La semana pasada, Quetzaltenango vivió una ola de violencia y delincuencia. Asesinatos, asaltos a negocios, robos por miles de quetzales y ataques al transporte de carga encendieron las alarmas entre vecinos y comerciantes, quienes exigen acciones inmediatas a las autoridades.

Uno de los episodios más trágicos de esta escalada delictiva ocurrió con el asesinato de Maynor Godínez, vendedor de bebidas carbonatadas, registrado en el sector de San José La Viña, diagonal 11, zona 1, un punto que reaparece en el mapa de la violencia.
Durante el mismo ataque, Estuardo Cotí, compañero de la víctima, resultó herido.
Además, en ese mismo sector y durante la misma semana, delincuentes asaltaron una farmacia donde funciona una caja rural y escaparon con Q35 mil en efectivo, según reportes preliminares. El hecho ocurrió en una zona altamente transitada, lo que incrementa la preocupación ciudadana sobre la capacidad de respuesta y prevención en áreas clave de la ciudad.
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La violencia no se detuvo ahí
El robo de camiones cargados con alimentos se ha convertido en otro foco de alarma. Esta misma semana delincuentes interceptaron un camión en la ruta que conduce de La Esperanza hacia San Mateo, llevándose la unidad y su carga, valorada en Q200 mil. En un hecho similar ocurrido en ese mismo período, otro camión fue robado; en ese caso, el chofer fue golpeado y mantenido secuestrado mientras los asaltantes descargaban la mercadería. Después fue abandonado y devuelto a su ruta, con secuelas físicas y psicológicas evidentes.
La entrada a la Nueva Ciudad de Los Altos, específicamente en la 8ª calle, zona 10, Pacajá, tampoco escapó a la violencia. Vecinos denunciaron el asalto a otra caja rural, aunque el monto robado aún se desconoce, así como el robo a una carnicería en el mismo sector.
El miedo ya tiene consecuencias visibles: una caja rural ubicada en la avenida Las Américas y 5ª calle, zona 1, colocó un rótulo de “cerrado temporalmente”, decisión que, según residentes del área, responde al temor generado por la ola de asaltos.

Autoridades reconocen incremento delictivo
Ante la gravedad de los hechos, la gobernadora departamental de Quetzaltenango, Mayra López Sosa, calificó como lamentable toda afectación al patrimonio y, especialmente, a la vida de las personas.
“La vida es un derecho humano y no debe ser afectado por nada ni por nadie”, afirmó, al lamentar la pérdida de vidas humanas registrada recientemente en esta ciudad.
La funcionaria reconoció que existe un incremento de la violencia y la delincuencia a nivel nacional, y que Quetzaltenango no ha quedado al margen de esta situación. Señaló que, desde Gobernación Departamental, se mantiene coordinación con la Comisaría 41 de la Policía Nacional Civil y con el Ministerio de la Defensa, a través de la base de operaciones para montaña, para ejecutar patrullajes combinados en distintos horarios y días.
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López Sosa aseguró que se han incrementado las reuniones interinstitucionales para analizar el fenómeno delictivo y que se ha reforzado la presencia policial con más elementos y patrullajes focalizados en los sectores denunciados por los vecinos, tanto en el municipio de Quetzaltenango como en otros municipios, incluida la Costa Sur.
Sin capturas, investigaciones en curso
Pese a la gravedad y recurrencia de los hechos, la gobernadora confirmó que hasta el momento no se reportan capturas relacionadas con los casos recientes en Quetzaltenango, y que todos los hechos se encuentran en fase de investigación.
No obstante, destacó acciones preventivas realizadas en otros municipios, como Flores Costa Cuca, donde se han incautado armas de fuego como parte de operativos de perfilación, lo que, según indicó, contribuye a prevenir hechos violentos.

Llamado urgente a denunciar
Las autoridades reiteraron el llamado a la población para denunciar cualquier hecho delictivo y aportar información clave. Además, solicitaron entregar al Ministerio Público las grabaciones de cámaras de videovigilancia, las cuales resultan fundamentales para avanzar en las investigaciones.
Mientras tanto, Quetzaltenango atraviesa días de zozobra. Comerciantes cierran sus negocios, transportistas temen salir a ruta y vecinos se preguntan cuántos hechos más deberán ocurrir antes de ver resultados concretos. La violencia ya dejó víctimas, pérdidas millonarias y una ciudad golpeada, que hoy exige con urgencia seguridad, justicia y acciones contundentes.




