Aunque la intensidad y frecuencia de las precipitaciones han comenzado a disminuir, varias regiones del país aún enfrentan condiciones de vulnerabilidad, por la saturación del suelo.

José Cancinos/ laprensadeoccidente.com.gt
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) informó que las lluvias comenzarán a retirarse gradualmente entre el 10 y el 25 de octubre, con variaciones según la ubicación geográfica.
Sin embargo, zonas como la Boca Costa, el Suroccidente y el Altiplano Central continuarán con lluvias dispersas en las próximas semanas. En contraste, el norte y oriente ya muestran una reducción más marcada en los acumulados.
El pronóstico advierte que el paso de ondas del este podría provocar lluvias locales acompañadas de tormentas eléctricas, especialmente durante las tardes y noches.
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Por tanto, aún no se descarta la ocurrencia de eventos puntuales de intensidad considerable.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ha liderado la atención de emergencias vinculadas al exceso de humedad, que ha causado inundaciones, derrumbes y afectaciones en la red vial.
Varios tramos estratégicos del país continúan con paso restringido o completamente bloqueado, entre ellos:
- Carretera al Sur, kilómetro 50 (Palín–Escuintla)
- Carretera al Oriente, en el tramo de Villa Canales
- Ruta hacia el Occidente, kilómetro 201 en Colomba, Quetzaltenango
- Vías socavadas en Zacapa y Retalhuleu
Los daños
Hasta mediados de septiembre, el impacto de la temporada lluviosa alcanzó a más de 17 mil personas. Conred atendió 1,404 emergencias, reportó 141 viviendas con daños severos, 3,162 con daños moderados y otras 642 en situación de riesgo.

La saturación del suelo representa una amenaza persistente. En muchas zonas, una lluvia leve podría desencadenar deslizamientos o movimientos de masa, especialmente en áreas montañosas o con antecedentes de inestabilidad.
Insivumeh prevé que lo que resta de la temporada se caracterice por una intensidad moderada, aunque no descarta la posibilidad de eventos localizados con alto potencial de daño, dependiendo del contexto climático y geográfico de cada región.
Frente a este escenario, las autoridades insisten en mantener las medidas preventivas: realizar monitoreos constantes de los niveles de los ríos, limpiar drenajes y cunetas, vigilar laderas inestables y mantener una comunicación oportuna con comunidades en riesgo.
Aunque la transición hacia la estación seca ya comienza a vislumbrarse, los cuerpos de socorro recomiendan mantener la alerta hasta que las condiciones climáticas se estabilicen completamente.




