El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) mantiene un monitoreo estricto sobre la secuencia sísmica que afecta al país.

Por José Cancinos | laprensadeoccidente.com.gt
Tras el potente sismo de magnitud 7.4 que alarmó a los quetzaltecos el pasado viernes, los expertos contabilizan más de 131 réplicas. De este total, la población ha percibido con claridad al menos 31 movimientos telúricos, lo que mantiene en vilo al Altiplano occidental.
Por fortuna, los planes de contingencia de las autoridades locales han funcionado y, hasta el momento, los cuerpos de socorro no reportan víctimas mortales en el departamento.
Daños estructurales en la cabecera y municipios
Ciertamente, el sismo principal con epicentro en el océano Pacífico provocó daños materiales. En la cabecera departamental de Quetzaltenango, por ejemplo, los cuerpos de socorro reportaron el colapso de varias paredes en viviendas particulares y un peligroso desprendimiento de rocas en el sector de Tierra Colorada Alta.
Asimismo, la infraestructura educativa sufrió el impacto del temblor. Concretamente, escuelas de los municipios de Coatepeque, Colomba Costa Cuca y Palestina de Los Altos presentaron grietas y fallas estructurales severas. Debido a esta situación, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) desplegó cuadrillas especializadas para evaluar el riesgo real en los planteles.

Paralelamente, delegados oficiales inspeccionan centros comerciales, edificios públicos y las instalaciones del Centro Universitario de Occidente (Cunoc). En cuanto a los centros de salud locales, las autoridades aún verifican informes preliminares sobre posibles fisuras en sus estructuras.
Medidas de prevención: suspensión de clases y actividades
Durante una conferencia de prensa de la Coordinadora Departamental para la Reducción de Desastres (Codred), el gobernador y los directores institucionales justificaron las drásticas medidas preventivas implementadas. En primer lugar, el Ministerio de Educación suspendió las clases escolares inmediatamente después del sismo, una estrategia que las universidades de la región imitaron de forma preventiva.

De igual manera, la Gobernación Departamental prohibió los eventos masivos y ordenó evacuar temporalmente las oficinas públicas. Según explicaron los expertos de Codred, el peligro radica en que una réplica fuerte podría colapsar las estructuras que ya quedaron sentidas por el primer impacto.
Alerta naranja y despliegue de ayuda
Por otra parte, el Insivumeh ratificó que el sismo alcanzó una magnitud definitiva de 7.4 grados en la escala de Richter, corrigiendo el dato preliminar emitido minutos después del evento. A consecuencia de la magnitud del desastre, el departamento mantiene la alerta naranja institucional y la comuna ya habilitó los primeros albergues temporales.

Adicionalmente, contingentes del Ejército de Guatemala, la Policía Nacional Civil y la Cruz Roja Guatemalteca recorren los municipios más afectados. Respecto a las atenciones médicas, los socorristas de la Cruz Roja auxiliaron a decenas de personas con crisis nerviosa y trasladaron a tres adultos mayores que sufrieron caídas durante la evacuación.
Finalmente, las autoridades reiteraron a los quetzaltecos la urgencia de preparar la mochila de las 72 horas y diseñar un plan familiar de respuesta. De igual forma, hicieron un llamado enérgico a ignorar los rumores malintencionados en redes sociales y a buscar información únicamente a través de las plataformas y voceros oficiales del gobierno.





