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La lluvia devuelve la esperanza, pero la canícula aún no termina y persiste la alerta por sequía

Las lluvias de la noche del domingo y madrugada del lunes trajeron alivio a Quetzaltenango y al Occidente de Guatemala después de semanas de sequía.

José Cancinos | laprensadeoccidente.com.gt

Sin embargo, el Insivumeh advierte que la canícula todavía continúa y que el regreso de la segunda etapa de la temporada lluviosa será gradual.

Los aguaceros cayeron sobre Quetzaltenango durante varias horas, lo que devolvió una sensación de esperanza, que muchas familias, agricultores y comunidades del Occidente esperaban desde hace semanas.

Después de una canícula que ha afectado cultivos, fuentes de agua y actividades cotidianas, las precipitaciones registradas durante la noche del domingo y madrugada del lunes representaron un respiro. Pero todavía no significan que el invierno se haya restablecido.

Víctor Bautista, observador meteorológico del Insivumeh en la estación Los Altos, explicó que aún quedan entre ocho y 12 días de transición antes de que la segunda etapa de la temporada de lluvias se establezca de manera paulatina.

La lluvia no significa el fin de la canícula

Bautista indicó que durante esta semana un sistema de alta presión favorecerá el incremento del viento fuerte del norte, lo que provocará que parte de la humedad se aleje de la región.

Las temperaturas máximas podrían mantenerse entre 25 y 27 grados Celsius, mientras que las mínimas oscilarían entre 10 y 13 grados, pese a períodos de nubosidad.

La lluvia del domingo estuvo asociada con el paso de la onda del este número 34, que llevó abundante humedad y precipitaciones a diferentes regiones del país.

En la estación Los Altos se registraron 11.8 milímetros de lluvia, aunque en sectores del centro de Quetzaltenango la acumulación habría alcanzado aproximadamente los 20 milímetros. En municipios como La Esperanza y San Mateo las lluvias fueron más intensas y pudieron acercarse a los 30 milímetros.

Las condiciones podrían cambiar nuevamente hacia jueves, viernes y sábado, cuando otra onda del este podría favorecer lluvias recurrentes en el Occidente, acompañadas de nubosidad durante las tardes y noches.

Ambientalista advierte consecuencias de la degradación

Para el ambientalista Ángel López, la prolongada canícula debe interpretarse también como una advertencia sobre las consecuencias de la acción humana contra el medio ambiente.

Según explicó, la devastación de componentes esenciales como los bosques, los suelos y el agua ha contribuido a romper el equilibrio natural necesario para el funcionamiento de los ecosistemas.

La preocupación, señaló, no se limita a la falta inmediata de lluvia. Las precipitaciones son fundamentales para la reposición del agua en nacimientos, ríos, cuencas y pozos, fuentes de las que dependen miles de familias.

Víctor Bautista, observador meteorológico del Insivumeh en la estación Los Altos.

La ausencia prolongada del vital líquido también coloca bajo presión la producción agrícola y la seguridad alimentaria.

López advirtió que cultivos como el maíz, base importante de la dieta guatemalteca, además de frutas y vegetales, podrían sufrir consecuencias por la reducción de los rendimientos, lo que incluso podría generar presión sobre los precios.

El ambientalista también alertó sobre un escenario preocupante para los próximos meses: una disminución cada vez más evidente de las fuentes de agua.

Mientras la lluvia vuelve lentamente, Quetzaltenango celebra el alivio. Pero la canícula todavía no se ha despedido y la sequía deja una pregunta abierta para el futuro: ¿habrá suficiente lluvia para recuperar los cultivos, los ríos, los nacimientos y las reservas de agua que hoy están bajo presión?

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Los aguaceros cayeron sobre Quetzaltenango durante varias horas, lo que devolvió una sensación de esperanza, que muchas familias, agricultores y comunidades del Occidente esperaban desde hace semanas.

Después de una canícula que ha afectado cultivos, fuentes de agua y actividades cotidianas, las precipitaciones registradas durante la noche del domingo y madrugada del lunes representaron un respiro. Pero todavía no significan que el invierno se haya restablecido.

Víctor Bautista, observador meteorológico del Insivumeh en la estación Los Altos, explicó que aún quedan entre ocho y 12 días de transición antes de que la segunda etapa de la temporada de lluvias se establezca de manera paulatina.

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Bautista indicó que durante esta semana un sistema de alta presión favorecerá el incremento del viento fuerte del norte, lo que provocará que parte de la humedad se aleje de la región.

Las temperaturas máximas podrían mantenerse entre 25 y 27 grados Celsius, mientras que las mínimas oscilarían entre 10 y 13 grados, pese a períodos de nubosidad.

La lluvia del domingo estuvo asociada con el paso de la onda del este número 34, que llevó abundante humedad y precipitaciones a diferentes regiones del país.

En la estación Los Altos se registraron 11.8 milímetros de lluvia, aunque en sectores del centro de Quetzaltenango la acumulación habría alcanzado aproximadamente los 20 milímetros. En municipios como La Esperanza y San Mateo las lluvias fueron más intensas y pudieron acercarse a los 30 milímetros.

Las condiciones podrían cambiar nuevamente hacia jueves, viernes y sábado, cuando otra onda del este podría favorecer lluvias recurrentes en el Occidente, acompañadas de nubosidad durante las tardes y noches.

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Según explicó, la devastación de componentes esenciales como los bosques, los suelos y el agua ha contribuido a romper el equilibrio natural necesario para el funcionamiento de los ecosistemas.

La preocupación, señaló, no se limita a la falta inmediata de lluvia. Las precipitaciones son fundamentales para la reposición del agua en nacimientos, ríos, cuencas y pozos, fuentes de las que dependen miles de familias.

Víctor Bautista, observador meteorológico del Insivumeh en la estación Los Altos.

La ausencia prolongada del vital líquido también coloca bajo presión la producción agrícola y la seguridad alimentaria.

López advirtió que cultivos como el maíz, base importante de la dieta guatemalteca, además de frutas y vegetales, podrían sufrir consecuencias por la reducción de los rendimientos, lo que incluso podría generar presión sobre los precios.

El ambientalista también alertó sobre un escenario preocupante para los próximos meses: una disminución cada vez más evidente de las fuentes de agua.

Mientras la lluvia vuelve lentamente, Quetzaltenango celebra el alivio. Pero la canícula todavía no se ha despedido y la sequía deja una pregunta abierta para el futuro: ¿habrá suficiente lluvia para recuperar los cultivos, los ríos, los nacimientos y las reservas de agua que hoy están bajo presión?

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