A poco menos de un mes de cumplirse un año del asesinato que conmocionó a Quetzaltenango y provocó repudio a nivel nacional, Yonatan Joel Vásquez Tizol, de 12 años, recibió justicia este martes 18 de agosto de 2026.

José Cancinos| laprensadeoccidente.com.gt
El asesinato ocurrió el 14 de septiembre de 2025, dentro de una tienda ubicada en la comunidad Llanos de la Cruz, zona 6 de Quetzaltenango. De acuerdo con lo expuesto durante el proceso, el menor atendía el negocio cuando fue atacado con un arma blanca. El agresor le propinó múltiples heridas y le habría robado Q50.
El Tribunal Segundo de Sentencia Penal de Quetzaltenango condenó a 50 años de prisión al salvadoreño Daniel Alexander Martínez Marín, de 24 años, declarado culpable del brutal crimen.
la sentencia cerró una etapa judicial, pero no el dolor de una familia que enfrenta la ausencia del niño.
Carlos Martínez, abogado de la familia de Yonatan, explicó que el proceso judicial se prolongó durante casi un año y calificó el crimen como un hecho de características especialmente violentas.

El profesional indicó que el menor recibió 15 puñaladas y que el atacante dejó un cuchillo tipo comando en su cabeza. Según el abogado, durante el proceso el condenado manifestó que había consumido drogas y que posiblemente buscaba dinero cuando llegó al establecimiento.
“La cantidad no se justifica, la forma en cómo se hizo no se justifica”, señaló Martínez al referirse a la violencia utilizada contra el niño.
El Tribunal también ordenó que Martínez Marín sea expulsado de Guatemala hacia El Salvador después de cumplir la condena.
El abogado explicó que la familia había solicitado la expulsión y que existe la posibilidad de que, en el futuro, mediante los procedimientos correspondientes y eventuales convenios entre ambos países, pueda analizarse un traslado para que cumpla la pena en territorio salvadoreño.
Lo recuerda alegre

Para la madre de Yonatan, Justa Vásquez Tizol, la sentencia representó un momento de justicia, aunque dejó claro que ninguna condena puede devolverle a su hijo.
“Mi hijo ya nunca va a regresar”, expresó con dolor. Agradeció al Tribunal, al Ministerio Público y a los abogados que acompañaron a la familia durante las audiencias.
La mujer recordó que Yonatan era el menor de sus 14 hijos —ocho hombres y seis mujeres— y lo describió como un niño alegre, trabajador y dispuesto a ayudar a sus hermanos. Contó que acostumbraba acompañarla y que, aquel domingo 14 de septiembre, se despidió de él como cualquier otro día, sin imaginar que sería la última vez que escucharía su voz.

“Me voy a ir a la misa, mi hijo, y en la tarde llego contigo”, recordó que le dijo. La respuesta de Yonatan permanece en su memoria: “Bueno, mamá, y te vas con cuidado”.
La familia renunció a una reparación económica, según explicó el abogado, porque considera que el dinero no puede compensar la pérdida. Para ellos, la sentencia constituye una forma de reparación y un reconocimiento de la gravedad del crimen.
Aunque satisfecha por la condena, la madre insistió en su principal petición: que el responsable sea trasladado a El Salvador cuando corresponda y cumpla con las consecuencias de sus actos.





