernadora Mayra López Sosa y su equipo de trabajo fue parte de la feligresía que asistió a esta misa.




