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Pueblo católico despide la Octava de Corpus con la entrega solemne del Niño del Santísimo

Con la octava y última procesión del Niño del Santísimo, una tradición que rebasa los 400 años y que sigue marcando profundamente la identidad espiritual del pueblo altense.

Redacción/prensadeoccidente.com.gt

Con el aroma del incienso y corazones colmados de fe, el jueves 26 de junio se vivió en Quetzaltenango un emotivo y multitudinario cierre de las celebraciones religiosas del Corpus Christi.

Desde tempranas horas decenas de devotos se congregaron frente a la Parroquia del Espíritu Santo, Catedral de Xela, para presenciar la salida de la venerada imagen del Niño del Santísimo de la Cofradía Mayor.

El recorrido incluyó toda la 4a. calle de la zona 1, hasta culminar en el salón del Señor Sepultado en El Calvario, en zona 1, donde se llevó a cabo la esperada entrega oficial al nuevo cofrade Mayor 2025-2026, Moisés García.

Un acto de renovación espiritual

Durante el recorrido, los devotos manifestaron su fe pública y portaron estandartes, en una muestra viva de la fe católica que pervive con fuerza en el corazón del altiplano. La procesión no fue solo un desplazamiento de la imagen sagrada, sino un profundo peregrinaje espiritual que invitó a la reflexión y a la renovación de esperanzas.

“¡Que la bendición del Niño Jesús ilumine nuestros hogares y nuestra ciudad!”, proclamó con fervor la Cofradía del Niño del Santísimo.

Moisés García, el nuevo custodio

Al llegar al salón se vivió uno de los momentos más significativos de la jornada: la presentación y bienvenida del nuevo cofrade Mayor. Moisés García, visiblemente emocionado, recibió la imagen que resguardará durante todo un año.

“Es una alegría muy grande que se lleva a mi hogar, y también es una alegría compartirla con mi familia, con mis amigos, con mis vecinos. Que se den cuenta del amor y el cariño que tenemos al Niño del Santísimo”, expresó el nuevo cofrade con voz firme y mirada agradecida.

La Cofradía recalcó el compromiso que conlleva portar esta imagen sagrada: “Tener a la imagen es un gran compromiso con la sociedad quetzalteca. Por eso se dice que es la Cofradía Mayor del Niño del Santísimo, porque es la más grande que existe en Quetzaltenango y, si no me equivoco, también a nivel de Guatemala”.

Como marca la tradición, tras la entrega de la imagen se llevó a cabo la fiesta social, una celebración alegre que reúne a las comisiones cofrades, familiares y vecinos en un ambiente fraterno y profundamente cultural. Se compartió pan con chocolate, un símbolo de hermandad, seguido del baile de despedida al ex cofrade, dando paso a la bienvenida oficial al nuevo custodio.

A partir de las 15 horas, el baile del son dio vida al salón cofrade.

“Esto es una tradición de más de 500 años que se mantiene viva, muy nuestra, muy quetzalteca”, dijeron miembros antiguos de la cofradía, con orgullo.

Finalmente, la imagen fue trasladada en caravana al hogar del nuevo cofrade.

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“Esta es mi tierra, este es mi pueblo, esta es mi cofradía”

Con estas palabras, la Cofradía del Niño del Santísimo sintetizó el sentir de la comunidad católica de Los Altos, que una vez más respondió con devoción y participación activa a esta celebración.

La Octava de Corpus y la entrega de la imagen del Niño del Santísimo no solo reafirman la vigencia de una de las tradiciones religiosas más antiguas de Quetzaltenango, sino que reavivan el tejido espiritual, social y cultural que une a sus habitantes.

PUEDE INTERESARLE 

¿Qué fue lo que pasó en la procesión del Niño del Santísimo?

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Con la octava y última procesión del Niño del Santísimo, una tradición que rebasa los 400 años y que sigue marcando profundamente la identidad espiritual del pueblo altense.

Redacción/prensadeoccidente.com.gt

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Desde tempranas horas decenas de devotos se congregaron frente a la Parroquia del Espíritu Santo, Catedral de Xela, para presenciar la salida de la venerada imagen del Niño del Santísimo de la Cofradía Mayor.

El recorrido incluyó toda la 4a. calle de la zona 1, hasta culminar en el salón del Señor Sepultado en El Calvario, en zona 1, donde se llevó a cabo la esperada entrega oficial al nuevo cofrade Mayor 2025-2026, Moisés García.

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Durante el recorrido, los devotos manifestaron su fe pública y portaron estandartes, en una muestra viva de la fe católica que pervive con fuerza en el corazón del altiplano. La procesión no fue solo un desplazamiento de la imagen sagrada, sino un profundo peregrinaje espiritual que invitó a la reflexión y a la renovación de esperanzas.

“¡Que la bendición del Niño Jesús ilumine nuestros hogares y nuestra ciudad!”, proclamó con fervor la Cofradía del Niño del Santísimo.

Moisés García, el nuevo custodio

Al llegar al salón se vivió uno de los momentos más significativos de la jornada: la presentación y bienvenida del nuevo cofrade Mayor. Moisés García, visiblemente emocionado, recibió la imagen que resguardará durante todo un año.

“Es una alegría muy grande que se lleva a mi hogar, y también es una alegría compartirla con mi familia, con mis amigos, con mis vecinos. Que se den cuenta del amor y el cariño que tenemos al Niño del Santísimo”, expresó el nuevo cofrade con voz firme y mirada agradecida.

La Cofradía recalcó el compromiso que conlleva portar esta imagen sagrada: “Tener a la imagen es un gran compromiso con la sociedad quetzalteca. Por eso se dice que es la Cofradía Mayor del Niño del Santísimo, porque es la más grande que existe en Quetzaltenango y, si no me equivoco, también a nivel de Guatemala”.

Como marca la tradición, tras la entrega de la imagen se llevó a cabo la fiesta social, una celebración alegre que reúne a las comisiones cofrades, familiares y vecinos en un ambiente fraterno y profundamente cultural. Se compartió pan con chocolate, un símbolo de hermandad, seguido del baile de despedida al ex cofrade, dando paso a la bienvenida oficial al nuevo custodio.

A partir de las 15 horas, el baile del son dio vida al salón cofrade.

“Esto es una tradición de más de 500 años que se mantiene viva, muy nuestra, muy quetzalteca”, dijeron miembros antiguos de la cofradía, con orgullo.

Finalmente, la imagen fue trasladada en caravana al hogar del nuevo cofrade.

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