Ricardo Andrade fundó la banda Stress, un grupo clave para la historia del rock guatemalteco. Su muerte violenta e injusta sigue siendo un recordatorio del impacto de la violencia en un país que ha perdido demasiado a manos del crimen.

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Durante esa etapa, popularizó canciones que hoy forman parte del repertorio esencial del rock nacional, como Ya no sé qué hacer conmigo, No basta esperar, Eres tú, ¿Por qué la extraño tanto?, Cadejo, Romper el silencio y El Norte, esta última convertida en un himno generacional.
En 1996, en plena efervescencia del rock guatemalteco, la banda grabó nuevas canciones bajo una producción llamada Autopirata. Ese mismo año decidieron cambiar de disquera y rebautizarse como Estres, lo que marcó una etapa de gran popularidad.
La agrupación se presentó en múltiples escenarios a lo largo del país, consolidando una base sólida de seguidores.
Sin embargo, en 1997, al intentar expandirse hacia México, el proyecto no prosperó como esperaban. Las tensiones internas escalaron, y en febrero de 1998, los integrantes acordaron la separación definitiva. Su último concierto se celebró el 23 de mayo de ese año.
Poco después, Ricardo Andrade inició un nuevo proyecto: Los Últimos Adictos, junto al exbaterista de Bohemia Suburbana, Sergio “Taz” Fernández. La banda adoptó el nombre Ricardo Andrade y Los Últimos Adictos, el cual generó confusión pero que sus miembros defendieron como una expresión de amor profundo y sano por la música.
Sobre su historia, un documental realizado por TV USAC.
El grupo debutó públicamente el 30 de mayo de 1998 en el Teatro al Aire Libre. Al año siguiente lanzaron su primer álbum, Sobredosis, cuya presentación también tuvo lugar en ese mismo escenario el 4 de diciembre de 1999. Este disco incluyó temas como Todo gira, Sin color, En medio de esta fe y Elemento, que les valieron reconocimiento y éxito en los años siguientes.
A mediados del año 2000, tras la salida del tecladista Pablo León y la incorporación de Gabriel Rivera, la banda emprendió una gira por Guatemala y El Salvador. Su música comenzó a sonar con fuerza en todas las radios, alcanzando una popularidad que ni el propio Ricardo había imaginado.
El 14 de octubre de 2002, mientras viajaban hacia Jalapa para promocionar un concierto, Ricardo Andrade y Gabriel Rivera decidieron hacer una breve parada en Sanarate para saludar a un familiar de la novia de Rivera.
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Mientras conversaban en la calle, unos desconocidos que se movilizaban en un taxi les dispararon sin previo aviso. Gabriel murió en el lugar, y Ricardo resultó gravemente herido.
Lo trasladaron a la Ciudad de Guatemala, donde permaneció hospitalizado durante varios días. Sin embargo, el 20 de octubre de 2002, falleció debido a la gravedad de las heridas y a una infección respiratoria que contrajo en el hospital.
Tras una investigación, las autoridades capturaron a los responsables. El Tribunal de Sentencia de Amatitlán condenó a cinco de los seis implicados.
Jorge Mario García Pineda, alias el Canche, recibió una pena de 111 años: 50 por asesinato, 60 por los homicidios de Andrade y Rivera, y uno más por portación ilegal de armas.
Carlos Verbena Escobar, el Teniente, y Óscar Dolores Guadrón, el Choco, señalados como autores intelectuales, fueron condenados a 50 años cada uno. Según la sentencia, el crimen fue motivado por una venganza relacionada con una disputa territorial por tráfico de drogas.
Los sicarios recibieron Q75 mil por el ataque. También fueron sentenciados José Abraham Tiniguar Guevara, el Gordo, y Alex Armando Cruz Galindo, a 40 años de prisión cada uno.
Ricardo Andrade dejó una huella imborrable en la música guatemalteca.
Su muerte violenta e injusta sigue siendo un recordatorio del impacto de la violencia en un país que ha perdido demasiado a manos del crimen.
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Fuentes:
taringa.net/”Mi historia sobre Ricardo Andrade”;
archivo.elsalvador.com “Un tributo para un grande: Ricardo Andrade”;
Foto: Hemeroteca de Prensa Libre.
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