Los muros de la Parroquia Nuestra Señora de la Soledad en El Calvario resonaron con oraciones, abrazos y canciones cargadas de sentimiento, emotividad y nostálgia, la tarde del lunes 30 de junio.

José Cancinos/laprensadeoccidente.com.gt
Se celebró la santa eucaristía de acción de gracias en honor al padre Samuel Montoya, quien, tras casi cuatro años de servicio pastoral en esta comunidad, se despide para iniciar una nueva misión en República Dominicana.
La misa fue presidida por el sacerdote Montoya, con voz serena y mirada emocionada, expresó su agradecimiento profundo por el cariño recibido desde su llegada el 10 de septiembre de 2021.
“Me encomiendo a sus oraciones y deseo que el Señor siga haciendo su obra en ustedes, como fieles cristianos laicos y en sus familias”, pronunció desde el altar, mientras una mezcla de nostalgia y gratitud se percibía entre los fieles que llenaron cada rincón del templo.
Con 29 años de sacerdocio, el padre Montoya pertenece a la orden Misioneros Servidores de la Palabra de México. En su homilía, destacó los frutos espirituales compartidos en su paso por la comunidad de El Calvario y ofreció sus oraciones por la continuidad del camino de fe entre los feligreses.

“Que Dios siga realmente su obra en esta comunidad hermosa. Me llevo muy bonitos recuerdos, y deseo que en el seguimiento de Cristo puedan ser dóciles a sus inspiraciones”, dijo conmovido.
Al concluir la eucaristía, el momento más afectuoso, los asistentes en fila para despedirse personalmente del sacerdote. Entre abrazos prolongados, lágrimas contenidas y sonrisas tristes, muchos entregaron pequeños obsequios y bendiciones.

La atmósfera se volvió aún más emotiva al sonar en el fondo la canción “Amigo” de Roberto Carlos, un himno no oficial para las despedidas con el alma en la mano. Luego, como si el corazón de Xela hablara, se escuchó “Luna de Xelajú”, sellando una despedida en la memoria de los fieles.
Aunque todavía no se ha anunciado oficialmente quién será su sucesor, Montoya adelantó que el próximo sábado por la tarde será presentado ante el obispo Víctor Hugo Palma Lau.
Las bancas de la parroquia, que tantas veces han sido testigo de encuentros con la fe, esta vez, presenciaron el adiós de un guía espiritual que dejó huella en cada palabra, en cada gesto, en cada misa compartida. El padre Samuel Montoya no solo se va con una maleta y un nuevo destino: se va con los corazones de una comunidad que aprendió a amar y seguir a Cristo junto a él.

“Que Dios me los acompañe, me los ilumine y que sigan a Cristo”, fueron sus palabras finales. Y mientras las puertas del templo se abrían al caer la tarde, un sentimiento quedaba en el aire: no es un adiós, sino un “hasta pronto”, con el alma agradecida y la fe intacta.
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