En nuestra ciudad hermosa, Quetzaltenango, se enfrenta una crisis democrática por un sujeto que ha llevado la metrópoli al estancamiento del desarrollo humano y la movilidad social, llamado Juan Fernando López, «Nerón», graduado de manera fantasiosa en Culiacán, Sinaloa, como ingeniero civil, aunque esta carrera académica no exista en dicha casa de estudios superiores.

Por José Anthony Perebal Yax | Escritor y poeta quetzalteco de orígen maya k’iche’, con seis libros publicados, coautor de tres, dos veces galardonado, tres veces premiado y dos veces homenajeado.
El señor López inició como candidato en el partido LÍDER –del corrupto exdiputado Manuel Baldizón, conocido por su implementación de políticas enfocadas en infraestructura en el Petén, y también por su relación al caso Odebrecht y el narcotráfico– para poder ser alcalde en el año 2011.
Pasó desde la UCN (2015) –donde fue electo diputado, pero no pudo ejercer porque era contratista del Estado–, Humanista (2019) con el cual ganó con 13,470 votos para su primera administración y en 2023 obtuvo 17,557 voto; y en 2025 con la UNE.
Ahora con un nuevo partido como secretario municipal, demuestra su carencia de un proyecto de desarrollo y revela el transfuguismo de un jefe edil sin compresión de la morfología política ni la estructura institucional ni el trabajo para crear condiciones donde crezca el desarrollo de los quetzaltecos y quetzaltecas.
Como intento de dictador, recibe cantidades exorbitantes al mes, por ejemplo, en marzo del 2026 recibió la cantidad de Q 135,893.50, cosa que no recibía a inicios de 2021 cuando ganaba Q 45,082.00.

Su implementación de un régimen autoritario y caudillista enclenque se demuestra, por ejemplo, cuando en 2024 fueron declaradas vacantes cuatro concejalías de un comité cívico que tuvo el 14.3 % de votos, acusados por campaña anticipada, el TSE resolvió a favor, eliminando cualquier tipo de oposición a su corrupta administración.
El Nerón en Xela es Juan Fernando López Fuentes; en el parque Benito Juárez, declarado Patrimonio Cultural, realizó la tala de 70 árboles, y la remodelación del mismo recinto costó Q14,100.000, además de los costos de iluminación de Q 898,000 y del pozo mecánico de Q74,300, y se realizó un malgasto de Q269,700 en la inauguración del parque sin aún terminar.
Otro caso en materia de infraestructura del paso a desnivel de la 19 avenida, se habían contemplado 8 millones 675 000 quetzales que resultaron en 12 millones 480,740, y un retraso de entrega de meses. En 2025, la Municipalidad de Quetzaltenango compró 27 cortinas por un costo de Q270,000, además, cuenta con tres asesores, y cada uno cobra Q60,000 mensualmente.
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La administración igualmente tiene problemas en relación al POT en el Valle de Palajunoj, y como resultado hubo una manifestación de los conciudadanos por 87 días causando una crisis sanitaria, pero gracias a la resistencia de las organizaciones mayas se logró el orden.
Se entiende que si el alcalde de una ciudad cobra un sueldo millonario, la tendría en orden y con funcionamiento; sin embargo, la ciudadanía afronta una crisis de energía eléctrica e igual con el servicio del agua, y esto ha ocasionado manifestaciones para que renuncie por su mediocridad para gobernar la ciudad.
A estas fechas, por ejecución de obras para campaña anticipada se gesta la «maldición de Baldizón» –concepto de Fuentes Knight– y en las zonas 3 y 8 existen dos proyectos que superan los 47 millones de quetzales –una por Q26 millones 941, 234 y la otra por Q20 millones 995,000–. Así como el reciente abuso de 4.1 millones de quetzales por «mantenimiento correctivo y preventivo de equipo de cómputo de la municipalidad y sus empresas por 18 meses».
Además de una fuerte censura a medios locales de nuestra ciudad y un método de coerción como páginas afines para promover su imagen, que intentan disimular la caótica administración de este servidor del pueblo que se sirve de nosotros.
Nuestra querida Xelajú, teniendo en el pasado grandes alcaldes como Alberto Fuentes –padre de Alberto Fuentes Mohr y abuelo de J. A. Fuentes Kignht–, que han enarbolado la riqueza material, espiritual, cultural y ambiental de Quetzaltenango, hoy día se ve opacada por la mediocridad de Juan Fernando López y su Concejo Municipal que se dedica a dañar cada centímetro de la región.

Ante la crisis de un Nerón que tala, destruye calles, malgasta dinero, destruye la dignidad del municipio, hay que también ser cautelosos ante los personajes que surgen para postularse para candidatos a alcalde, pues muchas veces algunos tienen buenas intenciones y otros son de la misma raza zoológica que Juan Fernando López Fuentes, y los candidatos con «buenas intenciones» están acompañados por figuras endomorfas oscuras que consumirían su administración en redes mafiosas.
La milenaria K’ulaja necesita un plan modernizador, visionario, reformador, inversor, que busque el bien común constitucional, y que huya del populismo y los alborotadores que vociferan mensajes vacíos cual nazis –según la escuela de Goebbels– y sigan destruyendo nuestra Quetzaltenango.
La opinión de los columnista es propia y ajena al Consejo Editorial.





