Aunque el volcán Santiaguito, que se ubica en El Palmar, Quetzaltenango, aparenta estar tranquilo, pero en su interior continúa generando peligro que podrían cobrar vidas si no se toman las precauciones necesarias.

Redaccion/laprensadeoccidente.com.gt
Uno de estos riesgos son los temidos lahares, flujos de lodo altamente destructivos que se originan por la acumulación de agua en las laderas del coloso.
Edy Maldonado, técnico de la Unidad de Prevención de Volcanes de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), advirtió que el monitoreo constante que realizan en conjunto con el Insivumeh revela una acumulación promedio de 90 a 100 milímetros de agua en las faldas del Santiaguito, cantidad suficiente para detonar estos flujos de lodo en cualquier momento.

«Hasta el 6 de julio, solo se ha registrado un lajar leve, sin afectar la costa sur, especialmente el área del puente Castillo Armas, donde normalmente estos fenómenos son más evidentes», explicó Maldonado. Sin embargo, con el aumento de las lluvias, se espera un incremento en la intensidad de los lajares, pasando de moderados a potencialmente fuertes.
El técnico también emitió una alerta directa a los pobladores que viven cerca del volcán y que realizan actividades agrícolas o de pastoreo en sus alrededores: «Nuestra recomendación es que desciendan antes del mediodía, ya que es en esas horas cuando ocurren las lluvias más intensas. Muchas personas tienen que cruzar ríos sin puentes y esto las expone gravemente», advirtió.
Además, Maldonado reiteró que es vital mantenerse alejados de los cauces de ríos conectados al volcán. “Una corriente de agua puede transformarse en un flujo de lodo en cuestión de minutos, y si alguien se encuentra cerca, puede no tener tiempo de reaccionar», puntualizó.
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Explosiones constantes e impredecibles
A nivel eruptivo, el Santiaguito mantiene su actividad normal con un promedio de 60 a 80 explosiones diarias, lo cual, según Maldonado, representa su parámetro habitual para liberar energía interna. Sin embargo, subrayó que ninguna actividad volcánica es predecible, y que en cualquier momento se pueden presentar eventos más violentos como flujos piroclásticos.

«La gente debe entender que el volcán no avisa. Puede parecer tranquilo, pero en su interior se siguen acumulando fuerzas que pueden liberar destrucción sin previo aviso», concluyó.
Recomendación final: Esté siempre atento a los boletines oficiales, evite áreas de riesgo y no subestime la fuerza silenciosa del volcán. El Santiaguito no grita, susurrará con lodo.




