Detrás de esos sonidos existe una historia de formación, tradición y transformación que atraviesa buena parte de la memoria de Xelafer.

José Cancinos| laprensadeoccidente.com.gt
En Quetzaltenango, el redoble de los tambores y el paso acompasado de los estudiantes del Liceo Guatemala forman parte de esos recuerdos que, generación tras generación, han acompañado las celebraciones de Independencia.
Desde las primeras bandas de guerra vinculadas a los modelos militares hasta las modernas marching bands, estas agrupaciones han cambiado sus nombres, repertorios, uniformes y estilos, pero han conservado su papel como protagonistas de las celebraciones patrias.
La historia de su Banda de Guerra comenzó en 1950, cuando el reverendo Virgilio Maglioni, sacerdote italiano de la Congregación Salesiana y director del colegio, impulsó su creación. Fue la primera Banda de Guerra instituida en la ciudad de Quetzaltenango.
Pero la historia había comenzado cuatro años antes. En 1946, el Liceo Guatemala realizó su primer desfile. La banda llegaría después para acompañar musicalmente a la denominada Compañía Liceo Guatemala, un bloque de marcha de corte militar cuyo propósito era marcar el ritmo de los pasos.
En 1963, la promoción 20 estrenó “El Gran Escape”. La pieza se convirtió con los años en una de las melodías más emblemáticas del colegio.
Desde entonces, la compañía y su banda fueron creciendo hasta convertirse en una de las estampas más características de los desfiles de Xela.
En los años 70 se incorporó el bloque de gastadores, considerado el primero de la ciudad, y en 1980 apareció el estandarte de la compañía, elaborado en madera con el escudo que identifica al colegio.
También nació una tradición que el tiempo convirtió en ritual. Después de concluir el desfile del 15 de septiembre, el Liceo Guatemala no rompía filas: daba la vuelta y emprendía nuevamente el camino hacia su colegio.
La llamada “entrada del Liceo” terminó convirtiéndose en uno de los momentos más esperados de la jornada.
Las melodías también escribieron su propia historia. En 1963, la promoción número 20 estrenó “El Gran Escape”. La pieza se convirtió con los años en una de las melodías más emblemáticas del colegio y en una especie de himno para el cierre de sus actividades.

Por sus filas también pasaron personajes que posteriormente dejaron huella en la vida de Quetzaltenango. Entre los comandantes figuran Jorge “Mito” Barrientos, quien posteriormente fue alcalde de la ciudad; el actual Dr. Carlos Coyoy, en ese entonces conocido por la panadería El Quetzal; Carlos de León, Jesús Cifuentes, exgobernador; Erick Tijerino, Roberto Soto Comparini, Germán Richter y Jorge Toriello.
La historia tiene además un testigo que la conoce desde dentro. Guillermo Ramírez, arquitecto, exalumno del Liceo Guatemala, comandante de la Banda de Guerra en el año 2000 —cuando esta cumplió medio siglo— y actualmente presidente de la Comisión de Desfiles del colegio, fue quien relató estos episodios y recuerdos.

Liceo Guatemala: tradición y formación
Fundado por la congregación de los Hermanos Maristas, el Colegio Liceo Guatemala mantiene una tradición educativa basada en los valores cristianos, la formación integral y la excelencia académica. A lo largo de su trayectoria, la institución también ha realizado aportes al ámbito cultural y cívico del país.
Entre sus expresiones más representativas destaca su Banda de Guerra, que este año celebra 75 años de trayectoria y ha participado en desfiles y actividades cívicas a nivel nacional.
Orden del Departamento de Quetzaltenango
La Orden del Departamento de Quetzaltenango, otorgada por la Gobernación Departamental en 2025, distingue a personas e instituciones por sus aportes al desarrollo social, cultural, educativo y económico del departamento.
El reconocimiento al Liceo Guatemala destaca su contribución a la educación, la cultura y la formación de jóvenes, así como el impacto de sus estudiantes en la comunidad quetzalteca.
TAMBIÉN PUBLICAMOS
Liceo Guatemala anuncia que sí marchará este 15 de septiembre





