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Quetzaltenango,

Mujeres poderosas; “Lo poco o mucho que podamos tener ha sido por esfuerzo y sudor propios”

Frente al computador tecleamos mujeres poderosas. Surgen nombres como Kamala Harris, Abigail Johnson, Ursula Von der Leyen, Taylor Swift, Oprah Winfriey, quienes acaparan los titulares de revistas y periódicos del mundo. ¿Y en Quetzaltenango? Hay varias, entre ellas Flor del Rosario, quien a pulso de su venta de atol de elote y estudios jurídicos es una de las mujeres más poderosas de Xela.

Adrián Velásquez/Fotos David Pinto/La Prensa de Occidente

“Soy Flor del Rosario Tohom García, maestra de Educación Primaria Urbana del Instituto Normal para Señoritas de Occidente -INSO-, hice mis estudios en la Universidad San Carlos de Guatemala, en el Centro Universitario de Occidente, gracias al bendito Creador y al apoyo de mi familia, obtuve los títulos de licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales, y de Abogado y Notario”.

Agrega: “el año pasado tuve la oportunidad de cerrar el pénsum de estudios de Magister Scientist de Derecho Constitucional, actualmente estoy perfilando los primeros fundamentos teóricos de mi tesis de graduación”.

Flor del Rosario es una persona amable, de sonrisa que transmite empatía, vestida con su corte, güipil y gabacha de cuadros, la estampa tradicional de una mujer quetzalteca, quien me llama “licenciado”, algo que para mis oídos es extraño, pues no sé desde cuándo soy lic, pero sí, me gradué.

Flor del Rosario combina sus estudios con la venta de atol de elote, chuchitos y otros canapés de la tradición de barrio, su venta la mantiene en la Colonia Molina, los domingos por la tarde para apoyar el oficio de su mamá.

“¡¿Y usted qué está haciendo aquí?!”

“Me han pasado anécdotas en la actividad comercial. Cuando llegan personas que me conocen en mi actividad académica y se sorprenden al verme y exclaman “¡licenciada ¿y usted que está haciendo aquí?!”. También a la inversa, me ha tocado encontrarme con personas que me han conocido vendiendo atol de elote con mi mamá, me conocieron de niña y ahora nos topamos en los juzgados o en temas académicos”.

Flor del Rosario aprendió el oficio junto a su madre, la señora Flor de María García viuda de Tohom. Y es que no solo a servir atol de elote se ha dedicado, también a la venta de roscas.

“Mi suegra vende roscas el día de plaza en Salcajá. Un sábado no había quien fuera a atender el negocio. Mi suegra le habló a mi esposo y le dijo “mira, decirle a Flor si quiere ir a vender, ¿está libre verdad?  ¿Quién podría pelear con el ingreso de dinero extra? Inmediatamente le dije sí. Yo estaba vendiendo roscas en el mercado cuando pasa un joven que hizo sus prácticas en la Defensoría, iba caminando con su mamá en un día de mercado, cuando volteó para verme. Tuvo que voltear una segunda vez y ¡licenciada! Para mí fue como “hey, hola Rafa, cómo está, mucho gusto”. Fue un momento de confusión para él, muy fuerte; no está bien decirlo, pero nosotros somos quienes le supervisamos su práctica, les corregimos, les decimos hacia dónde deben ir a procurar, a qué instituciones, cómo abordar a las usuarias de la Defensoría”.

“Nos hemos formado en la religión católica desde siempre. Igual mi esposo, todos somos muy católicos”

¿Ha sufrido de racismo?

Sí, sí, bastante, bastante. A veces son cuestiones como muy suspicaces que van desde una mirada. En las audiencias, por ejemplo, y es recurrente, mencionan mi nombre para el caso tal y ni siquiera lo voltean a ver a uno porque voy con mi vestimenta. Y cuando me paro me toca decir: “buenos días, yo vengo representando a fulana de tal, soy la abogada, aquí está mi carné”, entonces, ahh, muy bien licenciada, pero siempre con sorpresa.

Caso San Martín

Hace aproximadamente un año y medio, la cadena de panaderías y restaurantes San Martín abrió una sucursal en el Centro Histórico de Xela, utilizó como uniforme parte de la indumentaria maya, el perraje como gabacha. Inmediatamente el Colectivo Uchajixik atz’yaq mayab (Defensa de la Indumentaria Maya), el Museo Ixkik del Traje Maya y otras entidades de la ciudad altense, pegaron el grito y calificaron como un atrevimiento que el perraje, que es utilizado por las mujeres de gala, ahora fuera una gabacha.

“Para nosotros como pueblos indígenas, llevar un traje y sobre todo mujeres, nos permite hasta demostrar nuestro estado civil dependiendo del lado en el que usemos el perraje, del lado izquierdo la mujer soltera, derecho para la casada”.

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Este hecho fue la ocasión para que Flor sacara la casta de jurista, se hizo acompañar por Codirsa y los colectivos para reclamar legalmente, lo que ellos llamaron “un insulto”. Los ejecutivos de San martín, según Flor, fueron conciliadores y entendieron su error; para la licenciada Tohon su participación fue un éxito.

“Claro, decían que nosotros deberíamos estar agradecidos que una empresa venga a invertir. Los pueblos indígenas se debaten actualmente con el tema de derechos culturales, ancestrales, históricos; el desarrollo económico también, pero creo que debe hacerse en un marco de respeto, tolerancia y convivencia. O sea, no se vale lograr el desarrollo pleno de algunos a costa de vulnerar la dignidad de otros”, afirma.

“Nosotros no somos una familia pudiente, somos gente que lo único que sabemos es trabajar, no nos hemos muerto porque el que sabe trabajar sale adelante

¿Qué opina de las actuales autoridades universitarias acusadas de corrupción?

Le puedo decir, como profesional egresada de la Universidad de San Carlos, este año, en octubre, cumplí diez años de ejercicio profesional, diez años de haberme graduado y le puedo asegurar que jamás le he faltado al juramento que hice el día de mi investidura. He defendido la autonomía universitaria y sigo y seguiré sirviendo al pueblo de Guatemala con conciencia social, profesionalismo y ética”, finaliza Flor del Rosario.

Mientras tanto, degustamos un delicioso atol de elote que recién había elaborado la futura magister junto a su mamá, y listas para servir a los comenzales de la Colonia Molina.

“¿Quiere maíz?” Me pregunta. Por supuesto, el atol de elote con maíz se disfruta más.

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