Con alfombras de flores, bandas musicales y un paisaje urbano adornado con mantillas, estandartes y cirios, el pueblo católico de Quetzaltenango y de la región iniciará la próxima semana las celebraciones en honor a su patrona, la Virgen del Rosario.

José Cancinos / laprensadeoccidente.com.gt
Octubre con la Virgen del Rosario
La ciudad vuelve a llenarse del ambiente de religiosidad popular que mezcla tradición, devoción y folclore. Las calles se colman de feligreses, mientras comunidades enteras se organizan para rendir homenaje a la Virgen y pedirle su protección. Así lo anunciaron autoridades religiosas en conferencia de prensa este jueves 18 de septiembre.
La programación oficial en la Catedral Metropolitana de Los Altos incluye dos momentos clave que congregan a miles de devotos: la tradicional “bajada” de la imagen desde su camarín al altar mayor, programada para el jueves 25 de septiembre, y la solemnidad del 7 de octubre, día central de la feria patronal, cuando la ciudad vibra con cantos, misas y una multitudinaria procesión.
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La tradicional “bajada” de la Virgen del Rosario, un acto cargado de simbolismo, representa mucho más que el traslado físico de la imagen desde su camarín al altar mayor. Es el momento en que la patrona “sale” a bendecir a su pueblo.
El cortejo recorre el interior de la Catedral acompañado por bandas estudiantiles, hermandades, cofradías y cientos de fieles que se concentran en los alrededores del parque Centroamérica para verla pasar.

El 7 de octubre, día central de la festividad, la jornada comienza con la serenata de medianoche y continúa con eucaristías cada hora, desde la madrugada hasta la tarde. Por la mañana se realiza el cortejo procesional de la Asociación de Comerciantes, y en la noche la Catedral acoge homenajes musicales.
Estas celebraciones combinan fe y alegría popular: la devoción sincera de los fieles se une al colorido y la música que llenan de vida el centro de la ciudad.

Durante todo octubre —conocido como el “mes rosarino”— se multiplican los rezos, novenas, ceremonias y actividades comunitarias que reafirman la tradición católica en la vida pública de Quetzaltenango. Para muchas familias, esta festividad representa un encuentro intergeneracional que preserva costumbres heredadas y renueva la fe.
Las agrupaciones que se organizan en torno a la Virgen del Rosario han recordado que esta celebración es, sobre todo, un acto de fe. Más allá del colorido y la música, la imagen de la Virgen sigue siendo la referencia espiritual que une a Xela.
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