Adriana cree en que los adultos tienen que ayudar a la juventud y a los niños a redirigir sus ideas ante el bombardeo de las redes sociales.

Adriana Guzmán Sánchez, de 27 años. Pensum cerrado de ingeniería civil en la Universidad Rafael Landívar. Trabaja como maestra de matemática y física en un colegio. Libros leídos: 150, es hija de Pedro Guzmán y Adriana Sánchez.

 José Cancinos/La Prensa de occidente

Para Adriana Guzmán ser parte de alguna forma de los Juegos Florales de Quetzaltenango fue uno de sus sueños desde niña, que compartía con su mamá, que ahora se verá cumplido cuando sea coronada esta semana como Reina de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango 2023-2024.

“Mi nombramiento como musa de los Juegos Florales lo he aceptado como una bendición y oportunidad de poder tener todos los días una experiencia nueva y es algo que solo se vive una vez”, dijo Guzmán.

Adriana tiene un hábito de lectura. Lee de todo, aunque principalmente cree que le encantan las novelas. “Pero no soy de las novelas románticas. Soy un poco más de las novelas de misterio, un poco más de terror. Todo lo que tiene misterio y magia es algo que me encanta”, reiteró.

Cuenta con varios autores preferidos, aunque en este último año ha estado leyendo más novelas de Stephen King. Julio Verne también le fascina. En su gama de lectura acaba de sumar a muchos clásicos, también a Jane Austen (británica) a quien considera una autora muy buena. Las obras de autores latinos ya son parte de su acervo. Sobre Julio Verne dijo: “Me gusta mucho. Pienso que estaba muy adelantado a su época como lo es con su obra De la Tierra a la Luna, que contiene muchos datos y conceptos físicos que son temas que me gustan mucho como lo es matemática y física”.

VIDEOS VERSUS LECTURA

A la musa le llama la atención el espacio y tiempo que ha venido perdiendo el amor a la lectura por parte de la juventud y la niñez, que a diario es bombardeada por los vídeos de la era digital.

“Lo complicado es de que dejen de ver la pantalla por un momento y se den cuenta de todo lo que hay a su alrededor y lo mucho que pueden hacer. Mientras no soltemos el teléfono y dejemos de deslizar el siguiente video es complicado levantar la cara y darse cuenta del mundo que tenemos por explorar, el mundo que tenemos por explotar de una manera correcta y crear realmente. La tecnología puede hacer mucho. Hay que redirigir esos videos en lugar de ver un bailecito, podemos ver el cómo cambiar las cosas a mi alrededor o el cómo escribir algo interesante o el cómo resolver un problema matemático, por ejemplo”, comenta Adriana.

Prosigue: “No es que la juventud ahorita esté echada a perder, sino que la juventud tiene el potencial de dirigirlo de manera inadecuada. Entonces creo que los adultos o los jóvenes adultos tienen que ayudar a la juventud y los niños a redirigir sus ideas, a redirigir sus pensamientos y depende de nosotros el poder guiarlos a ellos. Los papás jóvenes tienen que aprender a guiar a sus niños a que vean cosas interesantes, a que aprendan a que pueden llegar a lugares extraordinarios si se lo proponen”.

Ante la falta de interés real que hay por la lectura espera encontrar apoyo para empezar un proyecto donde se siembre de nuevo el amor propio por la lectura, donde todos los lectores busquen algo que les guste leer.

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“Porque es diferente ver una película basada en una obra a leer el libro original”, afirma.

Adriana comenta que lectura también nos ayuda a  evitar  errores de ortografía. “Importante también es que lean en voz alta, les ayudará a perder el miedo hablar en público.  La lectura ayuda en muchísimas cosas, hay que abandonar ese miedo de salir de una pantalla de seis pulgadas (el celular) y ver más el potencial que tenemos”, exhortó.

SU TAREA PENDIENTE

Cuando tenía 10 años empezó a escribir un libro el cual espera en algún momento retomarlo y poder publicarlo, sin apartarse de la idea original de demostrar que fue una niña quien lo escribió y que sepan que esa pequeña quiso dar consejos a otras personas de su edad, motivándolas a tener mucha empatía y amor propio y para con sus semejantes.