Esa fue una de las advertencias centrales que lanzó Juan Francisco Solórzano Foppa, exjefe de Análisis Criminal del Ministerio Público, durante una extensa charla ofrecida el pasado 27 de noviembre en esta ciudad.

Redacción/laprensadeoccidente.com.gt
En su exposición, Solórzano Foppa reveló —con datos, contexto histórico y ejemplos concretos— cómo las pandillas evolucionaron hasta convertirse en estructuras criminales complejas, con presencia local, nacional e incluso internacional.
La conferencia, dirigida a la población en general, reunió a numerosos profesionales de las ciencias jurídicas, activistas sociales y comerciantes, y se extendió por casi tres horas.
Durante ese tiempo, Solórzano Foppa trazó una radiografía cruda de las extorsiones en Quetzaltenango, un delito que —según explicó— solo puede entenderse al conocer el origen, la estructura y la transformación de las dos principales pandillas que operan en el país: la Mara Salvatrucha (MS) y el Barrio 18.

El exfuncionario detalló cómo ambas pandillas surgieron, se organizaron y se expandieron más allá de los barrios marginales.
En el caso de la Mara Salvatrucha, subrayó su alcance transnacional, al señalar que Estados Unidos la declaró recientemente organización terrorista, un hecho que marca un antes y un después en la forma de enfrentarla.
Fernando Muñoz Sinar, alias “El Happy”, lidera esta clica

En Quetzaltenango —detalló Solórzano Foppa— la estructura más activa del Barrio 18 es la clica conocida como Solo Para Locos (SPL), con presencia principalmente en el casco urbano y en municipios como Colomba Costa Cuca, Cantel y Coatepeque.
Según explicó, Fernando Muñoz Sinar, alias “El Happy”, lidera esta clica. Muñoz Sinar fue uno de los reos que protagonizó la fuga de la cárcel Fraijanes 2 junto a otros 19 integrantes del Barrio 18, un caso que salió a la luz pública en octubre.
No se trató de un hecho aislado. Solórzano recordó que Muñoz Sinar escapó por segunda vez del Sistema Penitenciario.
En junio de 2017, las autoridades lo recapturaron en la colonia La Cañada, zona 8 de Quetzaltenango, un episodio que —según el analista— expone las debilidades estructurales del sistema carcelario y su impacto directo en la seguridad ciudadana.
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Durante su exposición, el exjefe de Análisis Criminal detalló las principales características operativas del Barrio 18: el uso de tatuajes para identificar el barrio y la clica, la compra de droga para consumo interno, el robo de vehículos para cometer delitos y el uso del dinero de las extorsiones exclusivamente para sostener la estructura criminal.
Sin embargo, Solórzano Foppa lanzó la advertencia más inquietante al analizar la evolución de la Mara Salvatrucha. A diferencia del Barrio 18, explicó, la MS optó por volverse “invisible”: sus integrantes ya no se tatúan para evitar la identificación, adquieren vehículos de manera aparentemente legal, se dedican al narcomenudeo y operan negocios ilícitos y empresas de gran tamaño para lavar dinero proveniente de extorsiones.

“La Mara Salvatrucha es, hoy por hoy, la más peligrosa”, sentenció Solórzano Foppa, al señalar que su nivel de infiltración alcanza incluso profesiones clave.
Reveló que la MS financió estudios universitarios a una de sus integrantes, quien se graduó como abogada y notaria con el objetivo de defender legalmente a miembros de la pandilla.
El mensaje final resultó claro y perturbador: las extorsiones en Quetzaltenango responden a estructuras criminales que se adaptan, se profesionalizan y se camuflan; no se trata de hechos aislados.
Comprender cómo operan —advirtió Solórzano Foppa— constituye el primer paso para enfrentarlas. Ignorar esta realidad, añadió, permite que el crimen continúe imponiendo su propia ley en silencio. “Cuando necesite o quiera denunciar, hágalo de forma anónima”, puntualizó.
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