La COP30, celebrada en Belém do Pará, Brasil, marcó un hecho histórico al reunir a más de 3,000 representantes indígenas, la mayor participación en una cumbre climática de la ONU.

El Gobierno de Brasil impulsó su protagonismo al reconocer el papel esencial de estas comunidades en la preservación de los bosques tropicales y en la lucha contra el cambio climático.
De los participantes, mil indígenas integran las negociaciones oficiales en la Zona Azul, mientras que 2,000 comparten experiencias en la Zona Verde, junto a organizaciones civiles y observadores internacionales.
“No se puede hablar de soluciones climáticas sin incluir a quienes protegen la biodiversidad y ya sufren los impactos de la crisis”, afirmó Sonia Guajajara, ministra de Pueblos Indígenas de Brasil.
Brasil propone un fondo global para los bosques tropicales
Como principal iniciativa, Brasil presentó el Fondo de Defensa de los Bosques Tropicales (TFFF), que destinará 20% de sus recursos a los pueblos indígenas. El fondo busca recaudar 125,000 millones de dólares, con apoyo de inversionistas privados, gobiernos y fundaciones. Noruega ya aportó 3,000 millones.

Iniciativas culturales y territoriales
La FUNAI instaló el Espacio Biodiversidad, donde productores indígenas exponen y venden sus productos. También organizó el Festival de Cine Ecos de la Tierra, con más de 30 proyecciones dedicadas a los pueblos originarios.
Además, el programa “Kuntari Katu”, que significa “el que habla por el pueblo”, formó líderes indígenas en idiomas y negociación para participar activamente en la COP.
Territorios indígenas, clave para la sostenibilidad
Los territorios indígenas de Brasil abarcan 105 millones de hectáreas, equivalentes al 13.8% del país, y concentran solo 1.3% de la deforestación nacional.
Expertos destacan que esta protección proviene del modo de vida sostenible y equilibrado de estas comunidades.

Desde 2023, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha reconocido 16 nuevos territorios indígenas, reforzando su compromiso con la conservación ambiental y la justicia climática.




