InicioActualidadArzobispo de Los Altos cuestiona el Día de la Biblia

Arzobispo de Los Altos cuestiona el Día de la Biblia

El debate sobre la reciente aprobación del Día Nacional de la Biblia en el Congreso de la República, bajo la figura de urgencia nacional, lo plantea monseñor Víctor Hugo Palma Paúl como “insostenible” y sujeto a intereses particulares.

José Cancinos/laprensadeoccidente.com.gt

“La Palabra de Dios debe leerse todos los días. El problema es que el Estado no puede legislar temas religiosos directamente”, dijo el jerarca, recordando que Guatemala es un Estado laico, aunque afirmó también que “no debe ser antirreligioso”.

Palma ilustró su crítica con una metáfora: “La Biblia no es en sí misma la Palabra de Dios, sino que la contiene. Es como un niño envuelto en pañales: no podemos tirar al niño y quedarnos con los pañales. Mucho cuidado con el fundamentalismo bíblico, que puede ser algo terrible”.

El arzobispo señaló además que el decreto proviene “de algún grupo de legisladores” sin consulta integral ni a la Iglesia católica ni a la totalidad del mundo evangélico, que está fragmentado en decenas de miles de congregaciones.

A su juicio, la agenda legislativa debería centrarse en las verdaderas urgencias nacionales: violencia, inseguridad, economía y crisis vial. “Esto debería derogarse. Más urgente sería legislar contra la violencia, que crece horriblemente en la capital y en todo el país”, enfatizó.

Con estas declaraciones, monseñor Palma se distancia del decreto aprobado y sugiere que podrían existir “intereses de algún grupo religioso” detrás de la medida.

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“La Palabra de Dios debe leerse todos los días. El problema es que el Estado no puede legislar temas religiosos directamente”, dijo el jerarca, recordando que Guatemala es un Estado laico, aunque afirmó también que “no debe ser antirreligioso”.

Palma ilustró su crítica con una metáfora: “La Biblia no es en sí misma la Palabra de Dios, sino que la contiene. Es como un niño envuelto en pañales: no podemos tirar al niño y quedarnos con los pañales. Mucho cuidado con el fundamentalismo bíblico, que puede ser algo terrible”.

El arzobispo señaló además que el decreto proviene “de algún grupo de legisladores” sin consulta integral ni a la Iglesia católica ni a la totalidad del mundo evangélico, que está fragmentado en decenas de miles de congregaciones.

A su juicio, la agenda legislativa debería centrarse en las verdaderas urgencias nacionales: violencia, inseguridad, economía y crisis vial. “Esto debería derogarse. Más urgente sería legislar contra la violencia, que crece horriblemente en la capital y en todo el país”, enfatizó.

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