En los últimos días, vecinos de la ciudad de Quetzaltenango han reportado posibles hallazgos de piedra caliza durante los trabajos de cambio de banquetas que ejecuta la Municipalidad frente a varios edificios del Centro Histórico.

Redacción/laprensadeoccidente.com.gt
El material apareció entre el ripio retirado frente al edificio de la Casa de la Cultura, donde las cuadrillas municipales sustituyen la banqueta original por adoquines de cemento decorativo.
Cuestionan falta de un plan integral
El arquitecto Julio Sánchez, con estudios en conservación, considera que las obras en el parque a Centroamérica, específicamente en las banquetas, no responden a un Plan Integral de Revitalización y Revalorización del Centro Histórico de Quetzaltenango.
“Se nota a simple vista. No amplían las áreas peatonales; únicamente sustituyen el concreto por adoquín”, enfatiza.
Además, Sánchez advierte que el adoquín no representa el material más adecuado para áreas peatonales dentro de un centro histórico. A su criterio, este recurso podría utilizarse en otros sectores, como la zona 3. Por ejemplo, menciona el corredor hacia el Centro Intercultural o el eje que conecta el Centro Universitario de Occidente (Cunoc), la plaza Japón, el parque Benito Juárez y el monumento a la marimba.

En los corredores ubicados fuera del perímetro histórico, añade, el adoquín no generaría conflicto patrimonial. Incluso propone una visión más ambiciosa: diseñar pavimentos integrados al entorno urbano, como ocurre en ciudades como Río de Janeiro, Brasil, o en las plazas de Lisboa, Portugal.
En Guatemala, señala como referencia el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, donde el diseño del pavimento se integró armónicamente al conjunto arquitectónico.
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Evaluación patrimonial y equipo multidisciplinario
Respecto a las obras en ejecución, el arquitecto considera que aún es posible replantear el proyecto. En su opinión, las autoridades deben evaluar el valor patrimonial de materiales como la piedra caliza y la piedra de laja presentes en banquetas cercanas al centro cívico, ya que estos elementos aportan identidad y valor arquitectónico a la ciudad altense.
“Sería preferible utilizar la piedra caliza que todavía se encuentra en las canteras de los alrededores”, asegura.

Sobre los reportes ciudadanos que señalan la aparición de piedra caliza durante el rompimiento de banquetas frente a la Catedral Metropolitana de Los Altos y la Casa de la Cultura, Sánchez sostiene que estas intervenciones deberían contar con un equipo multidisciplinario integrado por un arqueólogo, un arquitecto y un ingeniero.
De esta forma, explica, se podrían identificar con rigor los vestigios encontrados e incluso profundizar las excavaciones para habilitar ventanas arqueológicas que pongan en valor posibles hallazgos, como antiguos empedrados o tuberías históricas.
Según las fotografías compartidas por vecinos, algunas piedras calizas talladas resultaron dañadas durante los trabajos. “La duda es a qué pertenecían; probablemente formaban parte de una grada que se perdió”, señala.
Supervisión del IDAEH
El arquitecto afirma que las obras cuentan con el aval del Instituto de Antropología e Historia (IDAEH). Sin embargo, considera que la entidad podría limitar su intervención a la autorización y no a la supervisión constante. Por ello, sugiere que los trabajos deberían detenerse cuando surjan hallazgos para evaluar su valor histórico antes de continuar.
Finalmente, Sánchez recomienda impulsar proyectos integrales y multidisciplinarios que prioricen corredores peatonales, así como la recuperación y revitalización de plazas y parques del municipio, especialmente dentro del perímetro del Centro Histórico de Quetzaltenango.
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