Con profunda tristeza, la familia Cojulún informó el fallecimiento de don Carlos Humberto Cojulun Pisquiy, ocurrido la madrugada del jueves 23 de octubre, a los 76 años de edad.

José Cancinos/ laprensadeoccidente.com.gt
Su partida deja un vacío en el corazón de su familia, amigos y compañeros taxistas de Quetzaltenango, ciudad a la que dedicó toda su vida con trabajo, fe y compromiso.
Desde los 13 años, don Carlos tomó el volante junto a su padre, de quien heredó no solo el oficio, sino también el orgullo de servir al pueblo altense.
Durante 63 años, fue parte inseparable de las calles de su ciudad, al frente del taxi número 1, asignado por la municipalidad, con el cual diariamente se le veía estacionado en su lugar habitual del Parque Centroamérica, frente a la Parroquia del Espíritu Santo, Catedral.

Pero su historia no se escribió solo sobre ruedas.
Por más de medio siglo, don Carlos fue un devoto ferviente de la Virgen del Rosario, a quien sirvió con profundo amor y constancia.
Su compromiso con la fe mariana se reflejó especialmente en la labor que desempeñó durante 51 años como coordinador de la emblemática quema de cohetillos en honor a la Patrona de Quetzaltenango, tarea que realizó siempre con humildad y gran devoción.
A lo largo de los años, su entrega se convirtió en un ejemplo para la comunidad, inspirando a muchos a participar con igual entusiasmo en las celebraciones religiosas.
Finalmente, en 2024, al cumplir medio siglo de servicio mariano, decidió conmemorar tan significativa trayectoria mandando a elaborar un botón conmemorativo, símbolo de su gratitud y amor hacia la Madre del Rosario.
Con orgullo y alegría, don Carlos lo compartía entre los fieles, como un recordatorio de su inquebrantable fe y de su vida dedicada al servicio espiritual.
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A lo largo de su vida también fue miembro y varias veces presidente de la Asociación de Propietarios de Taxis del Parque Centroamérica, desde donde impulsó la defensa de los derechos de los agremiados y el fortalecimiento del gremio taxista.
Su hija, Carol Cojulún expresó que su padre fue un hombre sencillo, trabajador y profundamente creyente, cuya mayor satisfacción fue “servir con el corazón, tanto al pasajero como a la Virgen”.

El velatorio se realizó en su casa de habitación la noche del jueves. Este viernes, su cuerpo será trasladado a Funerales Reforma a partir de las 9:00 de la mañana.
La misa de cuerpo presente se celebrará este sábado al mediodía en Catedral, tras lo cual el cortejo fúnebre partirá hacia el Cementerio General Municipal, donde se le dará el último adiós.
Don Carlos Cojulún deja un legado de trabajo honrado, devoción mariana y amor por su ciudad. Su taxi número 1 quedará para siempre en la memoria de quienes lo vieron pasar con su sonrisa amable y su fe inquebrantable.
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